viernes, 30 de septiembre de 2011

Alfons Borrell, de oficio pintor

Esperar una experiencia estética cuando se visita una exposición de arte contemporáneo puede sonar a anacronismo, es fácil tachar de retrógrado al que se atreva a reivindicar una cualidad estética al hecho artístico (me viene a la cabeza la opinión de Nicolas Bourriaud sobre Jean Clair), pero si me enfrento al hecho de tener que hablar de lo que he visto en la exposición que la Fundació Vila Casas le dedica a Alfons Borrell (Barcelona, 1931), no puedo por menos que utilizar esta expresión.

Alfons Borrrell, Rosa de rosa, 2-II-2000, 2000, Acrílico sobre tela, 200x385 cm,  Foto: Camilayelarte

Vista parcial de la exposición, Foto: Camilayelarte
 
Visitar las salas del Espai VolArt2 es una lección de lo que significa el oficio de pintor y digo oficio porque las obras de Alfons Borrell son el resultado de toda una vida dedicada a una investigación exhaustiva de  las posibilidades del lenguaje pictórico. Enfrentarse a una pintura de Borrell es enfrentarse a la respuesta sobre si la pintura tiene todavía algo que aportar al arte contemporáneo. Como espectador intuyes que esas construcciones a base de color y geometría provienen de una larga tradición histórica que ha tratado de ofrecer una visión del mundo y de la vida desde el lenguaje de la pintura.

Alfons Borrell, 4-IV-2011, 2011, 160x195 cm,  Foto: Camilayelarte

Vista parcial de la exposición. Foto: Camilayelarte

Para los de mi generación, que hemos crecido oyendo hablar de posmodernismo y estética relacional el efecto que produce ver una pintura de Alfons Borrell es como una suerte de revelación. Más allá de los ismos y de las teorías críticas que puedan apoyar un arte u otro, uno se da cuenta  de  que un artista es alguien quien con su trabajo, independientemente de si éste se desarrolla con papel y pigmentos o instalaciones multimedia, consigue aportar algo de luz a la relación del hombre con el mundo y nos hace sino más sabios, sí algo más conscientes.


Alfons Borrell en Espai VolArt2, Fundació Vila Casas del 22 de septiembre al 17 de diciembre de 2011
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miércoles, 28 de septiembre de 2011

Gabriel Kuri, el juego de las polaridades

La primera vez que ví una obra de Gabriel Kuri (Mexico, 1970) fue en el stand de la galería Sadie Coles en la Frieze Art Fair. Me llamó la atención un billete de 10€ pillado entre las esquinas de una estructura en mármol que bien podría haber sido una escultura minimalista. Ser capaz de introducir lo banal en el discurso artístico, hallar aquellos elementos que no esperamos en la estructura formal de una obra es lo que caracteriza la obra de este artista mexicano formado en el mismo círculo de ese otro artista capaz de hacer arte hasta con una caja de zapatos, Gabriel Orozco.

Gabriel Kuri, Untitled (s) 2010, Foto: Sadie Coles

Gabriel Kuri, Diario económico, 2004, Foto: ICA Boston

Gabriel Kuri subvierte con sus obras aquellos significados que la sociedad asume como parte integrante de la naturaleza de un objeto. Formalmente se apropia del minimalismo, de las estructuras primarias y de los conceptos de serialidad para poder jugar al juego de las polaridades. Desde las colillas atrapadas en las esquinas de sus esculturas, hasta los calcetines que sujetan un par de firmes rocas, los objetos banales se cuelan en un discurso artístico que hace referencia en muchos casos  a la sociedad de consumo en la que vivimos pero también a la reacción y expectativas que como público construimos al confrontarnos con una obra de arte.


Gabriel Kuri, Three arrested clouds, 2010. IllumiNations, Bienal de Venecia 2011. Foto: Camilayelarte

Gabriel Kuri, Trinity, 2006. Collection of Gordon Watson, London. Photo: John Kennard

Para concorse a sí misma, parece decirnos, la sociedad debe atender a lo superfluo, de ahí que construya esculturas con bolsas de plástico o bien con tickets de compra. Éstos son transformados en restos palpables elevados a la categoría de símbolo de la sociedad del consumo, o bien en su versión todavía más monumental, en Tapices (como en su día hiciera Alighiero Boetti) de estos mismos tickets ahora convertidos en objeto artesanal. Como público agradecemos esta presencia de lo cotidiano en el objeto artístico, pero sobretodo lo agradecemos por la ironía y el sentido del humor con el que es capaz de hacer arte.

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lunes, 26 de septiembre de 2011

Breath of Freedom, arte tunecino en la red

Siempre he creído que el arte es una experiencia sensorial y casi hasta diría que física, por ello cuando empecé a escibir este blog me prometí no hablar de algo que no hubiera visto y sentido por mí misma. Lo he cumplido casi a rajatabla a excepción de algun post dedicado exclusicamente a algun artista, pero hoy os voy a hablar de obras que no he visto directamente y de una exposición que no he podido experimentar.

Aïcha Filali, Angle Mort, 2010. Foto: Nafas Art Magazine



Fakhri El Ghezal, Fayçel, sculptor  de la serie Hostages, 2007. Foto: Nafas Art Magazine 

Breath of Freedom es una exposición virtual comisariada por Mohamed Ben Soltane artista y director del B'Chira Arts Center en Túnez. Las páginas de la revista electrónica Nafas Art Magazine son las encargadas de acoger esta selección del arte creado en el Túnez pre y post revolucionario. En el texto de introducción Ben Soltane nos explica la presión que muchas artistas del Mediterráneo Oriental sienten de tener que incluir en su discurso artístico aquellos estereotipos culturales que Occidente espera de ellos. Esto me hace pensar en la obra de alguien como Shirin Neshat cuyo uso de la  condición de la mujer  en Iran y de la violencia, responde perfectamente a la lectura que Occidente quiere de Oriente (también cabría cuestionar hasta qué punto Neshat puede considerarse una artista iraniana, puesto que creció y se educó en EEUU).

Mohamed Ben Slama, Hymne National, 2003. Foto: Nafas Art Magazine




Nadia Jelassi, Vista lil 9albèn (Retourner Sa Veste). 2010

El velo, la violencia, la guerra o la religión son los temas que Europa espera del arte de  los países árabes.  Lo que nos muestra Breath of Freedom en cambio, es la producción artística de un país que no tiene recursos ni una política cultural dirigida al desarrollo del arte contemporáneo, cuya visibilidad en los circuitos internacionales es poca por no decir nula. Un arte que sin perder su voluntad de ser universal plantea las cuestiones que afectan al territorio del que nace y se nutre. No esperemos encontrar sólo consignas de libertad y slogans democráticos, eso es crear publicidad no Arte, en cambio dejémonos llevar por acciones como las de Halim Karabibene y su Cocotte, una olla presión que funciona como símbolo del por el momento inexistente Museo Nacional de Arte Moderno y Contemporáneo de Túnez, o bien el juego de sillas de Nadia Jelassi para denunciar el uso y abuso del poder político.

Halim Karabibene, Committee for the defense of MNAMC (Musée National d’Art Moderne et Contemporain), Tunis, Soldier #1. 2011. Foto: Nafas Art Magazine

El arte es un lenguaje universal que surge de un contexto local determinado, a veces esa universalidad se logra a través de la abstracción, otras en cambio de la atención a una realidad social y política concreta, en el caso de Breath of Freedom de la lucha del ser humano por la libertad y la democracia.


Podéis visitar la exposición completa en Nafas Art Magazine.
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domingo, 25 de septiembre de 2011

Personal Structures



El lunes pasado os hablé de la exposición Personal Structures en muestra en el Palazzo Bembo como evento colateral de la 54ª Bienal de Venecia. La exposición está comisariada por Karlyn De Jongh y Sarah Gold como parte de su proyecto de investigación entorno a los conceptos de Tiempo, Espacio y Existencia  en el arte. Fruto de los symposiums y entrevistas que llevan celebrando desde 2007 nace este catálogo a modo de compilación de todos estos años de investigación y duro trabajo, un ejemplo de  cómo se elabora un proyecto de esta envergadura desde y a través del diálogo, creando una increíble red de contactos y de flujo de ideas.
Desde 2007 Karlyn y Sarah han celebrado tres symposiums en Amsterdam, Tokyo y Nueva York con la participación de artistas de la talla de Roman Opalka, Marina Abramovic, Joseph Kosuth, Robert Barry, Peter Halley y un  larguísimo etcetera. Paralelamente a los symposiums han realizado entrevistas a personajes como Ulrich Rückriem, Carl Andre, Dan Graham, Christian Boltansky o Antony Gormley, el libro recoge todas estas conversaciones mantenidas en un tú a tú que ayudan a acercar el proceso de gestación y creación artística. Gracias Karlyn y Sarah por hacer parecer que el arte está ahí de una forma totalmente próxima y real, al alcance de cualquiera que se atreva a preguntar.
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viernes, 23 de septiembre de 2011

Red Caballo, imagen y identidad

Adolescencia:  ser o no ser, construir la propia identidad desde los modelos que se nos ofrecen en los medios de comunicación, en casa, entre los amigos, ese período que en un momento u otro todos hemos preferido olvidar. Pues bien, a años vista  os diré que me parece una de las etapas más interesantes de la vida de una persona, ya no por el proceso que se inicia de convertirse en lo que uno será, sino porque se trata de un momento de gran vulnerabilidad en el que la persona es profundamente sensible a los mecanismos de la sociedad.

Vista de la instalación, Una Educació, 2011, La Virreina: Foto: Camilayelarte
Terrat, pausa al torn del matí, Centre d'estudis Monlau, Març 2011


Red Caballo, equipo formado por Maria Cavaller i Marc Roig, estudia a través del uso de la fotografía, el vídeo y las instalaciones, la relación entre el cuerpo y el espacio público, y en cómo éste determina la construcción de nuestra imagen e identidad. En el caso de Una Educació, proyecto en exposición en La Virreina, el ámbito de análisis se centra en la educación de formación profesional. Estudiar una carrera es en muchos casos prolongar la vida en la escuela, estudiar un oficio en cambio comporta entrar directamente en contacto con un rol determinado. La confrontación entre la adolescencia y la adopción de este rol o pose que nos identifica como miembros de la sociedad adulta es lo que muestran las fotografías de la instalación de Red Caballo en La Virreina. 

Vista de la instalación, Una Educació, 2011, La Virreina: Foto: Camilayelarte

Aula-saló de perruqueria, Institut Vall d'Hebron, febrero 2011. Foto: Camilayelarte

De la naturaleza de dicha confrontación se extraen los equívocos que nos muestran algunas fotografías, manifestantes que bien podrían estar gritando a su ídolo, ferias de la enseñanza que parecen un concierto... una representación de la propia imagen determinada por el espacio en el que tiene lugar. El texto de la exposición cierra con una reflexión que inquieta a cualquiera, el casi 40% de paro juvenil en España hace que la posibilidad de trabajar pase a ser realmente una ficción, una pose.
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miércoles, 21 de septiembre de 2011

Félix González-Torres, la materialización de lo impalpable

La 12ª Bienal de Istanbul cuenta este año con una importante novedad, sus comisarios Jens Hoffmann y Adriano Pedrosa han abordado el proyecto expositivo no partiendo de un tema en concreto sino desde la aproximación a la obra de un artista, Félix González-Torres (1957-1996).
El primer recuerdo que tengo de entender y "entrar" en una obra de arte contemporáneo fue precisamente cuando conocí su obra. Lejos de la frialdad cerebral que a menudo acompaña a lo contemporáneo, las instalaciones de Félix González-Torres tienen una sorprendente capacidad de materializar lo impalpable y representar el sentido de la existencia humana desde un lenguaje basado en el uso de materiales  simples y cercanos: caramelos, bombillas, relojes, fotografías, anuncios en vallas publicitarias... en definitiva, no hay que entender mucho de arte para sentirse atraído por su obra.

Félix González-Torres, instalación de la exposición Specific objects without specific form Foto: MMK Frankfurt
Heredero a nivel formal del minimalismo y el conceptualismo su aproximación a temas tales como la fragilidad de la vida y la pérdida van estrechamente ligados a su autobiografía: cubano de nacimiento y americano de adopción, la muerte está presente en su vida por culpa del VIH.  Lo efímero y transitorio de este mundo pero sobretodo el poder del recuerdo y de la memoria en el gesto de lo cotidiano dan forma a un lenguaje visual profundamento poético.

Félix González-Torres, instalación de la exposición Specific objects without specific form Foto: MMK Frankfurt


Félix González-Torres, instalación de la exposición Specific objects without specific form Foto: MMK Frankfurt


Sus instalaciones más famosas son aquellas en las que una pila de caramelos como símbolo del peso de su amante o del de ambos juntos, se presenta como ofrenda a un público que cogiéndolos participa en la desaparición paulatina de la obra y de la metáfora de la desaparición del cuerpo. Este aspecto relacional es probablemente uno de los elementos más interesantes de su lenguaje, la capacidad de propiciar la interacción con el público, explorar las posibilidades formales y conceptuales al incluir a éste en la concepción de la obra y finalmente democratizar el arte a través de esta interacción.

Félix González-Torres, Untitled (Perfect Lovers), 1987-90 Foto: www.thebody.com

Félix González-Torres, Untitled, 1991 © The Felix Gonzalez-Torres Foundation, Courtesy Andrea Rosen Gallery, New York

De hecho la obra de González-Torres siempre nos habla desde la conciencia de la coexistencia, de la presencia tanto del amante como del amado aunque sea a través de la ausencia de uno o de ambos. Me parece extraordinaria la obra Untitled de 1991, donde la fotografía de una cama desecha con la huella de los dos amantes todavía en las sábanas y las almohadas se presentó en las vallas publicitarias de Nueva York. Es una muestra de cómo utlizar la sutileza como arma de expresión. Y digo arma porque tras ese sentimentalismo que envuelve sus obras  se esconde una concepción del arte entendido como política, transmutando su vida en valores éticos y estéticos González-Torres logra entrar sigilosamente en el espacio institucional hablando de temas como el Sida y la homosexualidad, la suya es una política hecha pues desde la belleza y la estética.
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lunes, 19 de septiembre de 2011

Personal Structures - Tiempo, Espacio y Existencia en Venecia

Una de las mejores cosas que tiene visitar la Bienal de Venecia si se tiene tiempo,  es descubrir los numerosos eventos colaterales que tienen lugar en la ciudad. Pequeñas exposiciones en lugares insospechados como antiguas iglesias, almacenes o palazzos le hacen la competencia a la exposición  oficial y a los pabellones nacionales de los jardines del Arsenale. Durante los meses que dura la Bienal, Venecia se convierte en morada de aquellos que con su fuerza y empeño se atreven a tirar adelante proyectos expositivos, demostrando que es posible dedicar la propia vida al arte.

Vista exterior del Palazzo Bembo, sede de la exposición Personal Structures en el Gran Canal, Venecia, 2011. Foto: Camilayelarte

Ma Jun y Peter Halley, Personal Structures, Venecia, 2011: Foto: Camilayelarte

Karlyn de Jongh y Sarah Gold son dos jóvenes comisarias que han visto materializarse un sueño a base de trabajo y riesgo. Desde el año 2005 vienen desarrollando el proyecto Personal Structures bajo guía y consejo del artista Rene Rietmeyer. Tiempo, Espacio y Existencia son los temas bajo los que giran sus investigaciones entorno al arte y la creación artística. Bajo la forma de symposiums, celebrados en Amsterdam, Nueva York y Tokyo, Karlyn y Sarah llevan años invitando a artistas a participar en estas sesiones de reflexión sobre estos tres conceptos tan universales.

Rene Rietmeyer, Personal Structures, Venecia, 2011: Foto: Camilayelarte

Lawrence Weiner y Toni Matelli, Personal Structures, Venecia, 2011: Foto: Camilayelarte

Fruto de los symposiums son las fructíferas relaciones que ambas comisarias han sabido tejer con artistas de la talla de Carl André, Joseph Kosuth, Hermann Nitsch, Toshikatsu Endo, Roman Opalka, Lawrence Weiner y un larguísimo etcétera que deja sin aliento a cualquiera. La exposición que actualmente se puede visitar en el Palazzo Bembo, un impresionante espacio que da al Gran Canal frente al Ponte Rialto, es de momento el resultado expositivo más ambicioso de su trabajo en estos últimos años. Reformado para poder alojar la exposición, Karlyn y Sarah han invitado a un total de 28 artistas a desarrollar proyectos site-specific para sus salas.


Francçois Morellet, Lamentable Ø 8m20 rouge, 2006 Foto: Camilayelarte
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De culturas y generaciones muy diversas, los artistas de la exposición tienen en común el hecho de que su obra gira de un modo u otro entorno a las nociones de Tiempo, Espacio y Existencia. El resultado es un estimulante viaje por instalaciones de una calidad extraordinaria que en algunas salas compite con la veduta del Gran Canal. Desde la instalación de Peter Halley, Judgement Day, en la pared de la entrada, a las reflexiones espaciales y lumínicas de Miriam Prantl y François Morellet o al estado contemplativo de la instalación de Lee Ufan y la performance Confession de Marina Abramovic.

Toshikatsu Endo, Void 2010. Foto: Camilayelarte
Las formas de aproximación a estos temas son múltiples e infinitos. Personalmente me encantó Judy Millar, cuya obra no conocía, y me quedé absorta y fascinada con la performance de Hermann Nitsch, que creo se merece un post aparte. En el plano de lo relacional, muy divertida la instalación de los latidos del corazón de Sasaki, lástima de no haber asistido el día de la performance en vivo con la reproducción pictórica de los latidos:(

Judy Millar, Il Passaggio della fortuna, 2011. Foto: Camilayelarte
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Personal Structures es una de esas exposiciones que no cansa y que te deja con ganas de más. Cada sala funciona como estímulo para la reflexión, el recuerdo de las obras expuestas te acompaña una vez has abandonado el increíble espacio expositivo que es el Palazzo Bembo y el silencio y fluctuante ritmo de los canales de Venecia te invitan a pensar sobre eso que llamamos tiempo y la todavía más indefinible existencia.
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domingo, 18 de septiembre de 2011

De cómo Nueva York robó la idea de arte moderno


Serge Guilbaut publicó en 1983 el famoso De cómo Nueva York robó la idea de arte moderno. En él se aborda el relevo de Estados Unidos y de Nueva York en particular como centro cultural y artístico mundial con respecto al  que hasta entonces había ostentado Europa y por tanto París como capital del arte moderno. Cómo es posible que un país que había despreciado por ingnorancia el Armory Show de 1913, cuya producción local de arte se limitaba al propagandismo social y el nacionalismo sentimentalista fuese capaz de erigirse como salvador de la cultura de vanguardia Europea? Guilbaut disecciona las implicaciones sociales, políticas y culturales de un momento histórico concreto, el de la segunda guerra mundial y la posterior guerra fría, desde una metodología de estudio propia de la historia social del arte pero sin caer en los clichés marxistas del mismo. 
El suyo es un estudio del arte desde el contexto, sobre un movimiento artístico, el expresionismo abstracto, cuya lectura hasta la publicación de este libro se había realizado siempre desde el punto de vista formal, sin tratar de leer la obra más allá de su existencia plástica. Serge Guilbaut nos demuestra que a fin de cuentas la cultura es una construcción donde intervienen múltiples factores y si bien es muy difícil poder detectar y analizar objetivamente los procesos implicados en el periodo que estamos viviendo actualmente, la lectura de este libro anima, al menos a mi, a distanciarnos un momento y parar para tratar de vislumbrar aunque sea por poco los mecanismos que algun día alguien escribirá sobre el arte de principios del siglo XXI.

Serge Guilbaut, De cómo Nueva York robó la idea de arte moderno, Tirant Lo Blanch, 2007, La Central 29€
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viernes, 16 de septiembre de 2011

TRA-Edge of becoming, un viaje con exceso de equipaje

TRA en italiano significa entre. Entre  Oriente y Occidente ha transcurrido su historia la ciudad de Venecia. TRA - Edge of becoming en el Museo Fortuny es una exposición que pretende insinuarnos el camino hacia el traspaso de una puerta del conocimiento a otra, una invitación al peregrinaje artístico para alcanzar la transformación del espíritu, un viaje dividido en cuatro niveles que no tiene una meta concreta sino transmitir distintas posibilidades de conocimiento del ser y el devenir a través del arte.

Anish Kapoor,  Portrait of light picure of space, 1993. Foto: Manfredi Bellati via Contessanally


El arte entendido en su forma más suprema de expresión, no de lo concreto y contingente de este mundo, sino de su naturaleza cósmica e infinita, no entiende de límites cronológicos y es por eso que en la exposición se mezclan obras de distintos períodos históricos: torsos de Budhas, arte primitivo  pintura zen, acompañan a una extensa selección de arte contemporáneo. En cierto sentido es coherente que el espacio que alberga esta propuesta sea el Palazzo Fortuny, puesto que existe una clara relación entre la naturaleza híbrida y experimental de Mariano Fortuny y Madrazo y el planteamiento que el galerista, interiorista y coleccionista Axel Vervoodt ha ideado con el apoyo curatorial de Rosa Martínez y Francesco Poli.

Vista parcial de la exposición Foto:  © Vervoordt Foundation

Vista parcial de la exposición  Foto: © Vervoordt Foundation

El resultado es ecléctico, rozando el pastiche en algunos momentos. Tal vez lo que le resta seriedad a la intención de la exposición es el exceso de obra expuesta  que sobrepasa la capacidad de asimilación del público, especialmente en la enorme y bellísima sala del estudio de Fortuny decorada con los tapices y lámparas que hicieron famoso al artista. El espectador se convierte en una especie de arqueólogo en busca de la obra perdida, tratando de reconocer (no hay cartelas) las obras seleccionadas por el comisario y no por Fortuny. Hay un Rothko aunque más bien lo parece, Fontana, Mathew Barney y Gordon Matta-Clark al lado de su padre y de los vestidos de Fortuny; Duchamp, Manzoni y Richard Long en una vitrina junto con cerámicas árabes y esculturas africanas, reconozco que esto última tenía gracia debido a la descontextualización de la obra.

Vista de la exposición con obras de Jannis Kounellis, Marisa Merz, Antony Gormley y Jesús Rafael Soto. Foto: © Vervoordt Foundation
Günther Uecker, Schwebend Schweben, 1995-2011. Foto: Camilayelarte
Si bien en general, más que sentir el traspaso a otra dimensión lo que se siente es un empacho, cabe reconocer que el impresionante espacio arquitectónico que es el Palazzo Fortuny, en especial los dos últimos pisos de paredes desnudas e increíble luz, consiguen hacer vislumbrar esa naturaleza TRA del arte. Me quedo con la puerta tapiada de Jannis Kounellis, el Jesús Rafael Soto y la habitación de Antony Gormley. La buhardilla de inmensas e histórica vigas acoge la instalación de Günther Uecker, las cerámicas africanas de Miquel Barceló y un sugerente laberinto de madera que nos adentra en el vacío ZEN del arte.

Tra-Edge of Becoming, Kimsooja y Alighiero Boetti, Palazzo Fortuny 2011. Foto: © Vervoordt Foundation

Osamu Kokufu y Mario Nigro, Palazzo Fortuny 2011.  Foto: Camilayelarte
Miquel Barceló, Dry wall, 2009. Foto: Camilayelarte
TRA-Edge of becoming es una oportunidad para ver buenas obras aprisionadas por la voluntad excesiva de trascendencia, con mucho menos se hubiese conseguido mucho más. El gran protagonista de la exposición acaba siendo el espacio, no tanto por su presencia conceptual en las obras expuestas sino por su naturaleza física y palpable, un imponente escenario para tal exhibición de politeísmo visual.
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miércoles, 14 de septiembre de 2011

Monica Bonvicini, sexo y carácter

Me decidí a hacer arte porque era la única forma de ser obrero e intelectual a la vez

Monica Bonvicini

Como si de una obra de teatro se tratara, una de las últimas salas que protagoniza el acto final del proyecto IllumiNations de la Bienal de Venecia de este año es un luminoso espacio del Arsenale cuyas paredes desnudas muestran la rudeza industrial de su función original. Una serie de escaleras a medio camino entre el objeto y la escultura conforman la instalación que Monica Bonvicini (Venecia, 1965) ha creado en respuesta a la decisión de la comisaria Bice Curiger de convocar a Tintoretto entre los artistas invitados.

Monica Bonvicini, 15 steps to the virgin, 2011, Bienal de Venecia, Foto: Camilayelarte

Tintoretto utiliza en su pintura la arquitectura a modo de escenario teatralizante y dramatizador de los temas representados. Las escaleras están presentes en muchas de sus obras, entre ellas en La presentación de Maria en el Templo. Basándose en ella Bonvicini construye su personal visión de estas escaleras cuyo significado señala lo que de teatral pueda tener un evento como la Bienal así como el país de opereta mediática en el que se ha convertido Italia en los últimos años.

Monica Bonvicini, 15 steps to the virgin, 2011, Bienal de Venecia, Foto: Camilayelarte

La obra de Monica Bonvicini investiga las implicaciones entre arquitectura y poder y el papel que ambos elementos tienen en la construcción de cuestiones como la identidad sexual, política y cultural. El modo cómo el público percibe ya sea un espacio arquitéctónico, una obra, un anuncio publicitario y cualquier cosa sensible de ser percibida, está condicionada por los estereotipos que se nos han impuesto desde el poder. Confrontarnos con estas lecturas estereotipadas de una forma muy explícita y directa es lo que Bonvicini viene haciendo desde los años noventa.


Monica Bonvicini, Leather tool, 2009. Foto: www.likeyou.com
Monica Bonvicini, Prozac, 2009. Foto: www.likeyou.com

Dicha confrontación la construye en sus instalaciones a través del material y sus connotaciones sociales. Es habitual el uso del cuero, las cadenas, el látex y el acero para hablarnos de cuestiones como el sexo y el rol de la mujer en la sociedad, no en vano ha recibido el apodo de dominatrix del mundo del arte. La arquitectura la identifica como un espacio de poder masculino, controlada y ejercida tanto a nivel intelectual como profesional por hombres. Utilizando los clichés que envuelven este sector en otros contextos nos fuerza a reconsiderar nuevas lecturas.


Monica Bonvicini, Never again, 2005, Foto: Roman Märs via Artnet Magazine

Monica Bonvicini, Not for you, 2009. Foto: Mathieu Génon via ArtNews

Si bien la cuestión de género aparece en gran parte de sus instalaciones, en los últimos años también viene construyendo una crítica al sistema del arte y los modos de percepción de éste. Not for you, nos espeta claramente a aquellos que no tenemos acceso al arte como bien material, o Don't miss a sec, un lavabo con paredes que permiten observar y no ser observado por si nos pilla un apretón cuando visitamos una Feria o un evento artístico maratoniano. La suya es una obra sin trampa ni cartón, lo que ves es lo que hay y debes interpelar a su mensaje a través de la reacción.

Monica Bonvicini, Don't miss a sec, 2004. Foto: Brøndum & Co. / Poul Buchard via ArteCapital

Podéis ver la obra de Monica Bonvicini en el CAC de Málaga del 9 de septiembre al 11 de enero de 2011.
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lunes, 12 de septiembre de 2011

Francesc Torres, Memoria Fragmentada 11/S


Desde que el hombre es consciente de sí mismo y de su existencia a nivel filosófico y religioso, existe el arte.  Existe porque es el lenguaje con el que el ser humano expresa todas aquellas complejidades inherentes a la vida: la muerte, el deseo, la fe, la falta de ella... Cuando tal vez ninguna explicación racional puede expresar ni explicar el dolor ante un determinado hecho, el arte inventando un nuevo lenguaje consigue hacerlo. 

Foto: Camilayelarte

Memoria Fragmentada 11/S de Francesc Torres en el CCCB es una instalación formada por las fotografías que el artista tomó en el Hangar 17 del aeropuerto J. F. Kennedy de Nueva York, una especie de templo improvisado donde salvaguardar los restos del dolor, todos aquellos "artefactos" según el título de la instalación pero en realidad más bien restos, de los atentados a las torres gemelas del 11 de septiembre de 2001.


Vista del Hangar 17 en el aeropuerto JFK de Nueva York. Foto: Camilayelarte
La exposición nos enfrenta a la reflexión sobre la necesidad humana de conservar la memoria ya sea de un ser querido, de una figura religiosa o de un hecho histórico a través del objeto. Nuestra naturaleza parece ser fetichisita en este sentido, tal vez sea distinto en Oriente, pero en Occidente necesitamos otorgar la condición de símbolo a todo aquel resto material que tuvo algo que ver con esa persona amada, venerada o bien con ese hecho histórico que cambió nuestra forma de ver el mundo. 

© Francesc Torres- VEGAP- 2011 Foto via  CCCB


Una de las fotografías de Torres muestra como en los días posteriores al atentado, hubo herreros que tallaron símbolos religiosos de las vigas de hierro de las torres que fueron entregadas a los familiares de las víctimas. Más allá de las complejidades del sistema del arte, condicionado por la economía, la política, y un larguísimo etc,  el ser humano es un ser simbólico y el arte cumple su función dentro de esa necesidad.


Alexander Calder, WTC Stabile (1971) © Francesc Torres- VEGAP- 2011 Foto via CCCB

Sólo un artefacto de Memoria fragmentada se nos presenta en su naturaleza real y física, es el resto de la escultura de Alexander Calder WTC Stabile (1971), un amasijo de hierro descolorido que si no fuera porque conocemos al artista poco explicaría de cómo eran sus obras. Esto me hace pensar que tampoco nosotros conocemos cómo era exactamente la Victoria de Samotracia, pero aún así la hemos conservado en tanto que símbolo y belleza de nuestro pasado. Pero el amasijo de Calder no está en el pedestal de la sala de exposiciones del CCCB por su belleza malrota sino porque simboliza la violencia y el dolor de un hecho histórico que Francesc Torres ha sabido mostrar  sin morbosidad ni sentimalismo y sí desde el silencio y el respeto.
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