miércoles, 29 de junio de 2011

Ryan Gander, el impredecible

Una moneda de 25€ enganchada en el suelo, un instalación de planchas monócromas a lo Mondrian o bien unas esculturas al estilo de Degas tumbadas por el suelo.
La obra de Ryan Gander es difícil de definir, no sigue ni un estilo ni un medio concreto, puede utilizar la pintura, la  escultura o la instalación, no es fácil de reconocer a simple vista y sin embargo es el artista que más veces ví en la Bienal de Venecia. 
Cualquier medio le sirve para comunicar, pero la pregunta es el qué? De qué habla Gander? Me gustaría ser capaz de soltar un rollo postmodernista y justificar su obra, pero no lo tengo, y aún así, sin saber muy bien el por qué, su obra me gusta.

Ryan Gander, Out of sight (All on my own), 2010. Bienal de Venecia, 2011. Foto: Camilayelarte
Sus piezas no se explican a sí mismas, no nos cuenta una historia cerrada, no hay un algo concreto detrás que justifique el qué y el cómo, y esto, a mí personalmente como público me desestabiliza y desorienta, no entiendo por dónde va, pero es precisamente esta indefinición del contenido y del mensaje lo que hace que de sujeto pasivo, de receptor,  pase a sujeto activo. Tal vez no era el más visible de la Bienal, pero sí me dió la sensación de que me lo iba encontrando en el lugar más inesperado.
Ryan Gander, Your present time orientation (Random Abstraction), 2011. Bienal de Venecia, 2011. Foto: Camilayelarte
El gancho de sus obras es que toman referencias culturales y históricas, Gander roba del pasado para crear encuentros nuevos cuyo significado queda a la libre interpretación del público. Una baliarina de Degas liberada del pedestal y jugando con esculturas a lo Bauhaus o elementos de  la vida cotidiana, la nuestra y la suya) que nos son sumamente familiares, sus obras son lugares comunes cuya presencia no podemos predecir. 
No es que no veamos lo que nos quiere decir el artista, es que no hay nada más allá de lo que nosotros mismos queramos ver.  Hay que lanzarse a la piscina y aprender a bucear. 

Ryan Gander, The Artwork nobody knows, 2011. Bienal de Venecia, 2011. Foto: Camilayelarte
Ryan Gander, Whe never had a lot of € around here, 2010. Bienal de Venecia, 2011. Foto: Camilayelarte




Ryan Gander (Chester, Inglaterra, 1976), vive y trabaja en Londres. Ha expuesto su obra en la Lisson Gallery de Londres, la Ikon Gallery en Birmingham y en el Borenn Kunstverein . Este año ha participado en el proyecto Intervals del Guggenheim de Nueva York.
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lunes, 27 de junio de 2011

ILLUMInations: 54ª Bienal de Venecia

Habéis visto Muerte en Venecia con Dirk Bogarde mirándose el panorama en plan contemplativo desde el vaporetto? Pues un poco intentando imitar ese estado de "mira qué por encima de todo me pone el arte" estaba yo el otro día dirigiéndome hacia los jardines de la Biennale, emocionada y espectante por confrontarme  con el famoso evento.
Bice Curiger, la comisaria de este año, ha tenido como reto, según sus propias palabras,  cuestionar los modos de percepción del arte contemporáneo. Mostrarnos o Iluminarnos a través de la práctica artística, estabecer diálogos artísticos dentro de un contexto tan globalizado como el actual, donde el concepto "nación" pierde sus fronteras.

Entrada de ILLUMInations con obra de  Latifa Echakhch, Maurizio Cattelan y Josh Smith. Foto: Camilayelarte
Las gran apuesta de Curiger y que antes de visitar la Biennale me pareció muy buena idea, fue la de "convocar" un artista que todavía ahora consigue iluminarnos: Tintoretto. Con semejante planteamiento menuda decepción la mía cuando vi que Tintoretto ocupa una sala, sí, pero una sala que bien podría estar en la Biennale, el Louvre, o cualquier museo de pintura  a la antigua usanza. De contemporaneidad en el plantemiento nada de nada, es más, es la única sala y el único artista que está prohibido fotografiar. Los señores de seguridad advierten con su gesto que ante Tintoretto tenemos que estar todos tiesos, como si de la Scuola di San Rocco se tratara.

Foto "robada" de los Tintorettos de la Biennale. Foto: Camilayelarte
Cindy Sherman, Untitled, 2010. Foto: Camilayelarte
Por lo demás, debo decir que a grosso modo el resultado me pareció un poco soso, sobretodo la exposición en el pabellón de los jardines. No sé si es debido a que la semana anterior visité Art Basel y me quedé estupefacta con Art Unlimited. Nada me pareció rompedor, ni provocador,  excepto algunas piezas del Arsenale, y bueno, no se trata de provocar porque sí, pero un poco más de carne en el asador sí... No ví o no supe ver de qué nos habla la selección de artistas, a dónde va el arte contemporáneo o qué nos plantea.

Gabriel Kuri, Upside down horizontal line, 2011, y Three arrested clouds,  2010. Foto: Camilayelarte
Instalación de Peter Fischli & David Weiss, Spazio numero 13, 2010. Foto: Camilayelarte
La propuesta con más sentido del humor fue la de Maurizio Cattelan y sus intrigantes palomas que al estilo "Los pájaros" de Hitchcock observaban al público desde las vigas de las salas, quitándole hierro al asunto.

 Las palomas de Cattelan al acecho del público. Foto: Camilayelarte
Anya Titova, YHBHS (You have been here sometime), 2011. Foto: Camilayelarte

Creo que se podría haber sacado más partido de artistas como Pipilotti Rist, cuyas instalaciones tan a menudo subyugantes aquí se quedaron en tres cuadros de veduttistas venecianos interferidos por los sueños oníricos de la artista. Tenían gracia, pero lo que vimos en la Fundació Miró el año pasado le da mil vueltas. 
Pipilotti Rist, Laguna, 2011. Foto: Camilayelarte
Nicholas Hlobo, Limpundulu Zonke Ziyandilandela, 2011. Foto: Camilayelarte

El proyecto de Norma Jeane me gustó por que involucraba al público de una forma directa: arte relacional. Creo que lo que buscamos como público, en contraposición a ciertos discursos artísticos  y comisariales que resultan fríos y distantes, es sentirnos parte de "algo", ya nos da igual qué es arte y qué no, como público creo que somos lo suficientemente maduros como para entender que el arte es "cualquier cosa" pero queremos sentirnos partícipes de esa "cosa" en una u otra forma. Tres bloques de plastelina uno encima del otro, negro, rojo y blanco, como si de una estructura suprematista se tratara, es lo que Jeane a puesto a disposición del público desde el día que se inauguró la Biennale. El resultado es lo que sigue:
Norma Jeane, #Jan25, 2011. Foto: Camilayelarte
Monica Bonvicini, 15 steps to the virgin, 2011. Foto: Camilayelarte

Tal vez el acierto más tangible del proyecto de Curiger sea el haber utilizado la obra de artistas que construyen espacios, que funcionan a modo de pabellones. Monika Sosnowska, Franz West y Song Dong son algunos de los artistas que con su obra "dan cobijo" a la obra de otros artistas. La mejor para mí la de Dong, un laberinto de armarios antiguos y la reproducción de la escuela rural de sus padres en China. 


Song Dong, The intelligence from poor people, 2011. Foto: Camilayelarte
Song Dong, The intelligence from poor people, 2011. Foto: Camilayelarte

La parte del Arsenale, cuyo espacio expositivo es profundamente poético de por sí, es más interesante que la de los jardines de la biennale. Es aquí donde se encuentra la instalación de Urs Fischer que  nos habla del paso del tiempo a través de las esculturas en cera que se van deshaciendo día a día hasta que finalice la exposición. Las obras de esta seccción són más arriesgadas y piden la participación activa del público, desde obras que podemos habitar y oir como la de  Haaron Mirza o Fabian Marti, hasta la cola que hay que hacer para ver la instalación de James Turrell.


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Urs Fischer, Untitled, 2011. Foto: Camilayelarte
Urs Fischer, Untitled, 2011. Foto: Camilayelarte

Lo mejor de visitar la Biennale ha sido sin duda el hecho de que me ha dado a conocer y no a reconocer a artistas, que al fin y al cabo de eso se trata, y de aprender a mirar el mundo a través de las obras de otros, y si se puede, desarrollar el propio sentido crítico.


Fabian Marti, The summit of it, 2011. Foto: Camilayelarte
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Siempre me ha parecido que a día de hoy, cuando hablamos de globalización y de lo híbrido en la construcción de las identidades culturales, es un poco absurdo que cada país tenga un pabellón para mostrar el arte que se hace en su casa. Pero después de visitar la Biennale, y a pesar de lo anacrónico y  eurovisivo que pueda parecer, los pabellones por países son lo que más vale la pena de esta 54 Biennale de Venecia. El viernes os lo cuento.



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domingo, 26 de junio de 2011

Louise Bourgeois. Mujer casa


Atenta, amable, irónica, provocadora, seductora, insidiosa, manipuladora. Con estas palabras Jean Frémon, escritor y director de la Galeria Lelong, describe a Louise Bourgeois. A través de la estructura fragmentada del relato, como en la obra de Bourgeois, Frémon recoge sus reflexiones a lo largo de 30 años de encuentros y relaciones personales y profesionales con la artista. 
No es posible comprender la obra de Bourgeois sin conocer su vida y sus obsesiones. Ella era su obra. De sus recuerdos y sus memorias parte todo lo demás. Sus esculturas, instalaciones y dibujos encarnan e invocan un pasado, el suyo, profundamente complejo. El retorno a los espacios antiguamente habitados, las similitudes entre las formas de sus esculturas y los elementos arquitectónicos de su propia casa, la identificación de la propia Bourgeois con la obra de otro gran sufridor, Francis Bacon, o la admiración hacia al obra de La Fontaine, todo ello está relatado por Frémon de un modo tal que evidencia hasta qué punto es necesario conocer a la artista para penetrar en su obra, al menos esa es la sensación que me ha dado a mí, he sentido un poco de envidia y mucho placer al poder "entrar" en la casa de Bourgeois y comprender algo más su particular forma de entender el mundo.  
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jueves, 23 de junio de 2011

Art Unlimited. Art Basel 2011

James Turrell, Joecar Blue, 1968. Almine Rech Gallery
Último post dedicado a Art Basel, en este caso a Art Unlimited que para mí fue una de las mejores secciones de la feria (Art Statements me aburrió y decepcionó un poco y no pude visitar Art Parcours así que no opino).
Art Unlimited es la sección de Art Basel que desde el año 2000 se dedica a exponer proyectos que por su concepción y caraterísticas dispositivas no encuentran cabida en el reducido espacio expositivo de un stand de feria. Su comisario es Simon Lamunière.

Jason Rhoades, Untitled (from the body of work: My Madinah) 2004. Zwirner Gallery
Anish Kapoor, Push-pull, 2008. Galleria Massino Minini
A diferencia de la visita a la feria, que como todas acaba provocando un empacho visual considerable, Art Unlimited permite al público establecer una relación más directa y duradera entre el público y los proyectos expuestos. Dentro de un tiempo no recordaré el Stand de White Cube pero sí el proyecto de Jennifer Allora y Guillermo Calzadilla.

Daniel Buren, Autour du retour d'un détour-Inscriptions, 1986-88. Galleria Continua
Consta de más de 60 proyectos a gran escala de artistas internacionales, entre todos ellos el que primero llamó mi atención por su disposición central fue el enorme cercado a modo de plaza de Daniel Buren. Por cierto, el artista también estaba presente en otra intervención menos espectacular pero no por ello menos sentida: las escaleras mecánicas de acceso al recinto ferial.

Dan Flavin, Untitled (to Barry, Mike, Chuck and Leonard), 1972-1975. Paula Cooper Gallery
Dan Flavin, Untitled (to Barry, Mike, Chuck and Leonard), 1972-1975. Paula Cooper Gallery
Una de las obras que más me gustó  fue la instalación de Dan Flavin Untitled (to Barry, Mike, Chuck and Leonard) de 1972-75, un pasillo con una "reja" de fluorescentes que dividían el espacio en dos ambientes lumínicos, uno amarillo y el otro rosa. Ninguna de las obras anteriores que conocía del artista me habían gustado tanto. La instalación hace referencia al plano pictórico y la idea de perspectiva. 
Instalación de Ernst Caramelle. Nelson Freeman Gallery
Instalación de Ernst Caramelle. Mai 36 Galerie
Ernst Caramelle y Fred Sandback, mostraban dos propuestas muy diversas pero en sintonía con las investigaciones sobre el espacio y la percepción. Caramelle a través de la construcción de una ilusión pictórica en el espacio arquitéctonico, y Sandback con una instalación tan simple como efectiva, con unos hilos de lana juega con la construcción de vólumenes en el espacio. En la foto no se aprecia, pero os aseguro que al interacturar con la instalación sorprende que se pueda expresar tales conceptos con tan poco.

Fred Sandback, Untitled (Sculptural study, Seven Part Right-angled Triangular construction), 1982-2010. Anne Marie Verna
Fred Sandback, Untitled (Sculptural study, Seven Part Right-angled Triangular construction), 1982-2010
Cambiando de tercio y de discurso,  qué divertida  la pieza de Katarzyna Kozyra, una instalación de vídeo, ya de por sí poética en su disposición,  "The rite of spring" 1999-2002, donde un grupo de gente mayor baila "The dance of the chosen victim" de Stravinsky con coreografia de Nijinsky. Como si se tratara de una representación mecanizada de dicha danza, Kozyra empuja al público a afrontar ciertos tabúes como la decadencia del cuerpo o la muerte pero todo ello visto desde un gran sentido del humor (cabe decir un poco negro).

Katarzyna Kozyra, The rite of spring, 1999-2002. Zak Branicka
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Y puestos a enfrentar al público a tabúes o dificultades, nadie mejor que Kendell Geers con la instalación  Hanging piece. Cientos de ladrillos de los de verdad, que si te dan duelen, suspendidos en el espacio. Ciertamente podías esquivar la instalación pero lo suyo era jugar un poco a Humor amarillo y tentar a la fortuna...

Kendell Geers, Hanging piece, 1983. Goodman Gallery
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Lo mejor: La sensación lúdica que se respiraba en el ambiente.

Lo peor: el cansancio que se arrastra en una feria.
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miércoles, 22 de junio de 2011

Rirkrit Tiravanija: exquisitamente indefinible

 El arte se aproxima mucho a la idea o al ideal 
 de conseguir un espacio para debatir sobre la libertad

Rirkrit Tiravanija

Continuando con mi crónica de Art Basel 2011, hoy hablaré del proyecto que la  100 Tonson Gallery presentó en la edición de este año. Durante los cinco días que duró la feria, el stand de la galería neoyorquina acogió una instalación, happening, performance (ya empiezo con los problemas de definición) del artista Rirkrit Tiravanija.  

Vista del stand de la 100 Tonson Gallery en Art Basel el sábado 18 de junio 2011. Foto: Camilayelarte

Antes de asistir y experimentar de forma directa una obra suya, sabía de él que es probablemente la cabeza más visible de lo que se llama "estética relacional", en sus happenings la obra de arte es intangible, no se basa en lo que se exhibe sino en aquello que surge al propiciar la interrelación de gente en un lugar determinado. Las barreras entre lo público y lo privado, la obra de arte, el espacio y el público quedan totalmente disueltas y transformadas en un estado de fluidez total.

En primer término la galerista con el Ipad desde donde nos enseñaban las imágenes de la evolución del stand.
Foto: Camilayelarte
Para entender tal planteamiento creo que es necesario hablar un poco de la vida del artista, puesto que su forma de entender el arte va ligada a aquélla. Tiravanija nació en Buenos Aires y creció en Thailandia,  Etiopía y Canadá y se formó en Chicago y Nueva York. Es un espíritu nómada capaz de recorrer toda España en bicicleta. Lo suyo es disolver fronteras y en el campo del arte esto se traduce en eliminar las categorías convencionales que definen qué es arte y qué no. Tiravanija crea espacios de interacción basados en actos tan cotidianos, humanos y placenteros como es el Comer.

detalle del mural de la revolución árabe. Foto: Camilayelarte
Como soy una chica "de vida" como se dice en Cataluña, la única cosa que me autoimpuse en mi visita a Basel fue experimentar de primera mano dicha "estética relacional" y de paso catar la cocina Thai de Rirkrit Tiravanija. No hizo falta echar mano del plano, os aseguro que encontré el stand guiándome por  el olor  a gloria bendita que echaban las cazuelas del stand. 
Al llegar puntual a la cita (se acaba cuando ya no hay más comida que servir) encontré un grupo de chicos jóvenes pintando un mural  (el que quería podía hacerlo!) que hacía referencia a las revoluciones del mundo árabe. El primer día de feria las paredes del stand estaban en blanco así que lo que ví fue el resultado de los días anteriores: el proceso por encima de la obra acabada (cosa rara en un feria, donde a lo que se va es a vender, valiente galería). 

Voluntario dibujando el mural. Foto: Camilayelarte

Foto: Camilayelarte
Un chico, que no era Tiravanija, era el encargado de las cazuelas que hacían chup, chup. Mientras, la galerista, con un estiloso vestido negro y subida a unos fantásticos Jimmy Choo daba explicaciones a los interesados y nos enseñaba la evolución del stand a lo largo de los días. Al cabo de un rato largo, durante el cual dio tiempo a que llegara más gente con las tripas dispuestas al arte relacional, llegó el artista, se acuclilló ante las cazuelas, las cató como buen chef que sabe reconocer si lo que han hecho sus pupilos está bien y dió el OK. El primero en comer fue él, le sirvieron un arroz con curry Thai, receta que estaba relacionada con el tema del mural, la revolución. A continuación se sirvió a la gente que estábamos esperando, pero si llegaba un VIP, la galerista le daba preferencia (al fin y al cabo es una feria), también había cervezas pero creo que estaban reservadas para los amigos. Ahí me decepcionó un poco lo de "relacional". 

Rirkrit Tiravanija catando el arroz con curry. Foto: Camilayelarte

Rirkrit con su asistente atendiendo las cazuelas. Foto: Camilayelarte
Yo, que sufro de timidez patológica, me comí en silencio, al lado de Rirkrit eso sí, mi ración de arroz, no me relacioné pero paré la oreja a lo que comentaba con la señora de al lado, mucho más echá pa'lante que yo. Dijo que al principio en sus happenings tomaba fotografías para dejar constancia del evento pero que ya no era necesario puesto que el público hacía ese trabajo por él. Y nada, comimos tan ricamante un grupo de desconocidos alrededor de un artista conocido.

Vista del stand a la hora de comer. Foto: Camilayelarte

Vista del sand a la hora de comer. Foto: Camilayelarte
Debo reconocer que en algún momento dudé de la efectividad de la "estética relacional" pero después de digerir y de reflexionar acerca de una instalación, happening, de estas características en  un contexto tan absolutamente comercial como es una feria, llegué a la conclusión de que "aquello" vivido, entre esa gente y ese mural in progress que me estaba hablando de un momento tan plenamente actual, del aquí y el ahora, fuese lo que fuese, había sido hermoso compartirlo. 

Rirkrit Tiravanija comiendo.  Foto: Camilayelarte

Foto: Camilayelarte

Foto: Camilayelarte

Lo mejor: La comida, sin duda riquísima.  El saber situar una obra indefinible y en cierto modo intagible en un contexto de venta material del arte.

Lo peor: La preferencia de la galerista hacia los amigos, posibles coleccionistas, le quitaba poesía y encanto al asunto.
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lunes, 20 de junio de 2011

Art Basel 2011



La Feria de todas las ferias, allí donde a toda buena galería le gustaría exponer, cita anual para los coleccionistas  con mayúscula y meta de los "yo me lo miro pero no me lo compro", entre los que me incluyo a mí misma.
Ya en el avión de ida uno se da cuenta de los perfiles afines al evento y a la llegada a la plaza de la estación de trenes de Basilea se disipan las dudas del camino a seguir. Una marabunta de gente se agolpa a la espera del tranvia que lleva a la Messeplatz y el que no la tiene, aprovecha para comprar la entrada bajo unas banderolas que a ritmo de un viento frío y húmedo hondean con el lema que nos ha llevado a todos hasta aquí: ART BASEL.

Yayoi Kusama, Flowers that bloom tomorrow, 2011. Galeria Victoria Miro, Londres.
Tadashi Kawamata, Sketches for Pompidou, Galeria Kamel Mennour, Paris
Abunda el gafapasta con sombrero a lo Frank Sinatra, el perfil de mujer delgada, estilosa y super cool que bien podría salir en The Sartorialist, sobresalen los italianos con panatalones rojos, naranjas y mocasines sin calcetines: arreglado pero informal, que al fin y al cabo  es un evento de arte contemporáneo. Aquí hay glamour y se nota, pero también es verdad que se mezcla con un público más bien familiar de la zona, me gustó mucho ver a tanto niño jugando en Art Unlimited como si fuera EuroDisney.

Vista del stand de la Galeria Nordenhake con obras de Günter Umberg y Sirous Namazi


Vista de las obras de Bertrand Lavier y Stefan Brüggemann, Galeria Yvon Lambert


Richard Tuttle, Galeria Modern Art, Londres
De todas las ferias es la más grande que he visitado, de todas las ferias la más espectular y donde más evidente se hace que en una feria de arte se mueve mucho dinero. Discretamente se ven carros con obras embaladas y silenciosos señores con guantes blancos que las llevan de arriba a abajo, son las ventas, el motivo por el cual las más de 300 galerías internacionales han pagado  por estar aquí. Pero no sólo es dinero lo que se mueve, también son relaciones, intercambios entre artistas, galeristas, comisarios, críticos, toda la flora y fauna que conforma el sistema del arte contemporáneo. Y por más que uno apueste por lo emergente, la descentralización, la creencia y lucha por la necesidad de crear discursos desde lo local y alejarse del mainstream cultural, hay que reconocer que cuando llegas allí caes de cuatro patas ante semejante muestra de poder. Es como al que le gusta el cine indie pero no puede evitar mirar la ceremonia de los Oscars.

Matt Mullican y Thomas Ruff, Galeria Mai 36, Zurich
Günther Uecker, Wind-woge 2000, Galeria Yvon Lambert, Paris
Liam Gillick, Discussion, 2011, Micheline Szwajcer, Antwerp
Dinero y glamour aparte,  la oferta artística es abrumadora, tanto por su calidad como por su espectacularidad. Aquí lo que se ve son Señoras obras, propuestas  donde artistas super consagrados se dan de la mano con otros menos conocidos pero habituales en los circuitos feriales de arte contemporáneo. Una intenta abarcarlo todo y marcarse ciertos objetivos, pero es totalmente imposible substraerse a la tentación de dejarse llevar por el reclamo de aquello que a cada uno le llama la atención.
De entre las galerías super ventas destaco la Gagosian Gallery, con el rey midas Larry Gagosian como director, Marian Goodman, White Cube...a mí las que más me gustaron fueron M Bochum, Konrad Fischer y Nordenhake. De las nuestras estaban Helga de Alvear, Elba Benítez, Elvira González, Juana de Aizpuru, Joan Prats y Projectes SD, esta última con un proyecto de un solo artista, Jochen Lempert.

Jim Lambie, Morning Glory, 2011, Sadie Coles, Londres
Mindy Shapero, The fowl child (detalle), 2011, Marianne Boesky Gallery, New York
Desde clásicos contemporáneos como las cajas Brillo de Warhol, los fieltros de Robert Morris hasta las muestras de arte relacional de Rirkrit Tiravanija o de un artista que hace copias de llaves (si alguien sabe quién es que lo diga, exponia en la Galeria Mennour), si se tiene suerte se pilla a alguno famoso, yo sólo vi a Maurizio Cattelan y a Tiravanija.
Menos provocadora que Frieze, Art Basel busca la estupefacción a través de la excelencia, es el evento social y artístico del año en Europa, un lugar extraordinario que propicia descubrimientos y felices reencuentros.

Ernesto Neto y Olafur Eliasson

Carsten Höller, KroKodil, 2002
Jennifer Allora & Guillermo Calzadilla, Solar Catastrophe II, Chantal Crousel, Paris.

Lo mejor: La calidad.  Art Unlimited, del que hablaré el proximo viernes.

Lo peor: Que en las entradas laterales no te entreguen la guía con el mapa.

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