martes, 6 de octubre de 2015

Barcelona Gallery Weekend, anno zero

Barcelona, año cero. Tras la aplicación de la ley de arrendamientos urbanos y la consecuente pérdida del paisaje comercial de la ciudad, incluido en él las galerías de arte del centro de Barcelona, un sector que hace apenas unos meses parecía no tener hálito reaparece fortalecido y rejuvenecido y nos descubre a los que habíamos perdido la esperanza, que Barcelona tiene algo que decir en cuanto a arte contemporáneo se refiere. A quienes han organizado el Barcelona Gallery Weekend les damos las gracias, finalmente nos lo hemos pasado en grande.

Calle Cultura. L'Hospitalet de Llobregat, 2015. Foto: Camilayelarte
Vista des de L'Hospitalet, 2015. Foto: Camilayelarte
Nueva sede de las galerías Nogueras Blanchard y Ana Mas Projectes en L'Hospitalet, 2015. Foto: Camilayelarte

Mirándolo bien, la necesidad de buscar nuevos alquileres a la que se han visto abocadas muchas galerías ha dado como resultado el descubrimiento de espacios expositivos más amplios y con más posibilidades. En lo que podría ser una hermosa metáfora política, Barcelona ha reestructurado su oferta cultural descentralizando el poder, dando espacio a la periferia y generando un equilibrio de fuerzas. Rambla Cataluña es una vértebra más de las múltiples vértebras que dan forma al territorio cultural de la ciudad, ¿ciudad? perdón ciudades, el plural se hace necesario al entrar en juego un nuevo distrito cultural, L’Hospitalet de Llobregat. Se acabó el centro, empieza la era de la periferia.

Los niños del barrio en la galería Nogueras Blanchard asistiendo a una visita guiada espontánea. L'Hospitalet, 2015. Foto: Camilayelarte
Mladen Stilinovic, White-Skin, Galería Nogueras Blanchard. L'Hospitalet, 2015. Foto: Camilayelarte
Oficinas de la galería Nogueras Blanchard con mesas de Micahel Lin. Foto: Camilayelarte

Galería Ana Mas Projectes, L'Hospitalet, 2015. foto: Camilayelarte

NoguerasBlanchard y Ana Mas Projects han entendido que Barcelona también puede parecer Berlín. Sus nuevos espacios expositivos se encuentran en la calle Isaac Peral, en el Hospitalet, un edificio de origen industrial que sus nuevos inquilinos convierten en casa de todo aquél que sienta curiosidad por el arte. Mledan Stilinovic, artista conceptual croata cuya obra descubrimos en la memorable exposición Ways of working: the incidental object de la Fondazione Merz, nos recibe en NoguerasBlanchard con White-skin, muestra que recorre la producción del artista durante la guerra de la antigua Yugoslavia. Ausencia, silencio, pobreza y absurdo transmiten los objetos cotidianos teñidos de blanco, perdidos en medio del mar de las paredes de la galería. En algunos aspectos Stilinovic parece hacer referencia al lenguaje del Suprematismo en clave DIY, la pureza formal se abandona en favor del objeto ordinario: papeles, terrones de azúcar o platos ocupan el lugar del formalismo geométrico, mientras la ironía usurpa el papel a la trascendencia.

David Bestué, Composiciones, 2015. Foto: Camilayelarte
David Bestué, Composiciones, 2015. Foto: Camilayelarte
Estudios Salamina, L'Hospitalet, 2015. Foto: Camilayelarte
Estudios Salamina, L'Hospitalet, 2015. Foto: Camilayelarte

El éxito de esta primera edición del Barcelona Gallery Weekend se la debemos en parte al notable proyecto comisariado por Latitudes, Composiciones, en el que cinco intervenciones artísticas en cinco espacios singulares de la ciudad han permitido al público entrar en juego con situaciones artísticas inesperadas. De los cinco proyectos, destacamos particularmente la intervención de David Bestué en la antigua casa del propietario de la fábrica Cosme Toda, de nuevo en el Hospitalet, donde una historia de la evolución del uso doméstico de la luz se desarrolla en las habitaciones del edificio abandonado, desde la luz de la vela hasta el led, pasando por reflexiones sobre la escultura y la arquitectura.
Sin salir de L’Hospitalet, destacable también la oportunidad de visitar los estudios de artista en la Calle Salamina. Rasmus Nilausen, Pere Llobera, Martin Vitaliti entre otros, han abierto las puertas de sus estudios en un fin de semana en el que Madrid ha celebrado la tercera edición de Open Studio.

Pabellón Mies Van der Rohe, Barcelona, 2015. Foto: Camilayelarte
Ignacio Uriarte, Tres, Pabellón Mies Van der Rohe. Barcelona, 2015. Foto: Camilayelarte

La singularidad arquitectónica de Barcelona ha sido también protagonista de la cita, espacios industriales, lugares abandonados que pronto dejarán de existir, museos poco frecuentados pero también símbolos de la arquitectura moderna del siglo XX, como el pabellón Mies Van der Rohe, en el que Ignacio Uriarte ha intervenido con una instalación minimalista al estilo Carl Andre, donde la din A4 ocupa el  lugar del acero y la serie númerica de 3 hace referencia a los tres tipos de mármol utilizados en el famoso edificio.

Si bien queda lejos que Barcelona aparezca en el calendario internacional de las citas con el arte contemporáneo, sí podemos afirmar que el Barcelona Gallery Weekend ha supuesto un subidón de ánimos para el público no sólo local, sino también parta todos los agentes culturales del estado español que felices se han paseado estos días por la reforzada, rejuvenecida y potente periferia.

Álbum completo de fotos del Barcelona Gallery Weekend en Facebook
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lunes, 27 de abril de 2015

Cuatro modos de representar la maternidad desde el arte contemporáneo

El inicio de mi embarazo coincidió con una necesidad imperiosa de alejarme del blog y de las redes sociales. No tengo muy claro el porqué pero lo único que realmente me apetecía era concentrarme en la experiencia de lo concreto, dejar el arte y el blog para otro momento. 
Desde entonces abandoné Artforum en favor de blogs de super madres que aparentemente habían encontrado el chollo de compaginar maternidad y blogging, por ello no dejó de sorprenderme que pocas semanas antes de parir me pusiera a buscar información sobre arte contemporáneo y maternidad. Tal vez como resultado de tantos meses mirando vídeos sobre el parto natural me asaltó la curiosidad de saber cómo enfocaban las artistas contemporáneas el tema de ser madre. ¿Qué imágenes crea el arte contemporáneo en torno a un tema que la historia del arte occidental ha representado habitualmente desde la óptica religiosa? ¿cómo se aborda el tema desde el feminismo?
Me propuse escribir este post a las pocas semanas de dar a luz, pues bien, tras tres meses y 90 noches en vela desde el deseado y feliz acontecimiento finalmente me siento ante el ordenador para compartir con vosotros cuatro modos de hablar sobre la maternidad desde el arte contemporáneo.

Mary Kelly, Post-Partum Document, 1973-79. Foto via Mary Kelly
Mary Kelly, Post-Partum Document, 1973-79. Foto via Mary Kelly

Mary Kelly. Ser madre y artista conceptual y no morir en el intento.
Post-partum Document, 1973-79

Años setenta, mujer artista implicada en las causas sociales de la época se convierte en madre y transforma la experiencia de los primeros cinco años de la vida de su hijo en una magna obra del arte conceptual. Post-partum Document es una obra concebida según una metodología muy propia de los años setenta: documentación, lenguaje y restos de la vida material son las herramientas que dan forma a una obra que trata de transcribir la vida cotidiana de una madre con su hijo. Pongamos por ejemplo la introducción de las papillas en la alimentación del niño, una madre conceptual anotará con máquina de escribir todos los ingredientes que ingiere el niño a lo largo de un día, a continuación recogerá los restos de la caca del pañal y los enmarcará junto con el elenco de alimentos ingeridos.
Si miramos más allá de lo conceptual interesa en la obra de Kelly la reflexión sobre el parón profesional que comporta la maternidad y la invisibilidad del trabajo que toda mujer desarrolla en el ámbito doméstico y familiar.

Judy Chicago, The Dinner Party, 1979. Photo via Brooklyn Museum
Judy Chicago, The Dinner Party. Mary Wollstonecraft setting,1979. Photo via Brooklyn Museum
Judy Chicago, The Dinner Party. Mary Wollstonecraft setting, 1979.  Photo via Kenney Mencher

Judy Chicago. La maternidad, una experiencia omitida.
The Dinner Party, 1979

De nuevo años setenta, obra plenamente inscrita en el arte feminista y reivindicativo de la época. The Dinner party es una obra singular que se aleja del lenguaje conceptual de los setenta utilizando elementos propios de la artesanía para dar forma a una instalación que rinde homenaje a mujeres fundamentales de la historia occidental. 39 comensales han sido invitadas a una mesa en forma de triángulo en la que absolutamente todos los objetos, vajilla, mantelería y cristalería están ricamente elaborados con motivos que simbolizan la vida de 39 mujeres a las que la historia (escrita por hombres) no ha dado su merecido lugar.
Desde Hipatia pasando por Artemisa Gentileschi o Virginia Woolf la obra es rica en simbolismo, a pesar de ello la maternidad queda relegada por no decir omitida pues no es aquí el lugar para hablar de un tema al que la mujer ha estado históricamente vinculada de forma exclusiva, tan sólo en el espacio dedicado a Mary Wollstonecraft autora de la Vindicación de los derechos de la mujer encontramos mención a la maternidad, la maternidad como experiencia vinculada a la muerte pues Wollstonecraft murió de parto al dar a luz a su hija, la futura Mary Shelley.

Marlene Dumas, The First People I-IV, 1990. Photo via De Pont Museum
Marlene Dumas, The First People, 1990. Photo via De Pont Museum
Marlene Dumas, The First People, 1990. Photo via De Pont Museum

Marlene Dumas. La maternidad es un shock.
The first People, 1990

Tan hermosa y excitante como angustiante y desestabilizadora. Para Marlene Dumas y sospecho no solo para ella, la maternidad fue vivida como un shock. La emoción de tener a tu bebé en brazos va acompañada por el miedo a la responsabilidad de una vida que depende de ti. La maternidad tiene una doble cara, la ternura y el amor junto al miedo y la angustia. Esta dicotomía queda perfectamente representada por las imágenes engrandecidas de cuatro bebés, frágiles y monstruosos a partes iguales, bebés que difícilmente despiertan ternura y inquietan al espectador tanto como a la mujer, en este caso la artista que acaba de convertirse en madre.


Joanna Rajkowska, Born in Berlin. A letter to Rosa, 2012. Foto: Camilayelarte
Joanna Rajkowska, Born in Berlin. A letter to Rosa, 2012. Foto: Camilayelarte
Joanna Rajkowska, Born in Berlin. A letter to Rosa, 2012. Galería Zak-Branicka. Foto: Camilayelarte

Joanna Rajkowska. Cuando la vida, el arte y la historia se funden en una sola cosa.
Born in Berlin. A letter to Rosa, 2012

A diferencia de las anteriores artistas la de Rajkowska es una maternidad que empieza a ser vivida como materia artística desde la misma gestación de su hija Rosa. Vida intima, carrera artística y contexto histórico van de la mano en una obra en la que la artista a lo largo del embarazo y primeros meses de vida trata de explicarle a su hija porqué ha decidido que naciera en Berlín, ciudad de profundas heridas históricas.
El nacimiento de la pequeña se entiende como un regalo a la ciudad, una ocasión para acabar simbólicamente con los espacios malditos de una metrópoli que trata de ocultar los episodios traumáticos de su paisaje urbano. El vientre abultado de la artista se pasea por el skyline de Berlín, por sus edificios y espacios heridos. La vida como promesa pero también como oportunidad para hacer las paces con el pasado al que necesariamente hay que enfrentarse. Una obra que a pesar de la autoexposición de su protagonista consigue momentos poéticos y un final particularmente tocante.


Material para ampliar información sobre las artistas y sus obras:

Mary Kelly - Vídeo de la exposición en el Moderna Museet de Estocolmo

Judy Chicago - Vídeo Tour de la obra The Dinner Party,
                        Brooklyn Museum, sede permanente de la obra The Dinner Party

Marlene Dumas - Vídeo de la retrospectiva de la artista en el Stedelijk Museum

Joanna Rajkowska - Vídeo Born in Berlin, Collage completo de A letter to Rosa
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miércoles, 15 de abril de 2015

La realitat invocable en muestra en el MACBA

El arte no es la realidad, el arte no es la vida sino un producto mediatizado. Una exposición es una narración de algo, a veces una teatralización, sus elementos esenciales son el espacio, las obras y el público, una buena exposición es la que genera un equilibrio entre las tres partes.

La realitat invocable, vista general de la exposición. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte
Lutz Mommartz y John Smith, La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte
Rafael G. Bianchi, La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte

La realitat invocable, actualmente en muestra en el MACBA presenta una serie de artistas de distintas generaciones y contextos que utilizan la realidad como material de trabajo, algunos de ellos lo hacen denunciando sus abusos, otros reflexionando sobre su función mediática, y entre unos y otros pretenden cuestionar qué es la realidad y qué relación o incidencia tiene el arte en todo ello. El arte no es la realidad, no es la vida, lo vemos en la primera obra que nos recibe en las salas del MACBA, un vídeo de Lutz Mommartz, una ficción con voluntad de representar la realidad, un antecedente culto de Gran Hermano que nos permite asistir a los reproches más íntimos de una pareja. Parece real pero no lo es. Sin embargo lo que sí es real en una exposición es el público que acude al museo, paga la entrada e invierte una parte de su tiempo en conocer de qué va el arte contemporáneo y de qué hablan los artistas. Tras salir de la última sala de la exposición, La realitat invocable cierra el discurso con un diagrama en forma de epílogo donde se mencionan las principales ideas que dan forma al discurso expositivo y a las obras en muestra. Francamente creo que el epílogo debería funcionar como prólogo pues sin comunicado de prensa en mano o visita guiada con la comisaria, ni las obras ni el espacio consiguen el equilibrio con el público debido en parte a la falta de información disponible en la propia sala (no es así con el material disponible en la web).

Enric Farrés-Duran, La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte
Phil Collins y la transcripción del guion, La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte

Jeremy Deller, La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte

Ante algunos de los proyectos en muestra no puedo evitar preguntarme si una exposición en el sentido clásico es el medio más indicado para mostrar la obra de los artistas. Si hay un arte que trabaja con la realidad tal vez su espacio para explicarse no sean las salas de un museo, no es necesario teatralizar una acción llevada a cabo en la realidad como es el caso de la obra de Mireia Sallarès que cierra la exposición. La puesta en escena de unas cajas de botellas ante la pantalla de vídeo con las vivencias de la caravana de la inmigrante Zahïa, junto con el proyecto incómodamente explicado a través de un proyector y las fotos de la recontextualización del cartel de la caravana acaban ficcionalizando la obra, es más ¿la realidad es la excusa para la puesta en escena formal de la obra o la puesta en escena es un mal necesario para que la realidad entre en la sala expositiva? Algo parecido le sucede al trabajo de Núria Güell, del que tanto eco se ha hecho los medios de comunicación. La creación de la cooperativa Ca l’Àfrica destinada a legalizar inmigrantes se explica en las salas del MACBA con un texto enmarcado en blanco sobre negro en referencia al propio título de la obra, formalmente cumple la función de una especie de pintura, la acompaña  un tríptico en papel publicitario. El blanco sobre negro en la historia del arte tiene un largo andar y aunque me gusta la ironía tal vez hubiese sido más radical prescindir definitivamente de lo formal.

Núria Güell, La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte
Mireia Sallarès, La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte
Epílogo que debiera servir de prólogo. La realitat invocable. MACBA, 2014. Foto: Camilayelarte

No estaría mal que los museos empezaran a experimentar  con  proyectos expositivos más sostenibles donde el archivo online ocupe el lugar que ahora tiene la sala de exposiciones, desarrollando un formato en el que el acceso a las obras y a su contenido sea más cómodo y factible por parte del público. Pongo por ejemplo una de las obas en muestra, un video de Phil Collins que dura una barbaridad de tiempo, los organizadores de la muestra sabiendo que es poco probable que el público le dedique el tiempo requerido apuesta por dejar a mano la transcripción del guión del vídeo que en teoría se puede hojear en la sala oscura donde se proyecta, ahora bien, muy buena tiene que ser una obra para que valga la pena perder la vista con ella, y la de Collins no es el caso. 
Así pues, si una exposición no tiene la capacidad de explicarse mínimamente por sí misma sin mediadores, sencillamente porque la naturaleza de las obras que pone en muestra no lo buscan ni lo pretenden, si tampoco es necesaria la experiencia sensorial, si no es un placer para la vista ni para las piernas, si no necesitamos vivirla físicamente, entonces tal vez sea más conveniente inventar otros medios con los que analizar y divulgar su trabajo. La exposición que se ha podido ver esta primavera en la Fundació Tàpies, Allan Kaprow. Altres maneres, aborda la dificultad de poner en muestra la obra de un artista que quiso eliminar las fronteras entre el arte y la vida con un resultado más que acertado. Creo sinceramente que con un archivo on-line y un buen canal de YouTube, la realidad hubiese quedado mejor invocada que en las oscuras y desangeladas salas del MACBA.

La Realitat Invocable 
9 de abril - 31 agosto 2014
MACBA
Plaça del Àngels, Barcelona
Precio: 10€



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domingo, 11 de mayo de 2014

La mercantilización de los parques infantiles

La semana pasada el Ajuntament de Barcelona hizo público un nuevo Plan de remodelación de los parques infantiles de la ciudad. Actualmente Barcelona dispone de 794 áreas destinadas al juego infantil, según lo dicho por el Tinent alcalde de Hábitat Urbano Antoni Vives, junto con la creación de diez nuevos espacios infantiles, de aquí al 2019 se prevé remodelar  264 parques ya existentes. El coste total de la inversión es de 20,2 millones de euros. Las principales novedades que aportan los nuevos parques infantiles se centran en dos aspectos: la imagen y la tecnología. Así, algunos de los nuevos parques infantiles tendrán un diseño iconográfico y temático propio que irá a cargo de las ilustradoras Roser Capdevila, la madre de Les Tres Bessones, y Pilarín Bayés, icono de la ilustración infantil catalana. De la primera se prevé que sea la Jirafa Ona la que de forma al nuevo diseño de los parques. La segunda novedad, la tecnológica comporta la incorporación de códigos QR que dinamicen el entorno del niño y del adulto que acudan allí para jugar, esa dinamización pasa por poner a disponibilidad del usuario información relativa al entorno del parque, historia de la vegetación, de la arquitectura, de los museos, en palabras de Antoni Vives la estrategia va dirigida a que “los niños tengan una experiencia de plenitud". El modelo de parque infantil responde al nuevo concepto de Smart Playground que algunas empresas como por ejemplo la Kompan están introduciendo en el mercado del espacio de juego infantil. 

Palle Nielsen, The Model, 1968. Moderna Museet. Foto via Lalahiprism

Niño y abuela interactuando con plenitud en el smartplayground. Foto: via Kompan

Ante la imposición de este nuevo modelo es interesante echar la vista atrás y reflexionar sobre el desarrollo del concepto del espacio público destinado a un uso infantil. El modelo del Smart Playground parece estar muy lejos del Junk Playground que el arquitecto danés Carl Theodor Sørensen empezó a poner en práctica a finales de los años cuarenta tras darse cuenta de que los niños preferían jugar en los lugares donde había material de desecho, tan abundante en la Europa de la posguerra y no en los parques diseñados por él mismo. La capacidad de autoconstrucción, posible gracias a la autonomía y la creatividad de los niños fue la respuesta de Sørensen para el diseño de los parques infantiles de una Europa sin recursos económicos tras la Segunda Guerra Mundial. 
Lady Marjorie Allen, inglesa y arquitecta de paisajes vio la experiencia de los parques infantiles de Sørensen en Dinamarca y se dispuso a implantar el modelo en Londres, dando lugar a los Adventure Playgrounds, nuevos lugares destinados a que los niños pudieran desarrollar la propia imaginación y medirse con la vida y sus riesgos. El gran éxito de la labor de Allen está en haber comprendido que esta necesidad de autonomía, de superación y puesta a prueba de las propias capacidades se da también en los niños con algún tipo de minusvalía. Os recomiendo que miréis el vídeo de uno de los parques impulsados por Lady Marjorie Allen donde aparecen niños con serios problemas físicos en plena libertad de experimentación y superación de las propias facultades, una verdadera lección para la sobreprotegida y mediatizada sociedad en la que vivimos

Emdrup Playground, obra del arquitecto paisajista Carl Theodor Sørensen, Dinamarca, 1943. Foto: via Architektur für Kinder

St. John's Wood Adventure Playground, Londres. Foto: via Architektur für Kinder

El uso que se le da al espacio público es un reflejo de la sociedad que lo hace posible. Constant Nieuwenhuys, ideador de la New Babylon en los sesenta, la ciudad utópica destinada al homo ludens, trabajó estrechamente en los cincuenta bajo el grupo CoBrA con Aldo Van Eyck, otra de las figuras fundamentales del diseño de parques infantiles. Sin saberlo, casi todos nostros hemos jugado en parques que responde a su diseño, algo así como la aplicación de los principios geométricos de De Stijl a la estructura y diseño del espacio público. El trabajo de Aldo Van Eyck es uno de los resultados más felices de la  vinculación entre arquitectura y arte y su aplicación a los intereses de la comunidad. Un arte que pueda transformar a la sociedad, un nuevo modelo, como el de Palle Nielsen en el Moderna Museet de Estocolmo, que  hizo posible que un museo de arte contemporáneo se ofreciera al libre albedrío de los niños, un espacio democrático y de libertad creativa, destinado verdaderamente al homo ludens. 

Zeedijk Playground, 1956. Arquitectura Aldo Van Eyck y Pintura mural de  Joost Van Rooje. Foto via Visual Art Research
Parque infantil diseñado por Aldo Van Eyck. Foto: via Architektur für Kinder

Me pregunto dónde quedan los conceptos de democracia, libertad, imaginación, creación y autonomía en el nuevo modelo de parques infantiles por el que apuesta el Ayuntamiento de Barcelona. Si un niño necesita una tablet para jugar en el parque ya se está marcando una diferencia entre el que la tiene y el que no. Imagino que los beneficios mercantiles entre un Smart Playground y un Adventure playground no son equiparables. La nueva remodelación de los parques infantiles es un reflejo del modelo Barcelona aplicado al espacio público. Los 40.000€ de inversión por cada parque remodelado podrían invertirse en proyectos que fomentaran conceptos como la sostenibilidad, la autosuficiencia y una plena independencia, verdaderos retos a los que se enfrenta la sociedad del siglo XXI.

Para ampliar sobre el tema del espacio público destinado a los niños os recomendamos:

Playgrounds. Reiventar la Plaza
Exposición en muestra en el MNCARS
Del 30 de abril al 22 de septiembre de 2014

Architektur für Kinder Es un archivo online sobre el diseño y desarrollo de los parques infantiles, como parte de la exposición celebrada en 2013 en el Carnegie Museum of Art de Pittsburgh, "The Playground Project".



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lunes, 5 de mayo de 2014

Colecciones privadas en Bruselas: la Maison Particulière

La ostentación no forma parte de la esencia del carácter belga o neerlandés. Traducido en términos de coleccionismo artístico podríamos decir que ni la Colección Saatchi ni la Fundación Cartier encajarían en el paisaje cultural de Amsterdam o Bruselas,  al fin y al cabo ambos países cuentan con una prolífica tradición de arte burgués en el sentido flandesiano del término, pintura doméstica a ser expuesta de puertas hacia dentro sin la función representativa y alegórica del poder eclesiástico o monárquico de nuestras latitudes. Esta misma tradición hace que el cambio hacia un sistema artístico basado en la economía capitalista no haya dado lugar a ostentaciones de poderío económico y cultural como sucede en otros países. En Bélgica se colecciona bien y en voz baja. 

Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte
Vista exterior de la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte
El Hôtel Solvay del arquitecto Victor Horta, 1900. Bruselas. Foto: Camilayelarte
Jardin privado de la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte

Con motivo de la última edición de Art Brussels, celebrada la semana pasada, hemos podido visitar durante estos días tres colecciones privadas, o mejor dicho tres modos de poner en muestra una colección privada más allá de la habitual cesión de obra para una exposición. Una fábrica reconvertida en residencia privada y abierta al público bajo previa reserva como The Loft del coleccionista Alain Servais, un espacio expositivo que funciona cual museo como la VanhaerentsCollection o una casa privada habitable pero sin inquilinos convertida en una especie de museo. Este último es el caso de la Maison Particulière, una iniciativa de la pareja de coleccionistas franceses Amaury y Myriam de Solages quienes hartos de ver las obras colgadas en espacios asépticos abrieron en 2010 un lugar donde mostrar al público de qué modo las obras de arte contemporáneo se adaptan al espacio privado de sus coleccionistas
La Maison particulière es pues lo que su nombre indica, una casa privada situada en un barrio elegante de Bruselas, muy cerca del magnífico Hôtel Solvay de Victor Horta. Los Solages no viven en ella sino que la han decorado según un estilo clásico, cálido y acogedor, repoduciendo lo que para ellos es una casa particular, en ella celebran exposiciones en las que se invita a coleccionistas europeos a hacer dialogar sus obras sin mediadores, es decir, comisarios, ¿el resultado? un DIY de altos vuelos

Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte
Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte
Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte

Resonance(s) es el nombre de la actual exposición en muestra en la que cuatro colecciones europeas nos proponen un viaje (muy) abierto en torno a la idea de resonancia, utilizando como contrapunto la obra del artista belga Gauthier Hubert. Henk y Victoria de Heus-Zomer (Holanda), la colección Maramotti (Italia), Josep Maria Civit (España) y la colección de Solages (Francia) son las encargadas de darle forma. No hay cartelas, por lo tanto no hay nombres, ni títulos ni fechas que acompañen a las obras en muestra, pero en absoluto se desatiende al público pues en cada espacio, salón y biblioteca de la casa están dispuestos unos cómodos sillones, sofás y mesas que ofrecen un generoso surtido documental para el que quiera profundizar en las obras, los artistas o los coleccionistas. Inevitablemente uno se siente como en casa, aquí no hay dolor de pies, de espalda ni agotamiento que valga, tanto da que las obras no sean nada del otro mundo o que haya un exceso de obra por sala, la comodidad puede con ello y acaba convenciendo de que los oscuros cuentan en el arte contemporáneo tanto como los claros.

Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte
Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte
Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte
Vista general de la exposición Resonance(s) en la Maison Particulière, 2014. Bruselas. Foto: Camilayelarte

De las cuatro colecciones en muestra las mejores son la de Josep Maria Civit y la Maramotti. La primera es la de uno de los mayores coleccionistas de arte contemporáneo de Barcelona, la segunda es la creada por Achille Maramotti fundador de la empresa textil Max Mara, con sede en Italia (Reggio Emilia). El discurso de la resonancia no nos atrapa particularmente por lo que nos dedicamos a reconocer las obras y las galerías proveedoras, tratando de trazar nuestro propio recorrido por las compras de Civit. Aleksandra Mir en el hábitat bibliotecario que le es propio, Joan Brossa, Ángela de la Cruz,  Antoni Llena literario y ligero con su carta a Milena, un primer Jaume Plensa o David Bestué en su etapa formalista son las mejores intervenciones de la colección. Maramotti en cambio destaca con Emilio Isgrò, Gianni Caravaggio y Laure Prevost, esta última presente gracias al premio que la colección Maramotti convoca cada dos años en colaboración con la Whitechapel de Londres el Max Mara Art Prize for Women.


Maison Particulière
Resonance(s)
del 24 de abril al 29 de junio
Precio: 10€
Rue de Châtelain, 49
Bruselas, Bélgica

Más fotos de la Maison Particulière en nuestra página de Facebook.


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