sábado, 31 de diciembre de 2011

Los posts más leídos del año


Para despedir el 2011 os hago una selección de los cinco posts más leídos durante este año en el blog. Muchísimas gracias a todos aquellos que le habéis dedicado parte de vuestro tiempo a leer y comentar las exposiciones, los libros y las recientes entrevistas. Para el 2012 más y mejor!

  • Gordon Matta-Clark, el alquimista urbano. El Macba recibió la donación de un fondo de fotografías de la obra de Matta-Clark, para celebrarlo publicamos este artículo que ha sido el más leído del año.



  • Contra la Postmodernidad. Ernesto Castro sorprende con este libro donde estética y política se dan de la mano. Si la juventud sube con estas ideas podemos estar esperanzados.

  • Entrevista con Ignasi Aballí. Primera entrevista en el estudio de un artista, gran emoción al compartir la experiencia de un artista de su talla, de entender el arte como compromiso. Toda una lección.
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viernes, 30 de diciembre de 2011

The Paper Trail, Francesc Ruiz rastrea el cómic en Egipto

Que el cómic no es sólo cosa de adolescentes lo sabemos de sobra. Francesc Ruiz (Barcelona, 1971) lo utiliza como herramienta para profundizar en temas que tienen que ver en muchos casos con la sociología. La cultura popular contenida en dicho medio es entendida como reflejo de cuestiones complejas tales como la política o la religión, un lenguaje que permite transmitir ideas, insisto en el plural, y hablar de aquellas cosas que nos afectan y condicionan como sociedad. 

Vista de la instalación Cairo Newsstand en el Contemporary Image Collective del Cairo, 2010-2011

The Paper Trail, es el resultado de la estancia del artista durante la primavera de 2010 en el Contemporary Image Collective del Cairo.  Como es habitual en sus trabajos, se trata de una obra site-specific en el sentido conceptual del término, es decir, que está hecha desde la experiencia en el Cairo y en relación a su contexto social y político. Durante su estancia allí, Ruiz investigó la situación del cómic en Egipto,  tal vez por eso resulte un poco difícil como público de Barcelona entrar en la historia y pillar el lenguaje de lo que se nos está diciendo. Lo que vemos en el Nivell Zero de la Fundació Suñol es una obra en cierto modo descontextualizada, a la que podemos acceder gracias a dos factores,  por un lado a la curiosidad de  descubrir la realidad del Egipto previo a la revolución de enero pasado y por otro gracias a las explicaciones y traducciones del propio Francesc Ruiz. 
Siguiendo la idea de narrativa expandida presente en sus  anteriores proyectos, la instalación se desarrolla en tres trabajos, The Green Detour, Cairo Newsstand y The First Comic Shop in Egypt.

Francesc Ruiz, The Green Detour, 2010-2011. Foto: Fundació Suñol
The Green Detour, es un cómic impreso en verde, en una única tinta como manda en los países de economía poco pudiente, donde cuatro personajes extraídos de la historia del cómic egipcio y símbolos cada uno de distintos momentos de su historia, Tin Tin, el pato Donald, Samir y el Ciudadano Molido, se van de paseo por el centro del Cairo. En el proyecto original, el cómic se editó por entregas y cada entrega era distribuida en un punto distinto de la ciudad del Cairo que los lectores debían descubrir en cada lectura. Nosotros nos contentamos con una copia traducida que animo a leer (a pesar de que yo no lo hice) para comprobar si la distancia política y cultural Barcelona-El Cairo es salvable o no. 

Cairo Newsstand (detalle), 2010-2011. Foto: Fundació Suñol

En Cairo Newsstand la fórmula recuerda a lo que vimos en el Santa Mònica hace unos años, el quiosco entendido como microcosmos, metáfora de lo que bulle en la ciudad. En este caso son  diarios egipcios en árabe, con titulares inventados por el propio Ruiz, amontonados  y sujetos por unas inquietantes piedras a la manera de allí, o al menos eso imagino porque estar, no he estado. La exposición se cierra con una reflexión que señala cómo el cómic y la cultura popular son una herramienta a la que el poder debe y de hecho teme, The First Comic Shop in Egypt, nos anuncia la apertura de la primera tienda de cómics del Cairo, un proyecto que nunca llegó a ver la luz por motivos que los acontecimientos políticos del último año nos ayudan a entender.
 


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martes, 27 de diciembre de 2011

Links de la semana: Del patrocinio contaminado de la BP a la Bienal de Whitney


  • Nos acercamos al final del año y los medios de comunicación se ponen a hacer esos típicos recuentos de los sucesos más destacables del 2011. El blog de la Frieze hace lo propio con la selección de las mejores exposiciones que se han visto a lo largo del año, Max Andrews de Latitudes elige lo mejorcito que hemos visto (o perdido) en España. (Frieze Blog)
  • El British Museum, La National Portrait Gallery, la Royal Opera House y la Tate Britain han renovado el acuerdo de patrocinio con la petrolera  BP cosa que no ha gustado para nada a parte de la opinión pública que considera inmoral que  dicha empresa limpie su imagen a través del patrocinio cultural. Si os interesa esta protesta os recomiendo le echéis un ojo a la publicación Culture Beyond Oil. (The Art Newspaper)
  • En SalonKritik hemos podido leer la opinión de David G. Torres sobre la selección de la exposición favorita de Manuel Borja Villel para este 2011 en ArtForum. ¿Puede considerarse el 15-M una acción o exposición de carácter artístico? ¿o al hacerlo se corre el riesgo de vaciarlo de contenido político? (SalonKritik)
  • Por si quedara alguna duda sobre si el arte y la cultura son política, esta última semana nos hemos topado con la expulsión de Larissa Sansour en el Lacoste Elysée Prize por ser demasiado pro-palestina. El Musée  de l'Eysée donde se celebraba el evento ha rechazado a su vez acoger el premio por la actitud censuradora de Lacoste. (ArtInfo)
  •  El Whitney Museum of American Art ha anunciado los participantes de la Whitney Biennial para este 2012. Comisariada por Elisabeth Sussman y Joe Sanders lo más destacable del proyecto es la inclusión de músicos, coreógrafos y dramaturgos para una de las salas de la bienal. (Artforum)
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jueves, 22 de diciembre de 2011

Akron, de Mireia C. Saladrigues

¿Es posible exponer lo imposible? Mireia c. Saladrigues lo hace en Akron, su proyecto en el Espai Guinovart de Agramunt,  última propuesta del ciclo Impossibilitats. Como es habitual en ella, Saladrigues nos pone a prueba como público ante una situación que nos desconcierta de entrada y de salida, uno se va de Akron sin saber si se ha entendido o dejado de entender. 

Mireia c. Saladrigues, Akron, 2011. Foto: Camilayelarte
Una pequeña sala fría como el propio Agramunt acoge un proyector de más de cien años de antigüedad, ante él se sitúan 8 paneles que sirven tanto de mapa conceptual del proyecto como de propio soporte a una futura proyección de material que jamás habría sido posible proyectar con ese proyector puesto que en sus tiempos había sido propiedad de Acción Católica. 
El proyecto presenta dos imposibilidades, por un lado tenemos la propia imposibilidad de poner en marcha el proyector debido a su antigüedad y por el otro el hecho de que el material que se pretende proyectar no hubiese sido aceptado por Acción Católica en los tiempos en los que el proyector sí hubiese podido funcionar. 

Mireia c. Saladrigues, Akron, 2011. Foto: Camilayelarte
Akron, es un work in progress o así nos lo hacen pensar los paneles frontales, donde nos advierte de que el final nunca es cerrado ni unívoco. Bajo el proyector y en medio de una maraña de negativos de película un papel nos anuncia la fecha del próximo pase, el 13 de febrero. Así pues, ¿realmente se proyectará algo? ¿Podría ser que finalmente nada fuese imposible?¿Habrá que acudir el 13 de febrero, día en que finaliza la exposición,  para comprobarlo?  o correremos el riesgo de hallar por única compañía el canto del búho que tanto abunda en Agramunt?
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martes, 20 de diciembre de 2011

Entrevista a Ignasi Aballí

Entrar en el estudio de un artista y descubrir cómo trabaja y porqué hace lo que hace es una de las cosas por las que realmente merece la pena trabajar en el mundo del arte. En el caso de Ignasi Aballí (Barcelona, 1958) esta experiencia es todavía más enriquecedora porque al entrar en su estudio descubres aquellos elementos que estructuran parte de su obra, como  las ventanas, la luz o el polvo. En esta entrevista comparte su espacio y tiempo para explicarnos la evolución de su trabajo.

Empecemos un poco por el principio, cuando empezaste a pintar,  ¿cuál era el contexto del que partías, cómo llegaste a cuestionarte la naturaleza del hecho pictórico?
En el momento en el que empecé a estudiar Bellas Artes la estructura de la Facultad había cambiado y había dejado de ser la facultad clásica donde todos pintaban realismo y del natural. Existían tres opciones, yo elegí la que estaba impartida por Hernández Pijuan, a caballo entre la opción clásica y la experimental. Mi trabajo cabe situarlo en esta primera influencia de la obra de Pijuan. A partir de un cierto momento comencé a sustituir la pintura por otros materiales, a pintar paisajes donde el tema ya no era la naturaleza sino las materias primas, substituía la pintura por el material mismo como el azufre o el hierro. Me encontraba con el problema de que con el material podía pintar la montaña pero el cielo y la tierra continuaban siendo pintura y esto hizo que cada vez redujese más la presencia de ésta por la del material y de ahí pasé a hacer cuadros monócromos sólo con el material en sí, azufre, carbón, ceniza etc.

Hasta que llegas a la creación de la serie Pell, ¿cómo se gesta el proceso de paso del material a la desnudez completa de la pintura?
Es un proceso largo en el que vas cuestionándote cosas, existe una necesidad personal de buscar la salida, de crisis podríamos decir. Es un proceso difícil en el que a poco a poco vas encontrado alternativas que te parecen mejores.

En esos momentos en los que redefinías lo que era la pintura, ¿cuáles eran tus referentes?
Me fijaba en artistas que estaban en una postura similar, que se estaban cuestionando de distintas maneras el hecho pictórico, por ejemplo siempre me ha interesado Ryman, On Kawara,  los conceptuales, gente que aportaba algo más que representar una simple imagen, esto fue en parte por la necesidad de ir simplificando el contenido de la obra de dejarla con los mínimos elementos y también por un interés personal de identificación con los artistas que de una manera te dan respuesta a las preguntas que te haces y a la dificultad para avanzar que tienes.

¿Conocías su obra de primera mano o bien a través de publicaciones?
En principio partes de los libros pero después a medida que avanzas te vas encontrando con muchos de ellos, confluyes y vas a parar a sitios donde ellos también están, te proponen exposiciones donde ellos participan, los conoces personalmente. También la curiosidad y las ganas de estar al día ha hecho que me interesara ver las obras directamente y todavía más conocerlos directamente. Tener ante ti a gente que son un referente y que has admirado y poder saludarlos está muy bien.

¿Te ha pasado? ¿ Con quién?
Sí, por ejemplo el día que estuve comiendo con Michael Asher o Lawrence Weiner. Compartir exposiciones con ellos te permite no sólo tener un contacto puntual sino comentar y hablar sobre el propio trabajo. Después por ejemplo compartes el montaje de la Bienal de Venecia con gente como Raymond Pettibon o Gerhard Richter.

Vista del estudio de Ignasi Aballí. Foto: Camilayelarte
Volviendo a tu obra, partiendo de la pintura también has ido despojando de su capacidad de ficción a otros medios como el cine y la fotografía, cuestionando la reproducción de la imagen en sí
Empecé a hacer lo mismo que había hecho en pintura, pensar qué es el cine, de hecho tiene puntos en común con la pintura, también es una ficción, creemos en lo que vemos pero en realidad detrás hay toda una estructura que la hace posible, desde distintas aproximaciones me interesaba desmontar precisamente los elementos que constituyen esta recreación de la realidad. He seguido el proceso ampliando la imagen no únicamente en pintura sino en cualquier medio de comunicación que la reproduzca, esto me ha llevado a utilizar las imágenes ya  hechas, encontradas y producidas por otros, cambiarlas, reordenarlas o fragmentarlas y a partir de ahí proponer  otra lectura o trabajo sobre la imagen, más que hacer otras de nuevas. Actualmente todo lo que sea producción de imagen contiene cine, televisión, prensa, es un campo muy interconectado.

En el caso de la serie Listados o de la instalación Rètol en el MACBA, haces uso del lenguaje para crear una imagen, ¿puedes explicar esta relación?
La relación entre imagen y lenguaje es algo que siempre me ha interesado, empecé a utilizarla en la pintura, en los trabajos de cartas de colores donde ponía el color, el tono y al lado su nombre, o bien superponiéndolo de forma que era imposible separar el aspecto visual del lenguaje.  Esta relación que ya era problemática para mi, dio lugar a todos estos trabajos y es cierto que los Listados y el trabajo en el Macba son trabajos del lenguaje llevado a la imagen, es una relación que está presente en mi obra en una dirección u otra. Cuando utilizo las fotos de portadas de periódicos y saco el pie de foto, aquello es una imagen convertida en texto, es una imagen que responde a un hecho concreto, es casi averiguar a qué texto hace referencia. En cambio con los Listados es al revés, abres el texto para llevarlo a una imagen mental. Esta operación es muy propia del arte conceptual.

Detalle de los recortes para la serie Listados. Foto: Camilayelarte
Muestra del collage original para la serie Listados. Foto: Camilayelarte
En algunos de tus trabajos haces referencia a un escritor francés, Georges Perec, ¿en qué modo su literatura es una influencia en la construcción de tu pensamiento crítico entorno al arte?
Perec ha sido un escritor con el que me he sentido muy próximo, que buscaba en Literatura lo que yo he buscado en las artes visuales, cuando lo descubrí y entré más a fondo en su trabajo o ensayos sobre él me di cuenta que su metodología y su forma de plantearse la escritura estaba muy cerca de lo que yo me planteaba en pintura. No lo he utilizado directamente a excepción de Desapariciones donde tomé como punto de partida su relación con el cine.

En esta obra, Desapariciones, cambias un poco la línea de tu trabajo y creas una especie de ficción inventándote la filmografía de Perec ¿no?
No, en realidad me invento los carteles, la filmografía es real aunque muchas de ellas no se hayan hecho. Si se mira atentamente los carteles tienen relación con mi trabajo hasta entonces, el conjunto de carteles hace una especie de retrospectiva de mi obra. La imagen que yo utilizo para cada cartel es absolutamente neutra y podría servir para cualquier película, la idea que me interesa es que el cartel es la película, comienza y acaba ahí, es una estrategia muy perequiana, jugar con los límites de lo que es real y de lo que no, jugar con el lenguaje para hacer una propuesta nueva. En los carteles aproveché para mostrar lo que había sido mi obra, están los errores, el polvo, el sol...

¿Consideras importante la lectura para la formación de un artista?
Todo es importante, la literatura lo es pero también el cine, la música, pasear por la calle, cualquier cosa. Creo que hay que estar atento a todo aquello que te envuelve, hasta la tontería más cotidiana a la que no le das importancia.

De hecho para ti esta cotidianidad es importante, parte del material de tu obra sale precisamente de este estudio, el polvo, las ventanas, la luz...
Supongo que si estuviese en otro espacio mi obra seria distinta, no lo sé, pero seguro que te influye el sitio donde estás, es tu experiencia y eso es lo que llevas a la obra. Yo trabajo con cosas tan cercanas  y cotidianas como el periódico, el Tipp-ex o el polvo que hay aquí.

Detalle del estudio de Ignasi Aballí. Foto: Camilayelarte
Detalle del polvo en el estudio. Foto: Camilayelarte
El proceso de gestación de tu obra es lento, necesita de mucho tiempo, a veces incluso años
Sí, muchos de ellos conllevan un periodo largo otros en cambio son más inmediatos. Muchos de mis trabajos están abiertos y continúan evolucionando, como los Listados, que empezaron en el 97 y todavía siguen. Han cambiado, ya no son cifras lo que recorto sino nombres de países y construyo con ellos mapas mundi, es interesante para ver la evolución de qué países se nombran y cuáles no, esto quiero hacerlo durante unos cinco años. Es  la idea de construir un mapa a partir de un parámetro que no es geográfico ni político, sino mediático.

El hecho de que tu visibilidad internacional haya aumentado, ¿cómo ha afectado al ritmo de trabajo?
La verdad es que con el tema de los Listados me estoy planteando si no ha llegado el momento de dejarlo. Ya tengo a gente que me está ayudando a recortar los periódicos, algo que no me gusta, porque puede parecer muy mecánico pero no lo es, no siempre recorto lo que tengo planeado recortar, puede haber algo que no puedo explicar porqué y me interesa así que no sé hasta que punto tiene sentido.  Si el propio trabajo no me permite hacerlo tal vez sea una señal de que tengo que abandonarlo de forma natural. Cada momento te obliga a resituarte y adaptarte a las posibilidades, actualmente tengo menos tiempo de desarrollar proyectos pero la experiencia te permite actuar de forma más rápida.


En este sentido y para finalizar puedes explicarnos un poco tus últimos proyectos, como la serie CMYK Color System que presentaste recientemente en la galería Estrany de la Mota
Es un trabajo que proviene de las cartas de colores pero también del cuestionamiento de la imagen. En la pinacoteca de São Paulo expuse una serie de vitrinas que utilicé como elemento formal. Eran vitrinas con pigmentos, como si fueran la base de cualquier pintura, que a partir de ahí pudiesen salir todos los cuadros expuestos en la pinacoteca. Estaban expuestos como material cerrado en una urna, de inicio de todo pero también de final. A partir de este trabajo pensé en otro sobre la imagen impresa, los cuatro colores que sirven para imprimir cualquier imagen, y en lugar de poner el color en la base de la vitrina lo situé en el espacio interior de la vitrina, con el uso de las paredes, creando un espacio invisible porque es inmaterial, pero a la vez llena de ese color. Es un trabajo de deconstrucción de la imagen, en este caso de la imagen impresa.







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domingo, 18 de diciembre de 2011

Contra la postmodernidad



En Contra la Postmodernidad, el jovencísimo Ernesto Castro lleva a juicio las implicaciones políticas, filosóficas y culturales de un movimiento que a mi me cuesta mucho de definir y de entender. No es un libro que hable de postmodernismo tal y como se define en las artes visuales pero sí que cuestiona a los principales pensadores que se enmarcan en dicha tradición, véase Derrida y Lyotard. 
Para Castro la Postmodernidad es la transcripción cultural, política y filosófica del Capitalismo. El triunfo del neoliberalismo de los últimos 30 años ha supuesto a nivel cultural la neutralización del proyecto vanguardista que pretendía sintetizar creación artística y transformación política. El postmodernismo pues seria la forma cultural propia de los países capitalistas y la actual crisis del sistema una demostración de la inviabilidad de sus supuestos a estas alturas de la historia. A lo largo del libro, Castro analiza las falacias tanto de pensadores políticos, sociólogos y filósofos y muestra cómo el postmodernismo ha sido el marco perfecto tras el cual esconder los abusos de dicho sistema. Ante la coyuntura actual, francamente bien expuesta, deberíamos dejar paso a un marxismo sin modales, dice Castro, al intelectual deberíamos exigirle y debería autoexigirse un compromiso con lo concreto, con la política real, y esto mismo es lo que he echado en falta al final de la tesis del libro, de acuerdo, estamos en contra y sabemos el porqué ¿pero qué proponemos a cambio?

Ernesto Castro, Contra la Postmodernidad, Ediciones Alpha Decay, 2011.  Precio 8€ Loring Art
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viernes, 16 de diciembre de 2011

Links de la semana: De la Zabludowicz Collection a la Exposición Expandida

  • El MoMA es pionero de una nueva forma de historiografiar el arte. El Oral History Project pretende construir un archivo a base de entrevistas a artistas en una aproximación más directa al proceso de creación y gestación del arte. Hans Ulrich Obrist realmente está creando escuela. via The Art Newspaper
  •  La Zabludowicz Collection en Londres se atreve con un programa de exposiciones individuales dedicadas a artistas emergentes que todavía no cuenten con galerías que los representen. Por qué no existirán estas iniciativas por aquí? via ArtInfo
  • Ante la crisis hay que atreverse a lanzar nuevas ideas.  Hoy arranca Room Art Fair en el Hotel Mayerling de Madrid, una feria que recuerda un poco a nuestra Loop Art Fair, las habitaciones del hotel sirven para mostrar el trabajo de artistas emergentes. via masdearte 
  • La Exposición Expandida continúa abriendo sus salas y reflexionando sobre el tema de la Ciudad. Esta semana le ha tocado turno a la Sala 9, un repaso exhaustivo por el feminismo y la performance, imprescindible! via La Caja Revuelta
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    jueves, 15 de diciembre de 2011

    Guinovart y el piasaje de Agramunt

    El viernes pasado estuve en Agramunt para visitar el Espai Guinovart. Mi visita estaba motivada por la exposición de Mireia C. Saladrigues, Akron, dentro del ciclo Impossibilitats, pero en lugar de hablar de ella lo que realmente me apetece es comentar las instalaciones y obras que vi de Josep Guinovart (Barcelona1927-2007).
    El contacto con la obra de Guinovart  no empieza cuando entras en la sala de exposiciones sino unos cuantos kilómetros antes, cuando la espesa niebla de la provincia de Lleida comienza a extenderse por un paisaje plano hecho de verdes y de la intensidad marrón de la tierra. Los árboles, desnudos de hojas se erigen como fantasmas en medio de este paisaje llano y unos enormes pájaros, que después descubriremos que son búhos, se apoyan sobre sus ramas. Hace un frío intenso y la niebla es de esas pixaneres que te deja la cara mojada.

    Vista general de l'Espai Guinovart en Agramunt. Foto: Camilayelarte
     Josep Guinovart, L'Era (detalle). Foto: Camilayelarte
     Josep Guinovart, L'Era (detalle). Foto: Camilayelarte
    Una vez en la sala de exposiciones tres instalaciones dividen el espacio, Les quatre estacions, La Cabana i l'Era. De las tres, estas dos últimas son las que mejor resumen la síntesis entre la obra de Josep Guinovart y el paisaje de Agramunt. El suyo es un trabajo que nace de la relación con el territorio, con la cultura pagesa y la rudeza del campo. Los elementos de la naturaleza, los animales, las herramientas con las que se trabaja la tierra y los productos que nacen de ella son parte formal de su lenguaje. En l'Era una enorme plataforma de arcilla, que toma su forma de esa parte de las masías que sirve para separar el grano de la paja, se desarrolla un micro universo de simbologías y constelaciones construidas a base de aquellos elementos que hacen referencia a la vida de pagès y al paisaje de Agramunt: los búhos, las gallinas, lo conejos o la hoz para trabajar el campo.

    Josep Guinovart, La Cabana. Foto: Camilayelarte
    Josep Guinovart, La Cabana (detalle). Foto: Camilayelarte
    Josep Guinovart, La Cabana (detalle). Foto: Camilayelarte
    La Cabana en cambio crea un espacio mágico donde un árbol, la alzina, se alza en su interior envuelta por unas paredes construidas a base de arcilla y paja quemada y cubierta por una red que reproduce las constelaciones, ahora sí que reales, que rigen parte del calendario de la vida en el campo. Esta unión con la tierra junto con el lirismo cromático de sus trabajos hacen que la obra de Guinovart pueda enmarcarse en la tradición de Miró, aún así siempre he pensado que si no hubiese sido catalán, Guinovart habría podido ser un artista a medio camino entre Alberto Burri y el Arte Povera, por su uso del soplete y de los elementos de deshecho. 
    Durante el camino de vuelta a casa, el paisaje que al llegar me había sorprendido por su austeridad recobra un nuevo sentido y de pronto recuerdo que otro artista catalán, Hernández Pijuan, también utilizó y reflexionó entorno al paisaje de las tierras de Lleida.
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    lunes, 12 de diciembre de 2011

    Bienal de Lyon, ni terrible ni especialmente bella

    All changed, changed utterly: a terrible beauty is born
    W.B. Yeats

    Una terrible belleza ha nacido con este poético título basado en el poema Easter de W.B. Yeats, la argentina Victoria Noorthoorn ha tratado de exponer en la 11ª Bienal de Lyon la belleza subyacente en la tensión, la contradicción y la ambivalencia de los tiempos que estamos viviendo. Un momento de crisis es pues un momento de cambio que enriquece a la creación, a pesar de lo hermoso que a nivel teórico resulta este planteamiento, su puesta en práctica ha dado un resultado más bien templado.
    Si comparamos la de Lyon con las otras dos bienales de este año, Lyon gana junto con Estambul en la selección de unos artistas que se escapan del centralismo del sistema del arte. Ambas han apostado por lo periférico demostrando que en Latinoamérica, Europa del este y África existen propuestas mucho más interesantes que en lo presentado por la Bienal de Venecia de la Curiger. Francamente ahí no vi nada que no hubiese visto en Art Basel, en cambio tanto Lyon como Estambul  han cumplido la función de mostrar nuevos lenguajes y nuevas propuestas.

    Vista del exterior de la Sucrière. 11ª Bienal de Lyon. Foto: Camilayelarte

    Aún así, me quedo con la Bienal de Estambul, cuyo discurso entendí a la perfección. Tal vez por inexperiencia todavía necesito una narración que me guíe en la exposición, de forma que la libertad y el planteamiento abierto que propone la Bienal de Lyon me ha dejado más bien fría. El suyo no es un discurso evidente y sí bastante imprevisible, como no he sabido trazar una lectura demasiado clara de lo que Noorthoorn propone, os hablaré de lo que sentí y experimenté ante aquellas obras que llamaron mi atención. 

    Ulla Von Brandenburg, Kulissen, 2011. Foto: Camilayelarte
    Robert Kusmirovski, Stronghold, 2011. Foto: Camilayelarte


    Laura Lima, Puxador, 1998-2011. Foto: Camilayelarte
    De entrada el hecho de que la exposición se desarrolle en cuatro sedes me parece algo excesivo y desmesurado, a mi sólo me dio tiempo a visitar la Sucrière y el Museo de Arte Contemporáneo de Lyon, y tampoco tuve necesidad de más.
    En la Sucrière, una antigua fábrica de azúcar, la Bienal alza el telón, y nunca mejor dicho, con una instalación de Ulla Von Brandenburg que nos da la bienvenida, unos telones de colores nos recuerdan que el arte es una escenificación. De hecho esta primera parte de la Bienal destaca por su teatralidad, una obra de Samuel Beckett, Breath (1969) pone en escena lo que intuimos que es, debido a la oscuridad, un montón de desperdicios que van  iluminándose poco a poco,  un seguido de inhalaciones y exhalaciones se oyen y acto seguido el grito de lo que suena como un cerdo degollado. Más allá del extrañamiento de la situación y la pobreza del lenguaje propio de Beckett a mi me gustó ver la reacción natural y coherente de un grupo de niños que ante el susto prorrumpió un grito todavía más alto que el de la propia obra. 

    Eduardo Basualdo, El silencio de las sirenas, 2011. Foto: Camilayelarte





    Otro escenario también extraño e invisible desde el primer piso es el trabajo de Robert Kusmirovski, una especie de tanque circular que esconde en su interior una caótica biblioteca, un microcosmos que sólo podemos observar desde el segundo piso. Para aumentar la sensación de duda que transmiten los proyectos, Laura Lima pone a prueba la estabilidad del edificio con el Puxador donde un hombre desnudo empuja las cuerdas atadas a  los pilares del edificio. El proyecto más poético y que cierra este primer capítulo es el Silencio de las sirenas, de Eduardo Basualdo, un lago artificial que se llena y vacía de forma paulatina por un agua oscura que simboliza los mares y los océanos, "Si la luna chocara con la tierra causaría una auténtica revolución entre los oceanos y mares de este mundo" dice Basualdo.

    Erika Verzutti, Sculpture, 2008-2011. Foto: Camilayelarte
    Katinka Bock, Sculpture, 2009-2011. Foto: Camilayelarte
    Erick Beltrán, Perikhórein knot, 2011. Foto: Camilayelarte

    En escultura destacan los trabajos de Erica Verzutti y Katinka Bock, ésta última con unas piezas en arcilla que me gustaron por su sencillez. Tal vez una de las obras que llama más la atención es la de Erick Beltrán Perikhorein Knot, un globo de madera que a modo de enciclopedia nos ofrece una doble lectura de la historia , por fuera ofrece una visión objetiva y en su interior una visión subjetiva.

    Gabriel Sierra, Sin título (El día como un hueco en la mitad de la noche), 2011. Foto: Camilayelarte
    The Center for Historical Reenactments, Xenoglossia, 2010-2011. Foto: Camilayelarte
    Jessica Jackson Hutchins en primer término y La Bruja de Cildo Meireles. Foto: Camilayelarte

    En el Museo de Arte Contemporáneo el espacio no da para tanta experimentación como en la Sucrière,  destacaría el hecho de que se proponen instalaciones a gran escala como la Bruja de Meireles, junto con obras de formato más íntimo como los dibujos de Giacometti. En un cierto sentido también aquí se alza un telón, de hecho el suelo entero se levanta ante nosotros en una instalación de Gabriel Sierra que nos hace reflexionar sobre el espacio y la relación que establecemos con éste. Aunque un poco difícil de entender el proyecto Xinoglossia del The Center for Historical Reenactments estudia el uso del lenguaje a través de los equívocos, es una de esas obras que apetece estudiar en más profundidad. Me gustó especialmente, tal vez porque le supe encontrar cierta correlación, la obra de John Cage y Henning Lohner junto con  el proyecto de Bernardo Ortiz, heredero de la poesía concreta que con sus dibujos nos señala la importancia del gesto mínimo y cotidiano frente a la grandilocuencia del arte.
    Si algo hay que reconocerle a la propuesta de Noorthoorn es la libertad que se le concede al público de tomar o dejar aquello que se le muestra, no aceptar o no entrar en alguna de las obras no le quita fuerza a lo que se dice, aunque a algunos esto último no nos quede demasiado claro.
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    domingo, 11 de diciembre de 2011

    El Model



    En 1968 Palle Nielsen logró convencer a Pontus Hultén para que durante tres semanas el Moderna Museet de Estocolmo se convirtiera en un un enorme patio de juegos donde niños menores de 18 años pudieran jugar de forma libre y sin ningún tipo de condicionante.  
    Modellen. En modellen för ett kvalitativt samhälle (El Modelo. Un modelo para a una sociedad cualitativa) fue el nombre de esta exposición sin exposición, donde lo expuesto era el juego de los niños, un juego que pretendía servir como modelo para construir una nueva sociedad basada en valores de producción y relación entre sus componentes totalmente distintos de las vividos hasta el momento, donde el juego y el placer debían ser sus ejes básicos. 
    Lars Bang Larsen, autor del libro editado con motivo de la cesión de la documentación de la obra a la  Colección MACBA, elabora un análisis historiográfico de este acontecimiento que supone una referencia de las utopías sociales y políticas que tuvieron lugar en los sesenta. Leerlo me ha recordado a otro libro que leí y comenté recientemente, La educación del des-artista de Allan Kaprow, donde el juego también es entendido como parte fundamental de la formación del individuo. El Model, fue una exposición que rompió de forma radical con el formato expositivo, a la vez que cuestionaba con su planteamiento los conceptos de autoría y objeto de arte. Leerlo, ya que no podemos experimentarlo, nos abre a nuevas formas de comprender la historia del arte, desde una narrativa paralela a la oficialmente aceptada, señalando otros camino más arriesgados pero mucho más interesantes.

    Lars Bang Larsen con la colaboración de Palle Nielsen, El Model. Un model per a una societat qualitativa (1968). MACBA, 2010. 24€ en LAIE
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    viernes, 9 de diciembre de 2011

    Tere Recarens en el Bòlit

    Acabo de visitar la exposición de Tere Recarens (Arbúcies, 1967) en la Capella de Sant Nicolau en el Bòlit de Girona así que escribo esto un poco sin reflexionar y por impulso, algo que, a diferencia de otros artistas tostones, Tere te permite hacer. 
    La exposición presenta dos instalaciones, El riu segueix el seu curs (2011) y Maa Tere Manalen (2008-2009), dos proyectos que nos llevan de viaje por Turquía y Mali y nos enseñan que el arte puede ser resultado de una colaboración colectiva, donde el autor poco pinta como individuo y sí como colectivo y también que la dualidad es un factor presente en esta vida que no deberíamos olvidar.
    Al entrar en la Capella ya nos entra el buen rollo que transmite la actitud de Tere frente al arte. Unas telas, que más tarde descubriremos que son de Mali, aparecen tendidas en la zona del ábside creando unos espacios en plan chill-out con unos cojines esparcidos que enseguida nos invitan a tumbarnos sobre ellos. Encontrada la pose, que más cómoda no puede ser, una videoinstalación nos habla de lo que Tere ha estado haciendo en Mali.

    Vista de la instalación Maa Tere Manalen (2008-2009) en La capella Sant Nicolau, Foto: Camilayelarte

    Tere Recarens, Maa Tere Manalen (2008-2009), Foto: Camilayelarte

    Tere Recarens, Maa Tere Manalen (2008-2009), Foto: Camilayelarte


    Vista de la instalación Maa Tere Manalen (2008-2009), Bòlit Sant Nicolau, Foto: Camilayelarte

    Como ya ha hecho otras veces, el proyecto parte del descubrimiento del significado de Tere en bamana, la lengua más habitual en Mali.  Tere es aquello con lo que nacemos todos, una especie de alma, que puede ser buena o mala. El vídeo nos muestra la vida en Mali, sus gentes y cómo éstos explican el significado de dicha palabra, pero también nos hace reflexionar sobre el lenguaje y su naturaleza cambiante según el contexto cultural en el que se encuentre.  El trabajo de Tere  explora los distintos modos de comunicación que existen entre las personas más allá del uso de la palabra, en Mali, por ejemplo,  toma las ropas y el diseño e intercambio de las mismas como herramienta de comunicación con los habitantes de Bamako, a través del objeto consigue establecer un lazo con esta comunidad, una especie de vuelta a la esencia primigenia de la comunicación entre los seres humanos, el gesto y la acción por encima de la palabra.

    Vista de la instalación, El riu segueix el seu curs (2011), Bòlit Sant Nicolau. Foto: Camilayelarte

    Tere Recarens, El riu segueix el seu curs (2011). Foto: Camilayelarte
    Tere Recarens, El riu segueix el seu curs (2011). Foto: Camilayelarte

    Tere Recarens, El riu segueix el seu curs (2011). Foto: Camilayelarte
    Con El riu segueix el seu curs (2011) Tere nos lleva a Turquía; De nuevo una tela, esta vez una que cubre un carro es el objeto que nos liga a la acción que se proyecta en la sala inferior de la Capella. En una demostración del arte como acción social y reivindicativa, el vídeo nos muestra una manifestación pacífica, con carro tirado por caballo incluido,  a lo largo de una zona de Turquía en peligro por un plan del gobierno para construir varias centrales hidroeléctricas. Se trata de un viaje a pie por una zona habitada por lo alevis, cuya cultura, ligada al territorio, también está en peligro de supervivencia. Lo que más me gusta de este proyecto es que se aleja de esas iniciativas artísticas con trasfondo político que tratan de desarrollar proyectos culturales, en muchos casos importados, que tratan de mejorar la vida en zonas menos favorecidas. Aquí simplemente se trata de una reivindicación colectiva, que nace en este mismo lugar y en el que Tere decide participar, su papel es sólo el de una más del grupo de activistas, lo que vemos es la fuerza del trabajo colectivo y en comunidad y la importancia de la protección de las culturas, por pequeñas que éstas sean, puesto que son expresión de la pluralidad de nuestro patrimonio cultural, el de la humanidad.

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    miércoles, 7 de diciembre de 2011

    s[editions], comprar o no comprar

    La semana pasada Elena Vozmediano nos informaba en su blog Y tú que lo veas sobre s[editions] una tienda online para comprar arte en formato digital a precios más que asequibles. Tracey Emin, Damien Hirst, Bill Viola o Isaac Julien, son algunos de los artistas participantes en la iniciativa, todos ellos conocidísimos. Cuando leí el post de Vozmediano me di de alta rápidamente para curiosear y debo reconocer que por un momento me planteé cambiar el fondo pirateado de este blog (los famosos topillos de Hirst) por una versión auténtica de la obra, pero un momento, ¿auténtica? justo mientras estaba sacando la tarjeta de crédito me pregunté cuál  era la diferencia de mi imagen descargada desde Google images a la de la reproducción digital de la obra que estaba a punto de comprar.

    Demo de la obra Xylosidase de Damien Hirst en los fondos de pantalla. Foto: s[edition]

    Demo de las obras en dispositivos móviles. Foto: s[edition]

    Lo que ofrece s[editions] es la posibilidad de poseer (¿poseemos sólo cuando pagamos?) una versión digital de edición limitada (entre 10.000 y 20.000 ejemplares, que poco no es) de una obra que existe  físicamente y que algunos pocos afortunados poseen. ¿Si podemos descargarnos la obra (la reproducción de la misma) porqué nos entra el gusanillo de poder pagar por ella? Si pagamos por una obra para nuestro salvapantallas del ordenador, el móvil o el Ipad, ¿esto nos convierte en más coleccionistas que aquél que le hace una foto a una obra en una feria y se la cuelga donde le dé la gana?

    Tracey Emin, Love is what you want, Foto: s[edition]


    Distinto sería si las obras hubiesen sido creadas y pensadas para el formato digital, es decir, si la galería vendiese arte digital de Hirst, Emin o Viola o de quien fuese, ahí sí le encontraría sentido, tanto al precio como al medio de venta. Pero lo que ofrece s[editions] no me parece que se diferencie substancialmente de la acción de comprar un póster de una obra en una tienda de un museo, el hecho de que pretendan venderla con certificados de autenticidad y ediciones limitadas me parece una estrategia de marketing que juega con el mito de la autoría y el sueño latente en todos de coleccionar arte. También podríamos pensar que esta nueva forma de distribución es el paralelo digital de lo que la obra gráfica supone a la obra original, no lo sé ¿es una forma de democratizar el coleccionismo o una simple estrategia de venta muy, pero que muy efectiva?

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    lunes, 5 de diciembre de 2011

    "Relats encadenats" en La Panera

    De entre las infinitas formas que hay de construir un discurso expositivo, ser capaz de hacer dialogar las obras entre sí es una de las más agradecidas para con el público. Relats encadenats en el Centre d'Art La Panera nos ofrece no sólo la oportunidad de aprender a leer las obras en un juego de relaciones entre ellas, sino también a conocer el trabajo de aquellos artistas que en los últimos quince años han dado forma al panorama del arte en Cataluña y en el resto del Estado.

    Jordi Colomer, Nou com a casa, 1992, Foto: Camilayelarte
    MP&MP Rosado, Sin título V,  2004. Foto: Camilayelarte
    Francisco Ruiz de Infante, Texto a barrer de uno mismo, 2001-2002. Foto: Camilayelarte

    A partir del fondo de la Colección La Panera, la comisaria y directora del centro, Glòria Picazo ha seleccionado una serie de trabajos capaces de hilvanar mediante vínculos formales y conceptuales una narración entorno a aquellas cuestiones sobre las que gira la creación contemporánea
    En la exposición se da un hilo conductor que une las obras entre sí y que de forma muy sutil se va transformando a través del micro relato de cada una de ellas. De la presencia del cuerpo, la construcción de la identidad a la conciencia del Yo, se emprende un camino por la fragilidad y desmaterialización de dicha conciencia y presencia hasta llegar a su absoluta disolución. 

    Eulàlia Valldosera, Hamaca, 1991. Foto: Camilayelarte
    Dicho camino se construye por etapas que nos llevan de lo absurdo y surreal como en la instalación de MP & MP Rosado, al silencio hermético de la instalación de Jordi Colomer, unas esculturas de naturaleza arquitectónica construidas con elementos pobres como el cartón cuya presencia formal es imponente. El Yo del artista adopta distintas formas, como la presencia enclaustrada en la instalación de Francisco Ruiz de Infante  hasta el más universal y mortal Yo de la videoinstalación de Antoni Abad. 

    Cabello/Carceller, Utopía: ida y vuelta, 2002. Foto: Camilayelarte
    Antoni Abad, Ego, 1999. Foto: Camilayelarte
    Ignasi Aballí, Pell, 1995, Foto: Camilayelarte

    En un paso sumamente poético hacia la disolución de este Yo se halla la Hamaca de Eulàlia Valldosera, un objeto que elude la presencia física del cuerpo humano para construir otro a través de un sinuoso contorno de luces y sombras. La fragilidad no es sólo corpórea sino identitaria como en la instalación Utopía; ida y vuelta de Cabello/Carceller. La exposición, el relato, concluye con la desmaterialización de otro cuerpo, esta vez el de la pintura, bajo La Pell de Ignasi Aballí, en una doble versión del aniquilamiento de la ilusión pictórica.
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