miércoles, 30 de noviembre de 2011

Daniela Ortiz, Recursos Humans en Espai 13

The End is Where We Start From, es el título del ciclo de exposiciones comisariado por Karin Campbell en el Espai 13 de la Fundació Miró para la temporada 2011-2012. Mireia C. Saladrigues inauguró el ciclo pero lamentablemente me lo perdí, ahora le toca el turno a Daniela Ortiz (Lima, 1985) cuyo trabajo, Black round table,  pudimos descubrir hace unos meses en el Nivell Zero de la Fundació Suñol.

Daniela Ortiz, Recursos Humans, 2011. Foto: Camilayelarte
Daniela Ortiz, Recursos Humans, 2011. Foto: Camilayelarte
Si en esa exposición nos mostró la falacia de la utopía moderna, en Recursos Humans nos empuja a cuestionarnos las estructuras sociales y económicas de dos realidades distintas como son la peruana y la española, advirtiendo las implicaciones existentes entre ambas y subvirtiendo el orden establecido en  su relación.
Al entrar en la sala nos encontramos con um montón de restos de lo que nos parecen esculturas en barro. El rastro de la arcilla en la pared nos hace imaginar la acción que previamente ha tenido lugar. A su lado se muestran tendidos unos tapices tejidos a mano, en lugar de imágenes reproducen dos textos cada uno, se trata de los artículos de las Leyes de Índias establecidas por la colonia española en el siglo XVI en Perú y la actual Ley de extranjería. En el pasillo de la sala, tres pantallas muestran a tres hombres llevando a cabo la destrucción de las figuras de barro.

Daniela Ortiz, Recursos Humans, 2011. Foto: Camilayelarte
Daniela Ortiz, Recursos Humans, 2011. Foto: Camilayelarte

Daniela Ortiz, Recursos Humans, 2011. Foto: Camilayelarte
Daniela Ortiz teje un juego de relaciones conceptuales y de sutiles  implicaciones sociales entre estos tres elementos expositivos. Por un lado los tapices nos hablan de la inmigración y el control que el Estado ejerce sobre ella así como sobre del hecho de que las políticas derivadas del colonialismo han condicionado no sólo la relación entre Perú y España sino entre la población indígena de Perú con el resto de sus ciudadanos. Los tapices están tejidos por mujeres indígenas analfabetas cuya condición social deriva del pasado colonialista. La misma política del Gobierno del Perú margina el papel de la población indígena en pro de una imagen más europeizada y occidental e ignora el rol activo que en la economía del país tienen dichos indígenas en la elaboración de los denominados huacos, pequeñas cerámicas de barro que representan cabezas. Este juego de relaciones y referencias se cierra con la destrucción de estas cabezas exportadas desde Perú hasta Barcelona, por la mano de tres hombres españoles en paro contratados ex profeso para la instalación:  un giro de las habituales reglas del juego laboral entre España y Latinoamérica.
Más allá de la reflexión sobre las relaciones entre el hombre  y el trabajo, Recursos Humans nos enseña a leer los objetos más allá de su condición ordinaria, mostrándonos  la política subyacente en toda producción humana, ya sea industrial o artesanal.

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lunes, 28 de noviembre de 2011

Perico Pastor y sus Xi'ans en Roca Umbert

El viernes pasado se inauguró en Granollers una doble exposición con la obra de los últimos años del ilustrador Perico Pastor. El Espai d'Arts de Roca Umbert y la nueva Galería Dieu acogen  una visión desdoblada de las múltiples formas que puede adoptar la obra en dibujo del artista.
De la instalación y la monumentalidad de su obra Xi'an en el Roca Umbert a la intimidad del pequeño formato expuesto en la Galería. En ambos casos destaca la libertad y gestualidad de la pincelada, que se mueve con toda soltura y comodidad sea en un formato u otro. De las dos exposiciones probablemente sea Xi'an, en Roca Umbert la que llama más la atención.

Perico Pastor, Xi'ans, Vista de la exposición. Roca Umbert. 2011. Foto: Camilayelarte

Perico Pastor, Xi'ans, Vista de la exposición. Roca Umbert. 2011. Foto: Camilayelarte

Cien obras realizadas con tinta sobre papel de arroz se erigen tendidas desde el techo como si fueran un ejército formado no por los famosos guerreros a los que hace referencia el título de la obra, sino por tipos corrientes de la vida ordinaria, personajes intemporales que se alzan ante nosotros sin más pretensión que la de mostrar un trozo de vida, de hecho la obra de Perico Pastor habla de esto, de la vida en su esencia, del placer, la música, el sexo, sus personajes gozan disfrutan y lo demuestran.

Perico Pastor, Xi'ans, Vista de la exposición. Roca Umbert. 2011. Foto: Camilayelarte


Perico Pastor, Xi'ans, Vista de la exposición. Roca Umbert. 2011. Foto: Camilayelarte

A pesar del atractivo visual de la instalación, se le puede echar en cara el hecho de no se haya atrevido a ser realmente una instalación, un ambiente. Como público nos tenemos que limitar a ver la obra desde los límites impuestos por el cercado que evita que nos paseemos como otro personaje más entre las obras de papel. El material es delicado, de acuerdo pero puestos a hacerlo bien se debería haber contemplado la posibilidad de que el laberinto de imágenes se convirtiera efectivamente en tal. Una tarima nos permite  mirar las obras como si nos encontráramos en una gradería de una plaza de toros, la distancia exigida es tan rígida que la instalación pierde parte de su potencial poética, y muchas de las obras quedan solamente intuidas e incluso en algunos casos imaginadas.

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domingo, 27 de noviembre de 2011

Breve historia del comisariado



Si algo hay que agradecerle a Hans Ulrich Obrist es que gracias a sus entrevistas, leer sobre arte se ha convertido en algo mucho más fácil y cercano. Se puede explicar la Historia de las exposiciones y del comisariado de muchas formas, como por ejemplo lo hace Anna Maria Guasch en su utilísimo libro El Arte del siglo XX en sus exposiciones. 1945-2007 pero su lectura es más bien de consulta y jamás te lo llevarías para leerlo en el tren o el metro. 
Hans Ulrich Obrist nos explicó en 2009 qué es y cómo se gestó la paulatina importancia de la figura del comisario a través de un formato novedoso en el panorama de la divulgación del arte: entrevistando a los protagonistas,  a aquéllos que hicieron posible las exposiciones que han marcado el arte del último siglo XX. Están los más famosos como Lucy Lippard, Pontus Hultén o Harald Szeemann pero también otros a los que al menos yo no conocía, como Anne d'Harnoncourt o Jean Leering.  
Breve historia del comisariado es uno de esos libros que se lee de una sentada la primera vez y a al que se vuelve de vez en cuando para picotear alguna de las entrevistas que más nos gustaron. Llama especialmente la atención la libertad con la que antes de que el comisario se convirtiera en una estrella, se podía organizar una exposición llevando obras arriba y abajo y solicitando préstamos sin la burocracia que hay ahora por en medio. Este es un libro que nos ayuda a comprender en qué consiste uno de los oficios más hermosos de este mundo.

Hans Ulrich Obrist, Breve historia del comisariado, Exit Publicaciones, 2010. 15€ en Loring Art
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viernes, 25 de noviembre de 2011

Camps Invisibles, Geografies de les Ones de Ràdio

Antes que nada decir que mi visita el pasado domingo a la exposición Camps invisbles en el Arts Santa Mònica se vio condicionada por una inoportuna contractura muscular que me ha tenido en la cama unos cuantos días. No es que me hiciera la contractura viendo la exposición o interactuando con las instalaciones de la misma, ya la llevaba de antes, así que  para formarme una  sólida opinión tendré que volver a repetir la visita. A pesar de ello trataré de daros mi primera impresión.
Camps invisibles es una exposición a la que hay que acudir sano y con ganas de algo muy distinto a los habituales discursos expositivos. José Luis de Vicente y Honor Harger han comisariado un proyecto que reflexiona entorno a un fenómeno  en el que no pensamos (al menos yo) y sin embargo está constantemente presente en nuestras vidas, determinando nuestra forma de comunicarnos y relacionarnos con el mundo. 

Vista de la exposición. Foto: Camilayelarte
Las ondas de radio y los rastros electromagnéticos que nos rodean son el tema que aborda la exposición desde distintas vertientes, la científica, la sociológica y la artística. Estos tres niveles de lectura se entrecruzan en los proyectos expuestos y tratan de hacer visible la estructura que posibilita la actual sociedad de la información. Como no estaba en condiciones de experimentar no pude dedicarme a la sección laboratorio y más sensible a lo artístico que a lo científico como soy, me dediqué a observar los paisajes hasta esa fecha invisibles y materializados por la obra de Timo Arnall,  descubriendo que puede haber poética tras el WiFi.


Clara Boj y Diego Díaz, Observatorio, 2008. Foto: Camilayelarte

En Observatorio de Clara Boj y Diego Díaz no sólo vemos los WiFi landscapes ocultos en los espacios urbanos, como el que nos muestran en el pequeño trozo de Les Rambles que hay enfrente del Arts Santa Mònica, sino que también nos hacen reflexionar sobre las políticas que los municipios podrían adoptar para que las redes fueran gratuitas y accesibles a todos. Más política escondida tras las ondas encontramos en Radio Liberty de Job Ramos, en una instalación que toma como referencia las famosas  antenas de Pals.

Nearness from Timo on Vimeo.


Tal vez la más llamativa de las instalaciones de la exposición sea Frequency and Volume muy espectacular porque reproduce nuestra sombra sobredimensionada en una pantalla blanca y nos convierte en antena, sintonizando radios y frecuencias a según de nuestros movimientos. Detrás de lo espectacular y teatral de esta instalación de Rafael Lozano Hemmer, se esconde una lectura no menos política puesto que el proyecto trata de fijar la atención sobre quién ejerce el control sobre el espectro radio-eléctrico, sobre cómo el gobierno puede decidir qué se escucha y qué no.  A pesar de mi visita a medias puedo decir que salí del Santa Mònica creyéndome poder percibir algo de lo que hasta la fecha ni me había planteado.

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miércoles, 23 de noviembre de 2011

Ximena Garrido-Lecca, de ladrillos y globalismo

Visitando la Frieze el pasado mes de Octubre descubrí la obra  de Ximena Garrido-Lecca, artista peruana afincada en Gran Bretaña, cuyo discurso artístico gira entorno al colonialismo político y cultural. 
Dos instalaciones suyas estaban expuestas en la feria, una de ellas se encontraba en un pequeño apartado de un stand, cuya galería ya no recuerdo, un espacio que conseguía crear cierta intimidad entre el público y la obra expuesta, algo poco habitual en una feria de arte. Unas pequeñas paredes de ladrillos se alzaban a modo de maquetas arquitectónicas, construyendo lo que me recordó a un extrarradio urbano, un poco como aquellos muros de naves industriales y fábricas que sirven de soporte para manifiestos varios. A diferencia de los muros del extrarradio que podemos encontrar en una ciudad como Barcelona, aquellos no estaban hechos de cemento sino de ladrillo, dejando entrever la naturaleza manual y no industrial de su factura.

Ximena Garrido-Lecca, Paredes de progreso, materiales de construcción, 2010. Foto: http://www.ximenagarridolecca.com
Ximena Garrido-Lecca, Paredes de progreso, mentir es costumbre de esclavos, 2011. Foto: http://www.ximenagarridolecca.com

La segunda de las instalaciones, un solo project para la sección Frame con Revolver Galería, era la reproducción a escala natural de uno de esos muros de ladrillos. Una enorme pared de adobe se alzaba desafiando los límites impuestos por el stand, una pintada con el slogan  Proyecto País recubría su superfície. La cualidad manual que se intuía en la reproducción a pequeña escala de la primera obra se hacía aquí evidente.

Ximena Garrido-Lecca, Paredes de progreso, Proyecto País, 2011, Frieze Art Fair. Foto: Camilayelarte

Ximena Garrido-Lecca, Paredes de progreso, Proyecto País, 2011. Foto: http://www.ximenagarridolecca.com

Ximena Garrido-Lecca confronta en su obra dos mundos que se contraponen en la realidad social y cultural de su país, Perú. Por un lado el legado indígena,  representado por el material utilizado, el ladrillo de adobe, símbolo de un modo de entender la relación del hombre con la naturaleza y el espacio que éste ocupa en ella, y por el otro el de la globalización, la publicidad y las promesas de cambios a la manera occidental. En esta relación tensa y desequilibrada se construye la identidad cultural del país de orígen de la artista.

Ximena Garrido-Lecca, Paredes de progreso: Proyectos productivos, 2011. Foto: http://www.ximenagarridolecca.com

En su reivindicación de las raíces indígenas de su país frente a la occidentalización de la cultura, la política y la economía, Garrido-Lecca antepone lo local por encima de lo global, o más bien lo eleva a la misma categoría como elemento definidor de una identidad nacional. La suya es una estética que surge del cruce y la tensión entre esos dos mundos, nos hace pensar en los efectos del colonialismo no sólo en el aspecto económico sino también cultural.
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lunes, 21 de noviembre de 2011

Chema Alvargonzález, Mehr Licht (Más Luz)

En mi último post sobre el Arts Santa Mònica, parafraseé a Goethe y su famosa frase de Luz, más luz!  para referirme a la exposición Tardor Art: On-Off.  Pues bien, de nuevo más luz, Mehr Licht, pero esta vez para adentrarnos en un viaje iniciático por la obra de Chema Alvargonzález (Jerez de la Frontera, 1960-Berlín, 2009).

Vista de la exposición. Arts Santa Mònica, 2011. Foto: Camilayelarte

Chema Alvargonzález, Largo recorrido, 1996. Foto: Camilayelarte
Mehr Licht es la primera retrospectiva que se le dedica a la obra del artista, cuya carrera se desarrolló a caballo entre Barcelona y Berlín. El proyecto para el Arts Santa Mònica comenzó a gestarse en 2009 pero se vio truncado por la muerte de Alvargonzález. Dos años después la comisaria Ariadna Mas ha sido la encargada de transformar el espacio del Arts Santa Mònica en un recorrido por el universo poético del artista.

Chema Alvargonzález, Ventana ciudad Barcelona, 1995. Foto: Camilayelarte




Chema Alvargonzález, Assenza, 2003. Foto: Camilayelarte
Un enorme cuadrado negro a modo de estructura arquitectónica se erige en el centro del claustro del Santa Mònica,  sus cuatro paredes nos hablan de los cuatro ámbitos temáticos que estructuran la exposición: El viaje a la deriva; Arte y Ciencia unidos por el azar; Un sueño de ciudad; y La herida de la ausencia. A través de ellos el público se adentra en el lenguaje híbrido y multidisciplinar del artista.

Chema Alvargonzález, Mechr Licht, 2001. Foto: Camilayelarte
Chema Alvargonzález, Invisible, Foto: Camilayelarte

Las fotografías y las instalaciones nos hablan de los temas  a los que Alvargonzález recurría y cuestionaba constantemente. La ciudad y la arquitectura se erigen como espejo de las aspiraciones humanas, lo urbano adquiere una propia poética entre real y fantasmagórica en unas fotografías que superan los límites del medio para adoptar cualidades casi pictóricas. El tema del viaje  presente en las instalaciones con maletas es entendido como metáfora de la continua transformación del hombre, de la naturaleza nómada de las ideas.

Chema Alvargonzález, Maleta Ventana de luz, 2002. Foto: Camilayelarte
Chema Alvargonzález, Un sueño de ciudad, Milán I, 2001. Foto: Camilayelarte
La luz y el lenguaje no sólo en su significado sino en su forma arquitectónica, así como el sonido, son otros de los elementos que se entrecruzan y marcan el ritmo de nuestro particular viaje por la exposición. Ventanas que traslucen un paisaje urbano o túneles que nos llevan a un destino desconocido, la ciudad en Chema Alvargonzález es como el bosque en una fábula, un lugar extraño  y seducente donde el artista encuentra multitud de lecturas inexploradas, un sueño que nos lleva de la penumbra a a luz, siempre más luz.
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domingo, 20 de noviembre de 2011

La era Neobarroca



¿Hay un carácter, una cualidad, una contraseña general con la cual tratar de definir nuestra época? Con esta pregunta Omar Calabrese arranca su estudio sobre el gusto de nuestra época o pasado más reciente, puesto que el libro fue publicado en 1987. 
Un poco a la manera de los tratados de estética que tratan de determinar el espíritu cultural y estético de una época, Omar Calabrese propone en La Era Neobarroca no únicamente describir las formas sino los juicios de valor que dichas formas provocan en la sociedad. Todo texto (imagen) contiene una propuesta de valores, no hay obra, dice Calabrese, que no sugiera un modo de leerla y de juzgarla. El libro pues trata de mostrar la forma interna de los fenómenos culturales de la década de los ochenta. Al comúnmente llamado Postmodernismo Calabrese propone llamarlo Neobarroco, puesto que el uso de aquel término es fruto de una desnaturalización de su significado original. El Barroco contrapuesto a lo Clásico, con sus valores de inestabilidad, polidimensionalidad y mudabilidad se acercan mejor a describir el sistema de valores de nuestra época. 
El libro es muy metodológico, parte de la idea de un análisis riguroso del formalismo aplicado a los fenómenos culturales entendidos como textos. Esta lectura conlleva la identificación de la morfología, los juicios de valor, el sistema axiológico subyacente y por último la definición del mencionado gusto. Es complejo para alguien que de semiología no entienda mucho, o al menos la ha sido para mi, pero se hace más llevadero cuando Dallas, Lassie o Indiana Jones entran a formar parte del análisis de nuestra cultura. Recomiendo leerlo lentamente y sin una voluntad de entenderlo de golpe y volver a aquellos capítulos que nos pueden ayudar a comprender qué es o qué fue el Postmodernismo o Neobarroco. 

Omar Calabrese, La era Neobarroca,  Ediciones Cátedra, 1999. Precio: 16.09€ en La Central
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viernes, 18 de noviembre de 2011

Gerhard Richter, Panorama en la Tate

Cuando empecé a interesarme por el arte contemporáneo y trataba de formarme leyendo esos libros de Taschen con mucha foto, poco texto y una selección más que centralista de aquellos artistas que cortan el bacalao en el arte (entendiendo por centralismo a los países occidentales con una próspera economía), nunca conseguía ubicar la obra de Gerhard Richter (Dresden, 1932), o bien pantones de colores a caballo  entre el Pop y el Minimalismo, retratos trémulos que desafían la fotografía o Vanitas contemporáneas ¿en qué quedamos? Pues en una indefinición de estilo o forma: polimorfismo a la Richteriana.

Gerhard Richter, Candle, 1982 Foto: © 2011 Gerhard Richter

Para tratar de sacar el agua clara visité hace unas semanas la exposición Panorama comisariada por Nicholas Serota y Mark Godfrey en la Tate Modern. Ya su título deja entrever que se trata de una retrospectiva exhaustiva de la obra del pintor, exhaustiva sí,  y extensísima, catorce salas llenas de obras del artista que recorren la polifonía de su estilo. 
Cuestionar los límites y las posibilidades de la pintura, retarla como medio de expresión y representación es lo que identifica y categoriza la obra de Gerhard Richter, y nada más, a partir de aquí toda posibilidad de experimentación es poca.

Gerhard Richter, Ema (Nude on a staircase) 1966. Foto: © 2011 Gerhard Richter
Gerhard Richter, Green Field, 1969. Foto: © 2011 Gerhard Richter

De forma cronológica las salas muestran una narración discontinua del estilo de la obra del pintor. El papel de la fotografía y los primeros tanteos con una de las pocas cosas que sí son marca de la casa y lo representan: la pincelada trémula y vibrante presente tanto en su obra figurativa como abstracta. No faltan Duchamp, el Minimalismo, lo monócromo, lo polícromo, los paisajes bellísimos e impactantes, los episodios históricos, las famosas velas que reinterpretan el tema de las Vanitas del barroco, la abstracción... Abrumada ante tal despliegue me asaltó la duda: este hombre o bien es un crack o nos toma el pelo, en un paralelismo muy poco ortodoxo os diré que Gerhard Richter es a la pintura lo que Kubrick al cine, da igual si es una de romanos o de ciencia ficción, todo le sale bien.

Gerhard Richter, 256 colours, 1976. Foto: © 2011 Gerhard Richter
Gerhard Richter, Wald 3, 1990, © 2011 Gerhard Richter Foto: Tate Modern

Tal vez la obra que más me hizo entender su gran capacidad de análisis del medio pictórico fue la pieza Halifax de 1978. Habituado a trabajar con fotografías, en esta obra Richter subvierte el orden y toma una pequeña pintura abstracta y la fotografía desde múltiples ángulos y planos cortos en blanco y negro, revelando formas de ver distintas, y mostrando cualidades paisajísticas en sus pinceladas, un verdadero homenaje voyeurístico al medio. Richter suele decir que pintar es una forma distinta de pensar, si esto es así, su obra es una muestra del pensamiento entorno a este medio


Gerhard Richter, 4 panels of Glass, 1967. Foto: © 2011 Gerhard Richter
Gerhard Richter, Halifax, 1978. Foto: © 2011 Gerhard Richter
La pintura ha pasado en estos últimos cuarenta años de historia por fases donde se sentenciaba su continuidad, la obra de Richter es una demostración de que junto con el hecho de ser  un medio muy rentable (un cuadro es más fácil de vender que una instalación y si no consultad los resultados de sus obras en subastas) puede ser campo para la experimentación, al menos para la poca que haya dejado sin explorar.
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miércoles, 16 de noviembre de 2011

Johanna Calle, la palabra como dibujo

Tal vez condicionada por la impresión que me provocaron los dibujos de Robert Morris en el IVAM, estos días he estado pensando en este medio poco utilizado en el arte contemporáneo debido a su naturaleza académica y a su larga tradición en la Historia del Arte. Pensando en artistas que representen un poco la renovación de su lenguaje me ha venido en mente la colombiana Johanna Calle (Bogotá, 1965) cuya obra descubrí hace unas semanas en la Bienal de Estambul.

Johanna Calle, Chambacú-Albalá (detalle), 2006-07. Foto: Galeria Casas Riegner
Johanna Calle, Chambacú-Albalá, 2006-07. Foto: Galeria Casas Riegner

La base de su trabajo es el dibujo, ahora bien, un dibujo que sustituye el lápiz por el alambre y la figura por las palabras. Se trata de una obra delicada y muy poética que explora la relación entre el dibujo y la caligrafía. Nuestra firma, comenta Calle, es de por si un dibujo, el texto escrito puede contener una belleza que va más allá de lo textual y se apodera de lo visual. Con las letras y las palabras Calle dibuja ritmos melódicos, pentagramas y nos muestra la poesía que subyace en todo acto de comunicación.

Johanna Calle, (Untitled) Bienal de Estambul, 2011. Foto: Camilayelarte
Johanna Calle, (Untitled) Bienal de Estambul, 2011. Foto: Camilayelarte
En la Bienal de Estambul se presentó su proyecto Abece, un estudio de todas las letras del abecedario a excepción de aquellas que sólo se utilizan en español, para lograr un mensaje más universal. Sus  obras parecen costuras de alambres y de letras que me recuerdan en cierto modo a los alfabetos de Mira Schendel, las palabras se hilvanan para dar forma a construcciones de delicada belleza formal. Los alambres se convierten en estructuras delicadas, las palabras abandonan su significado para adoptar una naturaleza figurativa.

Johanna Calle, (Untitled) Bienal de Estambul, 2011. Foto: Camilayelarte

Johanna Calle, (Untitled) Bienal de Estambul, 2011. Foto: Camilayelarte
La sutilidad y belleza de su lenguaje tiene una función que va más allá del placer poético y se adentra en la denuncia de cuestiones sociales y políticas. En su reciente trabajo Obra Negra presentada recientemente en el North Dakota Museum of Art, Johanna Calle dibuja con sus alambres una serie de inestables construcciones que hacen referencia a las casas que se construyen en las barriadas de Bogotá, con materiales desechados, y a la condición de la mujer que vive en dichos barrios, a las niñas que cuidan de sus familias sin recursos porque la madre no puede estar en casa para cuidar de ellos, al hecho de que sea la mujer la que debe cuidar de la familia etc...delicadeza en la forma pero contundencia en el mensaje.

Obra Negra, 2007-08. Foto: Galeria Casas Riegner

Johanna Calle, Abecé, 2011. Foto: Camilayelarte

El suyo es pues un arte político que se implica en las cuestiones que afectan a nuestra vidas. En Hoja Rota las palabras de un artículo que recoge las consecuencias nefastas de las políticas colombianas para con el medio ambiente se entrelazan y tejen una tela de araña que acaba adquiriendo la forma de la hoja de un árbol. Técnicamente precisa, formalmente poética, la suya es una obra que reinterpreta las posibilidades  del dibujo como medio de expresión para el arte del siglo XXI. 
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lunes, 14 de noviembre de 2011

Robert Morris, el dibujo como pensamiento

Yo soy mis dibujos para bien o para mal. Quienes somos, estoy seguro, 
se definirá de forma muy distinta en un futuro

Robert Morris, 2011

Antes de visitar la exposición que el IVAM le dedica a Robert Morris, la obra del artista americano era para mi sinónimo a la antiforma de sus fieltros, el minimalismo y los proyectos de Land Art. No imaginaba que tras la obra de uno de los artistas y teóricos más importantes del arte de la segunda mitad del siglo XX se escondiera semejante producción de dibujo.

Vista parcial de la exposición
Robert Morris, Sin título, dibujo para el Ottawa project, 1975. Foto: Camilayelarte
Robert Morris, diseños para el Ottawa project, 1975.  Foto: Camilayelarte

No sé hasta qué punto es romántico pensar que por más conceptual o no objetual que sea  una obra,  su idea primigenia siempre se expresa a través de un lápiz y un papel. El diseño previo de un proyecto expresa el proceso de gestación y desarrollo de una obra, pero la exposición del IVAM no es tanto la invitación a curiosear en ese proceso sino a comprender los dibujos de Robert Morris como un conjunto autónomo de obras, un medio de expresión y de construcción del pensamiento.

Vista parcial de la exposición, Blind series, Foto: Camilayelarte
Robert Morris, Los desastres de la guerra, 2006. Foto: Camilayelarte

Robert Morris, el dibujo como pensamiento no es una exposición sobre los diseños previos de los proyectos de Land Art o de su serie de  laberintos, las obras expuestas recorren el interés del artista por la historia del arte, la política y la filosofía, utilizando el dibujo como un lenguaje propio y autónomo para la exploración de estos temas. Cezanne y el Mont Saint Victoire o los Desastres de la Guerra de Goya son algunos de los referentes que Robert Morris reinterpreta a través del dibujo. No se trata de un homenaje, sino de un sistema de reflexión y representación de la realidad histórica y política de nuestro tiempo que renuncia a las referencias del pasado y consigue escapar al academicismo que se le supone a dicho medio artístico.

Robert Morris. Foto: Camilayelarte

Lo que más me sorprendió al visitar la exposición fue comprobar que alguien puede renovar el lenguaje artístico a través de la ruptura con la tradición, como hizo Morris con los fieltros y los postulados de su famoso texto Anti Form y utilizar esa misma tradición en otro medio artístico para renovar su alcance y significación en el arte. Los dibujos de la exposición pasan de los figurativo a la abstracción como en las Blind Series, o de simples bocetos y diseños a instalaciones monumentales que apuntan a las posibilidades arquitectónicas del dibujo. Da un poco la sensación que hay más libertad en estos dibujos que en las obras que han hecho famoso a Robert Morris, si hasta ahora lo identificaba con una serie concreta de trabajos, a partir de El dibujo como pensamiento su trayectoria me parecerá todavía más basta y genuina, una exploración constante de las múltiples posibilidades del arte como medio de expresión y análisis de la realidad, sin límites ni fronteras estilísticas, teóricas o cronológicas.

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domingo, 13 de noviembre de 2011

La Colección Gori-Fattoria di Celle



Rebuscando en la librería del IVAM me topé con este catálogo de una exposición que se celebró en el museo en el 2003, Historia y Naturaleza, La Colección Gori.
El libro recoge el proyecto del coleccionista Gabriel Gori, cuya idea sobre el arte y su función se vio condicionada en 1961 tras  visitar el MNAC en Barcelona y ver la instalación de los frescos románicos en esas falsas capillas que trataban de reproducir las iglesias románicas de la Vall d'Aran. Gori llegó a la conclusión de que el arte situado en un contexto específico que enriquezca su significación tiene mucho más sentido que no la experiencia pura del white cube. 
De esta convicción nace la Fattoria di Celle, una Villa en Santomato, un pequeño pueblo de la Toscana, que acoge la colección Gori de arte contemporáneo, cuyas obras han sido pensadas en relación al lugar donde se exhiben. Arte y naturaleza en un diálogo que enriquece a ambos.
El punto de partida de la colección es sorprendentemente la preservación del entorno natural de la Villa. Aquí no hay lugar para proyectos agresivos de Land Art al estilo Double Negative de Michael Heizer, la naturaleza está por encima del arte y la función de éste es entrar en relación con ella. En este sentido es muy interesante el texto de Mª Jesús Folch sobre los conceptos de sublime y del paisajismo del siglo XVIII aplicados al arte contemporáneo. En la Colección Gori pasado y presente se dan de la mano en una reflexión de la función esencial del arte más allá del tiempo y de la historia.

La Colcción Gori. Fattoria di Celle. Ed. IVAM, 2003. Precio: 19€ en la librería del IVAM
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viernes, 11 de noviembre de 2011

In Medi Terraneum 2011, tendiendo puentes

En tiempos de crisis, recortes y ansiedades por cómo se va a financiar el sector cultura, iniciativas como la del Festival In Medi Terraneum son una muestra de qué más allá de lo puramente institucional hay gente con ganas, ideas y propuestas que cuestionan el funcionamiento del sistema del arte y abren nuevas vías para su desarrollo.
In Medi Terraneum es un Festival de videoarte que nace a principios de 2010 con una clara voluntad de romper con el centralismo de los circuitos artísticos. Su propuesta es la de unir lazos entre el Mediterráneo y Latinoamérica y reivindicar lo periférico frente a los habituales centros de producción artística.

La actual crisis económica pone de manifiesto las debilidades de un sistema  basado en la especulación financiera y en el enriquecimiento de unos por encima de los otros. El sistema del arte  de los últimos años ha sido reflejo de ello, mostrando que para existir artísticamente tiene que darse un mercado  económico potente. 
Creo firmemente que el siglo XXI verá la disolución de este sistema y el nacimiento de pequeños focos locales que trabajando en red conseguirán crear el entramado para un nuevo sistema del arte, descentralizado, de producción local pero consumo global gracias a las nuevas redes de comunicación.

Bajo el tema de "Creatividad y precariedad" (muy acertado para los tiempos que corren) el IMT2011 ha abierto una convocatoria para videoartistas con la idea de celebrar un evento simultáneo en cinco ciudades de los cinco países participantes: Córdoba (Argentina), Montevideo (Uruguay), Palermo (Italia), Volos (Grecia) y Madrid (España).
Cuatro obras, una de cada país, han sido seleccionadas para su exposición. El próximo 18 de noviembre, día de la inauguración del Festival, tendrá lugar en Madrid una sesión de VJ y DJ donde se creará una quinta obra híbrida a partir de los fragmentos de las piezas ganadoras de los países participantes. La sesión será retransmitida en directo via streaming con la participación del resto de las sedes. Las cinco obras serán expuestas en los espacios de las instituciones colaboradoras de cada ciudad. A partir del 25 de noviembre una exposición itinerante recorrerá varios espacios expositivos alternativos de Madrid.






Festival In Medi Terraneum 2011, a partir del 18 de noviembre en   www.inmediterraneum.com
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