lunes, 31 de octubre de 2011

FILM, la elegía al cine de Tacita Dean

Cuando el arte pierde una técnica, no sólo pierde un lenguaje sino toda una poética. Pocas veces cuando hablamos de arte contemporáneo nos paramos a analizar la materia con la que está hecha la obra, después de siglos de estudio y crítica del objeto artístico desde la atención a veladuras, claroscuros, superficie matérica y gestualidad, atender no sólo a la materia sino también a la técnica suena un poco a anacronismo.
Pues sin caer en dicho anacronismo Tacita Dean muestra en FILM, su proyecto para la Turbine Hall  de la Tate Modern, toda una reivindicación de un lenguaje y una poética que son posibles gracias a una técnica y un material concreto: la película analógica.

Vista de la instalación FILM de Tacita Dean en la Turbine Hall. 2011. Foto: Camilayelarte
Vista de la instalación FILM de Tacita Dean en la Turbine Hall. 2011. Foto: Camilayelarte

Si el cine es ilusión, entonces ilusión es lo que se vive en la inmensa oscuridad de la Turbine Hall. Una gigantesca pantalla vertical en forma de película proyecta un poema visual rodado en 16mm, donde el trabajo de edición traspasa los límites de lo que es cine y se adentra en el lenguaje del arte moderno. Ante la rítmica sucesión de imágenes en principio inconexas me pareció reconocer ecos del constructivismo ruso, del surrealismo y hasta de John Baldessari. Tacita Dean utiliza las particularidades de lo analógico como el pintor sus pigmentos y el pincel, el suyo sería un cine matérico si existiera tal.

Vista de la instalación FILM de Tacita Dean en la Turbine Hall. 2011. Foto: Camilayelarte
Vista de la instalación FILM de Tacita Dean en la Turbine Hall. 2011. Foto: Camilayelarte
Leí en una revista que durante su instalación, la película al proyectarse mostraba fallos y manchas y Tacita Dean tuvo que mover cielo y tierra hasta encontrar a un experto que todavía trabajara con películas de 16mm para poder restaurarla. A esto hay que añadirle que el estudio donde la artista compraba el material para sus obras, la película de 16mm, está a punto de cerrar sus puertas. Lo digital condena a lo analógico, lo que conlleva que FILM pueda leerse como una elegía al cine. Espero y deseo que no sea así.



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domingo, 30 de octubre de 2011

Félix González-Torres



Este libro escrito por Nancy Spector sobre la obra de Félix González-Torres se publicó en su origen como catálogo de la exposición que el Guggenheim de Nueva York le dedicó al artista en 1995, un año antes de morir. Sorprende en su formato porque no parece un catálogo al uso sino una novela que uno puede llevarse a cualquier lado (aunque su peso nos lleva a desestimar tal opción).
Una de las características de la obra de González-Torres y de ahí en parte el éxito en la claridad del discurso de la última Bienal de Estambul es que no es necesario conocer mucho su obra ni "entender" de arte contemporáneo para captar la belleza y sutileza con la que es capaz de hablar de temas comprometidos. Esta misma sutileza recorre las páginas del libro en el que Spector sitúa la obra de González-Torres dentro del cuestionamiento que el posmodernismo plantea sobre la autoridad cultural de Occidente y las narrativas que justifican dicha autoridad. 
En el libro la obra de González-Torres es analizada desde cuatro capítulos o secciones que recuerdan en cierto modo a la estructura que Jens Hoffman y Adriano Pedrosa han adoptado para la Bienal de Estambul: El viaje como metáfora; el rastro o la huella; el  cuerpo y la luz. Se trata de un estudio profundo y extenso de la obra del artista que nos ofrece las claves para comprender el alcance que su obra ha tenido y está teniendo en el arte actual; un libro para aquellos a los que nos fascina la obra de este artista pero también para quienes quieran comprender los antecedentes directos del arte del siglo XXI.

Nancy Spector, Félix González-Torres, Guggenheim Museum, 1995.  18€ en Amazon
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viernes, 28 de octubre de 2011

Abraham Cruzvillegas, autoconstrucción y acción social

Con motivo de la exposición que La Pedrera le dedica a Perejaume, leí una entrevista del artista en La Vanguardia donde reflexionaba sobre el exceso de imágenes en el que vivimos. La idea de la sobreproducción visual me parece muy acertada, conceptos tales como los de la huella ecológica que hasta ahora se habían aplicado a nuestro consumo y estilo de vida comienza también a plantearse en sectores como los de la industria editorial. El consumismo que rige nuestras vidas también tiene su efecto directo en los modos de consumo y producción cultural, es justo  por lo tanto que nos planteemos cuánto se produce y sobretodo cómo.


Mi visita a la Frieze Art Fair me puso en evidencia esta sobresaturación visual, únicamente una obra de Abraham Cruzvillegas en el stand de la Galería Kurimanzutto me pareció capaz de mantenerse por encima de esa cierta obscenidad que se percibe en una feria de arte. Un conjunto de maderas recuperadas, entre puertas y antiguos muebles figuraban una especie de patio de juegos circundado por lo que parecía una traca de petardos o una cola que nacía de las propias maderas. Me gustó por su simplicidad descarada, por la pobreza y autenticidad de su material y por que de no ser por el hecho de que me encontraba en una feria de lo más peripuesta, me hubiese encantado sentarme entre las maderas y jugar a casitas o indios o lo que surgiera.

Abraham Cruzvillegas, Pending Sculpture, 2008. Foto: Galería Kurimanzutto
La reutilización de materiales y el proceso de autoconstrucción es una de las características de la obra de Abraham Cruzvillegas,  nacido en 1968 en Mexico D.F. su infancia tuvo lugar en el barrio de Ajusco, una barriada de campesinos inmigrantes, donde el sentido de trabajo comunitario era imprescindible para sobrevivir. La capacidad de construir sus propias casas con los materiales encontrados y la necesidad de preservar y amontonar objetos para su posible uso futuro marcaron en él la forma de entender el proceso de producción artística.

Autoconstrucción, London Suite, United Kingdom, 2007. Foto: Galería Kurimanzutto

Con sus esculturas e instalaciones Abraham Cruzvillegas pone en muestra un proceso a lo largo del cual tiene lugar una reflexión entorno al consumismo: utiliza los objetos de deshecho, los restos del consumo que nos  hacen ver qué consumimos  y los reutiliza en un juego que no implica la otorgación de nuevos significados por parte del artista, no se trata de una representación sino  de un proceso de transformación de significados que se activan en el momento de la interacción entre el público y la obra.

Abraham Cruzvillegas, Jim Beam, 2010. Foto: Galería Kurimanzutto

El suyo es un arte que no rehúye lo político y lo social, que reivindica un cierto carácter artesanal frente a la producción tecnológica del primer mundo, que ante la industria impone lo manual, que es consciente del alcance minoritario y elitista que tiene el arte entendido en su propio sistema de museos y galerías. En este contexto se enmarca uno de sus último proyectos, la Galería  de Comercio, un espacio  urbano (de hecho es una acera)  que renuncia a la comercialización de los proyectos artísticos que en él se exhiben y que sirve de plataforma para explorar la creación comunitaria del arte y la interacción directa con la vida diaria del barrio. ¿Combatiendo la sobreproducción de imágenes? No lo sé, pero seguramente dándole más utilidad que en una sala de exposiciones.


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miércoles, 26 de octubre de 2011

Untitled (12ª Bienal de Estambul)

Hasta el sábado pasado, día en que visité la Bienal de Estambul, creo que nunca había llegado a percibir de una forma tan clara un discurso expositivo casi únicamente a través de las obras expuestas.  A menudo mis visitas a exposiciones van siempre precedidas de una lectura rápida de los recursos que me ofrece Google o bien de esos largos y espesos textos que nos ofrecen en las salas de exposiciones y que preceden a la experiencia artística (en esto el MACBA se lleva la palma). La lectura ayuda sí, incluso es imprescindible para captar lo que se nos está diciendo, ahora bien, tampoco me es ajena la sensación de no saber ver la conexión entre lo que leo y lo que veo, especialmente cuando el discurso del comisario se enrevesa hasta tal punto que lo único que se le puede valorar es la distancia creada entre el público y las obras.

Vista de la exposición con la obra de Rivane Neuenschwander en primer término. Foto: Camilayelarte

El trabajo que han hecho Jens Hoffman y Adriano Pedrosa en la 12ª Bienal de Estambul es precisamente cargarse la figura del comisario/visionario y construir un discurso tan claro y preciso que habrá quien lo pueda considerar rígido, pero que a mi me ha parecido de lo más coherente y me ha devuelto la fe perdida la semana pasada en la Frieze.

Niños, muchos niños en la Bienal, aquí ante una obra de Cevdet Erek en Untitled (History). Foto: Camilayelarte
Antoni Muntadas, Media Site-Media Monuments, Budapest, 1998. Untitled (History). Foto: Camilayelarte

Como ya comenté en un anterior post, el planteamiento de Untitled  parte de la obra de Félix González-Torres, ejemplo de cómo el arte puede ser político sin renunciar a la estética. González-Torres consideraba que el arte podía funcionar como catalizador para el cambio, con su obra nos enseñó nuevas formas de ver, de relacionarnos con el arte y con la poética contenida en la vida cotidiana, era capaz de hablar de temas comprometidos desde un lenguaje profundamente estético.

Dani Gal, The Historical Record Archives 2005-ongoing, 2011. Untitled (History). Foto: Camilayelarte

Adrián Villar Rojas, La tecnología del silencio, 2011 (detalle) Untitled (History). Foto: Camilayelarte
Simryn Gill, Pearls, Jorge Luis Borges, Ficciones (1944), 2011. Untitled (History). Foto: Camilayelarte

La exposición gira conceptualmente entorno a cinco obras del artista cubano que sirven de punto de partida para las cinco secciones de la exposición: Untitled (History), sobre la flexibilidad en la lectura y relación que mantenemos con la Historia condicionada por el espacio y el tiempo; Untitled (Death by gun), acerca de la violencia; Untitled (Abstraction) o el cuestionamiento del canon Moderno, Untitled (Ross),  sobre la identidad sexual y Untitled (Passport) una reflexión sobre la permanente transformación de la identidad nacional y cultural,  cada una de estas secciones presenta una sala principal con obras de distintos artistas y diez salas con proyectos individuales que abordan los temas planteados en la sala principal.


Vista de la sección Untitled (Death by gun), en primer término Kris Martin, Obussen II, 2010. Foto: Camilayelarte

Martha Rosler, Boy's Room, 1966-72. Untitled (Death by gun). Foto: Camilayelarte

Kristen Morgin, The third of May, 2011 Untitled (Death by gun) Foto: Camilayelarte

La alusión a la obra de Félix González-Torres es constante, en algunos casos tal vez demasiado evidente, como en los relojes de Nicolás Bacal o bien las camas deshechas de Tammy Rae Carland. El aspecto relacional entre  público y obra de arte también está presente a lo largo de la exposición: en lugar de caramelos Gabriel Sierra nos invita a comer manzanas, Claire Fontaine a recoger una especie de esquelas en el mismo formato que los famosos  pósters de González-Torres y Meriç Algun Ringborg pequeños glosarios de vocabulario en turco y otros idiomas.


Claire Fontaine, Requiem for Jean Charles de Menezes: Notes on the state of exception, 2005. Untitled (Death by gun) Foto: Camilayelarte

Wilfredo Prieto, Politically correct, 2009. Untitled (Abstraction) Foto: Camilayelarte


Edward Krasinski, Intervention, 1981. Untitled (Abstraction) Foto: Camilayelarte
El mensaje global de la bienal es que el arte es política y que utilizando su propio lenguaje , en  el que no falta la belleza, puede y debe condicionar la relación del ser humano con las estructuras que conforman su vida. La selección de los artistas es otra de las cosas que me parecieron más acertadas,  no se encuentran  los nombres que ya conocemos ni esas figuras consagradas que a menudo sostienen por su sola fama un discurso expositivo. Hoffmann y Pedrosa apuestan por la descentralización, gran parte de los artistas son sudamericanos, turcos o bien de la Europa del este, y casi todos jóvenes, muy jóvenes.

Adrián Esparza, Far and wide, 2011. Untitled (Abstraction) Foto: Camilayelarte

Johanna Calle, Untitled (Abstraction) Foto: Camilayelarte

Renata de Lucas, Un satélite, 2001. Untitled (Abstraction) Foto: Camilayelarte

Me gustaron especialmente Simryn Gill con tres intervenciones en Untitled (History) tanto en la sala general con sus collares construidos con las palabras de Borges, como en su proyecto individual con las poéticas fotografías de My own private Angkor; Dani Gal, repitiendo en secciones, en Untitled (History) y Untitled (Death by gun), mucho mejor su intervención en History con la instalación de los vinilos de discursos políticos; Johanna Calle cuyos sutiles juegos con el lenguaje y la palabra muestran la voluntad de mostrar lo intangible desde el arte; Me llamó la atención que entre los solo projects hubiese fotógrafos de los años 30 y 40 así como los fotocollages de Martha Rosler, para mi la mejor intervención de Untitled (History).


Ardmore Ceramic Art Studio, Punch and Mavies painting pots (detalle) 2006.  Untitled (Ross). Foto: Camilayelarte

Elmgreen&Dragset, The Black and white diary, 2009. Untitled (Ross). Foto: Camilayelarte

Vesna Pavlovic, Search for landscapes, 2011. Untitled (Passport) Foto: Camilayelarte
Lo más destacable de Untitled  es que las obras se corresponden claramente con lo planteado y que son todas ellas de clara lectura, te pueden gustar más o menos pero sabes por donde van los tiros, no es ni siquiera necesario conocer especialmente la obra de Félix González Torres para saber de qué te están hablando, el arte es un lenguaje universal y universales son los temas sobre los que trata. Untitled es hasta la fecha el trabajo de comisariado que mejor he entendido,  la visita a un evento de arte en este último año que más me ha cundido, cuán hueca me parece ahora la Bienal de Venecia de la que a parte de nombres y figuras no saqué mucha más cosa. Salí de Antrepo pensando que sí, que verdaderamente el arte puede ser política.

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domingo, 23 de octubre de 2011

La educación del des-artista



La línea entre el arte y la vida debe mantenerse tan fluida, y quizás indistinta como sea posible.
Allan Kaprow


Escrito en tres partes entre 1970 y 1974 La Educación del des-artista podría considerarse una especie de manifiesto de la teoría del No-arte. ¿Qué es el No-arte? La vida cotidiana pensada como posible arte puede ser No-arte. La vida, nos dice Kaprow, es más interesante que el Arte-arte, porque al fin y al cabo qué es el Arte-arte? Aquello que las instituciones artísticas y el sistema nos enseñan a leer como tal. 
En este libro, dedicado a los artistas, pero cuyo discurso puede aplicarse también al público que consumimos arte, Allan Kaprow nos invita a desaprender todos aquellos códigos que condicionan nuestra lectura del arte. A lo largo de esta semana y como resultado de mi visita a la Frieze Art Fair me he estado cuestionando hasta qué punto estoy condicionada en mi percepción de lo que es arte, así que este libro me ha venido muy bien para darme cuenta de ello.
El juego y el azar son dos de los elementos fundamentales que Kaprow defiende a lo largo de La Educación..., el juego como proceso de aprendizaje, como parte fundamental de la experiencia humana. Al leer sus páginas me he dado cuenta de la rigidez con la que entro en contacto con el arte, francamente cuando visito una exposición la sensación de juego queda bastante lejos y esto se debe en gran parte al marco en el que el arte se desarrolla y a las pretensiones de lectura por parte del comisario y de las mías propias. La Educación del des-artista no es sólo un libro para aquellos que estén interesados en el arte sino en la vida, mostrando el larguísimo camino que nos queda por desaprender.

Allan Kaprow, La educación del des-artista, Árdora Ediciones, Madrid, 2007. Precio: 11,00 € en La Central
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jueves, 20 de octubre de 2011

"Recollection" el cangrejo de Pierre Huyghe en la Frieze

En el post de ayer me sinceré sin pudor sobre las dudas que me entraron al visitar la Frieze. Y hoy toca analizar una de las instalaciones que más me chocó y que acabó por coronar mi crisis de fe. Ya llevaba unas horas andando con un dolor terrible de pies (culpa mía por querer presumir de tacones) y todavía no había visto la obra que la propia feria le había encargado a Pierre Huyghe, Recollection, que según Adrian Searle era lo mejor de los proyectos Frieze de este año. Lo dejé para el final como postre, y vaya postre!

Pierre Huyghe, Recollection, 2011. Frieze project. Foto: Camilayelarte
Cuando llegué a la sala donde estaba la instalación había cola, sólo dejaban pasar por turnos de pocas personas, esto hizo crecer mi expectación, había leído algo sobre un cangrejo y una reproducción de la Musa dormida de Brancusi, la oscuridad de la sala y la insistencia en que fuera una experiencia de pocos me parecía lo sumum de lo sumum, me gustó mucho Streamside Day en Caixaforum así que...
Entré en la sala en penumbra presidida por un acuario con rocas rojas parecidas al coral y habitadas por extraños insectos subacuáticos que le hacían compañía a un cangrejo que parecía habitar la bella Musa dormida, y sí, es cierto, por un minuto me pareció una imagen fascinante,  estaba en la Frieze y viendo una obra de Pierre Huyghe, ¿me tenía que parecer fascinante no? pero cuando me di cuenta  de lo que realmente estaba viendo, de que el pobre cangrejo no habitaba la escultura sino que más bien se le había obligado a habitarla pegándosela al cuerpo y que por culpa de su peso no podía moverse, y que no era una cohabitación de dos seres sino una lucha del animal por desprenderse de esa cosa que reproducía un Brancusi me di vergüenza de mi misma, porque encima no podía parar de hacer fotos y vídeos como el resto de los ahí presentes, todos alucinados viendo caer al animal entre las rocas.

Pierre Huyghe, Recollection, 2011. Frieze project. Foto: Camilayelarte

Ni Huyghes, ni Searles, ni Friezes! Me da igual que se me acuse de no saber apreciar una obra de arte contemporáneo, a mi me parece perverso, pero todavía más perverso el hecho de que ciertos discursos nos los tragamos porque están legitimados por el sistema, por el espacio en el que se exhibe, por lo que se escribe sobre ello, esto me lleva a cuestionarme hasta qué punto mi opinión, la que expreso en este blog es mía, ¿cuánto estoy condicionada por este sistema que nos enseña y dirige en la lectura de lo que es arte?  Crisis, estoy en crisis.



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miércoles, 19 de octubre de 2011

Frieze Art Fair 2011 o la Feria de las vanidades

Foto: Camilayelarte
Ostentosa y excesiva, es lo que me pareció la Frieze Art Fair, excesiva en su voluntad de sorprender y provocar al personal. Se nota que es la feria que nació de una década, la de los noventa, que vivió la consolidación de los Young British Artists.
Abunda el uso de animales (disecados o no) y todo aquello que  en el mejor de los casos nos pueda provocar una sonrisa  y en el peor suscitar nuestra incredulidad. Para ser sincera tanta provocación me aturdió un poco.

Stand de la Lisson Gallery reflejada desde una obra de Anish Kapoor. Frieze Art Fair, 2011. Foto: Camilayelarte

Un barco de lujo, una cabra pensante, una máquina destructora de todo lo que pase por su trituradora,  todo grande y espectacular, there's no business like show parecen querer decirnos las galerías con sus propuestas, muchas de ellas aunque no todas, dispuestas a sacar la artillería más agresiva para alcanzar a los coleccionistas. No es que tenga nada en contra de la provocación y la espectacularidad, me divierte como a todo el mundo, pero después de seis horas paseándome por los stands me abordó una sensación que no había tenido nunca, pensé que el arte era puro artificio, que estaba completamente desligado de la vida, que el intento de acercar el arte a ésta era una pura quimera y que mucho de lo visto estaba más que hueco, vacío.

Doug Aitken, Now, 2011, 303 Gallery. Foto: Camilayelarte

¿Estoy teniendo una crisis de fe? Podría ser, de hecho una feria de arte, donde la parte más concupiscente de éste se pone en evidencia, es un buen lugar para dudar, y dudar no es malo al contrario, educa nuestra capacidad de pensar por nosotros mismos, o al menos eso espero. Deseo desarrollar mi sentido crítico entorno al arte, por eso escribo este blog, por eso visito y hablo de exposiciones  y de lo que llama mi atención. Todavía no se por qué de pronto (no es la primera feria que visito ni la primera vez que voy a la Frieze) vislumbré el desencanto, pero así fue, y por eso lo comparto.

Liam Gillick, Why is produced what is produced, 2011, Maureen Paley Gallery. Foto: Camilayelarte
Vista del stand de la Galería Kurimanzutto con la obra de Abraham Cruzvillegas en el centro. Foto: Camilayelarte

Ahora bien, dejando de lado la confesión de mi crisis de fe, también compartiré aquello por lo que valió la pena, y mucho, visitar la Frieze. Como galerías quiero destacar dos, la Galería Kurimanzutto de México, con obras de Rirkrit Tiravanija, Gabriel Kuri, Allora&Calzadilla y una instalación que me pareció fantástica de Abraham Cruzvillegas, porque a pesar de estar en una feria era capaz de mantener su referencia a lo social sin perder un ápice de credulidad; y la Gavin Brown Gallery de Nueva York, galardonada como mejor stand de la feria, no sé si era el mejor pero gracias a él redescubrí mi amor por la pintura con la instalación de Martin Creed,  un fantástico retrato de Elizabeth Peyton y la simplicidad y alegría de la obra de Alex Katz.


Martin Creed, Work nº 1287, 2011. Foto: Camilayelarte
Alex Katz, Wildflowers, 2010. Foto: Camilayelarte

Elizabeth Peyton, Portrait after Giorgione, 2010. Foto: Camilayelarte

Entre los artistas que llamaron mi atención y que no conocía se encuentran Magali Reus, cuya obra estaba presente en varios stands; Ximena Garrido-Lecca con obra en la Max Wigram Gallery y también en la sección Frames pero a gran escala con Revolver Galería; Job Koelewijn en el stand de la Fons Welters con una instalación de libros y videocassettes que todavía no entiendo y quiero investigar, y Martin Boyce, nominado al Turner Prize, con sus pinturas  geométricas cubiertas de letras que caen por su superficie.


Magali Reus, Condensation, 2011 (detalle). The Approach. Foto: Camilayelarte
Martin Boyce, Curtain Walls, 2011. The Modern Institute. Foto: Camilayelarte


Ximena Garrido-Lecca proyecto Frame en Revolver Galeria, 2011. Foto: Camilayelarte

Abundaron muchos de los nombres presentes en la Bienal de Venecia de este año, desde la joven promesa  Haaron Mirza, hasta Mai-Thu Perret o Urs Fischer, con un plátano como protagonista de una instalación mucho más sosa que la del otro plátano presente en la feria, el de Elmgreen&Dragset.

Elmgreen&Dragset, The Fruit of knowledge, 2011. Victoria Miro. Foto: Camilayelarte
Ryan Gander y John McCracken en la Lisson Gallery
Mai-Thu Perret, Flow my tears, 2011. Timothy Taylor Gallery.

Atrevida me pareció la apuesta de Helga de Alvear con el stand dedicado exclusivamente a Helena Almeida, claro que con semejante obra no se necesita mucho más. Juana de Aizpuru fue de las pocas galerías que presentó videoarte. Me gustó que la Lisson Gallery presentará una obra de John McCracken, desaparecido este año, junto con la instalación de Ryan Gander, de hecho el de la Lisson fue uno de los stands más lúdicos, con Kapoor, Ai WeiWei entreteniendo y Santiago Sierra dándole un contrapunto necrológico a la feria de las vanidades. En fin, mucho pero que mucho ruido y dudando de las pocas nueces.


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domingo, 16 de octubre de 2011

Cartas a un joven artista



El primer libro que me compré en italiano cuando erasmuseaba por Roma fue Lettere a un giovane poeta de Rainer Maria Rilke. Me parecía que los consejos que se le daban a ese joven que se enfrentaba a la necesidad de escribir podían de algún modo servirme también a mí para encarar mi último año de carrera y el inicio profundamente incierto de mi futuro profesional.
Esa necesidad que se siente de que alguien con experiencia nos guíe en el camino que es la vida y que tan bien representa el libro de Rilke, es el punto de partida del libro Cartas a un joven artista editado por Nesbett, Bancroft y Andress. La carta anónima de un artista que acaba de trasladarse a Nueva York y que debe afrontar las dudas que su carrera profesional le provoca son el punto de partida para el conjunto de respuestas o cartas que recibirá de parte de artistas ya consagrados que han conseguido mantener una continuidad en el complejo mundo del arte.
Por distinta que sea su obra o se haya desarrollado su carrera sorprende descubrir una cierta constante en las respuestas que artistas como John Baldessari, John McCracken, Guerrilla Girls, Cai-Guo-Quiang, Lawrence Weiner y tantos otros dan al joven artista. Éstas sirven para comprender qué es el arte, cómo se vive la necesidad de crear, de dónde nace esa necesidad... casi todos ellos coinciden en que el arte es comunicar y profundizar en el conocimiento del mundo en el que vivimos. Yo soy del parecer que cuando alguien quiere saber de arte, más allá de críticos, historiadores o comisarios,  con quien tiene que hablar es con un artista o como mínimo con aquel que está lo más cercano posible a la vida de éstos y por lo tanto al proceso artístico. Cartas a un joven artista es un poco como entrar a husmear en el estudio de un artista y descubrir algo de su mundo interior que da forma a su obra pero que no es posible de percibir en la sala de exposiciones.

Nesbett, Bancroft, Andress (Ed.), Cartas a un joven artista, Ediciones el Ciprés, 2010. Precio: 17€ en La Central del MACBA
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viernes, 14 de octubre de 2011

On-Off: Tardor Art 2011 en el Arts Santa Mònica

¡Luz, más luz! Dicen que dijo Goethe antes de morir. Las distintas asociaciones de galerías de Cataluña inauguraron el pasado 29 de Septiembre la temporada expositiva bajo la iniciativa Tardor Art, que en su tercera edición ha decidido organizar su programación bajo un concepto: la luz
Nada más oportuno que un tema que más allá de sus múltiples lecturas como elemento fundamental de la práctica artística, nos remite a conceptos tales como la vida, la energía, lo positivo y lo próspero, que buena falta nos hacen.

Trensig, Cristal code reflections of element light, 2011. Galeria Cortina. Foto: Camilayelarte

Laura d'Ors, The Monochrome Collection, Yellow, 2011. GlogauAir Berlin. Foto: Camilayelarte

Así pues, las galerías que colaboran con Tardor Art exhiben en sus espacios y durante un mes, una obra de uno de sus artistas en relación con el tema de la luz. Pero por si no nos diera tiempo de ver todas las propuestas de las galerías participantes, que no son sólo de Barcelona sino de toda Cataluña,  el Arts Santa Mònica acoge una exposición, On-Off, comisariada por el comité organizador del evento formado por Ana Mas, Laura Zubiaur, Miguel Ángel Sánchez, Vicky Cortina y Anna Buscató, que nos ofrece una selección de 30 proyectos cedidos por las galerías y centros colaboradores con Tardor Art, un "tast", que diríamos por aquí de lo que podemos encontrar en las galerías catalanas.

Vista parcial de la exposición. Foto: Camilayelarte
Rosó Cusó, Batecs, 2011. Galeria N2, Foto: Camilayelarte

Karol Berjeret, La Fisgona, detalle, 2011. A-Fad Foto: Camilayelarte

La fuente de origen de la luz y su uso son los ejes vertebradores de la exposición. El espacio Anella del Arts Santa Mònica distribuye las obras en un recorrido que nos lleva de la claridad a la penumbra a través de las distintas propuestas artísticas. No vi o no supe ver con demasiada exactitud el discurso latente en la selección de las obras, luz, sí, presente técnica y conceptualmente a según de la obra, pero tal vez esperaba algo que hilvanase un poco más el diálogo entre una y otra propuesta o que profundizara más en el papel de aquélla en las artes, aún así el recorrido multidisciplinar que plantea la exposición vale la pena por ser una muestra de lo que se hace en Barcelona (con permiso de Berlín) de lo que los galeristas nos ofrecen para acercar el arte contemporáneo al público. 
Tardor Art On-Off, 2011, en Arts Santa Mònica hasta el 6 de Noviembre de 2011



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