miércoles, 31 de agosto de 2011

Hans-Peter Feldmann, huevo o gallina?

El arte es como comerte un tomate, o te gusta su sabor o no te gusta.
Hans-Peter Feldmann

Estos días estoy leyendo un libro sobre entrevistas a profesores y críticos de arte, no cualquier crítico o profesor, sino figuras de la talla de Rosalind Krauss, Hal Foster, Yves-Alain Bois etc... el libro me está encantando pero reconozoco que me entra un sentimiento de angustia al ver tantísima teoria del arte concentrada. A veces me resulta difícil distinguir entre qué fue primero el huevo o la gallina? Es real esa estrecha relación entre una obra de arte y la filosofía post-estructuralista, tengo que soñar con Bataille, Lacan o Walter Benjamin para comprender a Cindy Sherman? Verdaderamente la obra de un artista se gesta entre tanta teoría?

Hans-Peter Feldmann en la instalación de los 100.000$ del Hugo Boss Prize 2010. Photo David Heald. © Solomon. R. Guggenheim Foundation

Tal vez por necesidad de huir de tanta mandanga cerebral, me ha apetecido aproximarme a la obra de Hans-Peter Feldmann, alguien que de entrada niega rotundamente que sea un artista y de vivir de ello, aunque sus obras se encuentren en museos, galerías, ferias, subastas y todo lo que alimenta el sistema del arte ¿una contradicción? Tal vez, pero el dinero que percibió por el Hugo Boss Prize está colgado en las paredes del Guggenheim en forma de billetes de 1$.

Hans Peter-Feldmann, Stamps with paintings, Instalación para Art Unlimited en Art Basel 2011. Foto: Camilayelarte

Desde finales de los sesenta Feldmann viene recortando imágenes que salen en los medios de comunicación, fabrica de forma seriada estatuas clásicas pintadas en tonos chillones, reproduce fotografías, postales, recortes de  publicidad y nunca firma sus obras. Parece negar el concepto de autoría y unicidad de la obra,  aquí podríamos ponernos serios y hablar de Roland Barthes y la muerte del autor, pero Feldmann nos lo simplifica mucho más.

Hans-Peter Feldmann, One pound strawberries, 2004. Foto: 303 Gallery

 ¿Qué aporta el concepto de unicidad? Algo único se convierte en acto seguido en algo importante, y  para Feldmann esta cualidad acaba limitando su verdadero significado. Así, para captar la idea de lo que es una fresa, y de las múltiples formas que existen de ser fresa, Feldmann retrata cada una de ellas y las dispone a modo de instalación. En su famosa obra Alle Kleider eine Frau, las fotografías de toda la ropa de una mujer son el elemento que nos acercan a su persona, el retrato íntimo a través de lo ordinario.

Hans-Peter Feldmann, Alle Kleider eine Frau, 1973-2002. Foto: 303 Gallery


El arte es algo físico, sensitivo y natural que sucede, nos dice, un poco sin darnos cuenta, debido a la lectura y a las connotaciones que nosotros mismos otorgamos a la imagen o  al objeto. La ilusión que se produce cuando algo de lo más banal suscita un sentimiento preexistente en nuestra mente es lo que Feldmann parece querer buscar. Somos nosotros quienes en las sombras de unos objetos cotidianos proyectados en la pared creamos la ilusión del arte, es una cuestión de situación.




Cuando Feldmann dice que el arte es un acto físico, como respirar o estornudar nos devuelve la ilusión de creer que realmente es así,  aunque a poco que uno ahonde en su obra descubra que es mentira.

Hasta el 10 de septiembre podéis ver la obra de Hans-Peter Feldmann en la Galería Projectes SD de Barcelona.
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lunes, 29 de agosto de 2011

¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí empieza Murcia!

¿Quién o qué crea los pueblos, la gente o la tierra?  Paco Candel plantea y responde a esta pregunta en Els altres catalans, una obra de 1964 que reflexiona sobre la llegada de los inmigrantes andaluces en Cataluña y su proceso de integración en la sociedad catalana. Al fin y al cabo, nos dice Candel,  el hombre acaba amando la tierra en la que se encuentra siempre y cuando  ésta no le sea hostil, es por tanto la generosidad la que determina el sentimiento de apartenencia a un pueblo y su cultura. 

Vista parcial de la exposición en La Virreina. Foto: Camilayelarte

Ahora bien, estos procesos de integración nunca son fáciles ni rápidos  ni se dan de forma uniforme. ¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí empieza Murcia! es la frase de un cartel colocado en tiempos de la República en el barrio de la Torrasa-Collblanc, habitado mayoritariamente por inmigrantes murcianos.  Se trata de un grito que evidencia por un lado el sentimiento de exclusión de un colectivo así como la reivindicación de un lugar propio, de un espacio que sirve de expresión de una identidad cultural distinta a la del resto de la ciudad. 


Frederic Ballell, Berenar de divendres sant, 1907. Arxoi fotogràfic de Barcelona. Foto: Camilayelarte

Organizada por la plataforma Sitesize cuya labor gira entorno al análisis de las prácticas culturales autónomas en el espacio metropolitano, la exposición ¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí empieza Murcia! en La Virreina nos propone un recorrido abierto por el análisis de distintas experiencias culturales comunitarias relacionadas a un ámbito geográfico concreto de la ciudad de Barcelona.


Josep M Segarra, Berenar a Montjuïc, 1930. Arxiu fotogràfic de Barcelona. Foto: Camilayelarte

A través de imágenes recuperadas de distintos Archivos fotográficos,  muchas de ellas obra de Josep Brangulí, la exposición invita a un itinerario por la montaña de Montjuic y los usos sociales y festivos que los distintos colectivos le otorgaron a lo largo de lo años hasta su definitiva urbanización. Desde el entierro de la sardina, el baile de lo domingos o las huertas de cultivo, todo ello es una muestra del espacio, del lugar utilizado como elemento de cohesión social y cultural.

El jardí de l'Amistat con Llum de la Vida en el centro rodeado de sus seguidores. 1963. Foto: Camilayelarte

Dentro de estas prácticas comunitarias destaca la recuperación de la memoria de un espacio denominado El Jardí de l'Amistat en Sabadell habitado por la figura de Lum de la Vida, un eremita, naturista, precursor del pensamiento ecologista, una especie de anarquista cristiano a la Tolstoyana que predicaba una vida de vuelta a la naturaleza y a la solidaridad entre las personas.

Llum de la Vida en su huerto. Foto: La Virreina

No esperéis de ¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí empieza Murcia! una exposición con un discurso cerrado, es abierto, y no ofrece respuestas sino preguntas, plantea una reflexión entorno al concepto de lugar en relación a las prácticas culturales y comunitarias. Es una herrameinta que sirve para ahondar en el componente relacional de la cultura.

Lo mejor: La posibilidad de conocer los antiguos usos de espacios que todavía forman parte de nuestro paisaje metropolitano. Que nos hace pensar en el uso del espacio público en la actualidad y el papel que la cultura tiene en él.

Lo peor: Es una exposición basada en su documentación. Ahondar en el significado de su propuesta nos exige dedicar tiempo a los textos adicionales.

 ¡Cataluña termina aquí! ¡Aquí empieza Murcia! En La Virreina hasta el próximo 11 de septiembre
de 2011
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domingo, 28 de agosto de 2011

Estética relacional



Desde recoger los caramelos de la esquina de una sala de exposiciones hasta comerse los ricos fideos de Rirkrit Tiravanija, las formas de arte actual tienden a lo interactivo, a la interpelación de un público que acaba siendo parte integrante de la forma artística. Si bien las formas de este tipo de experiencias artísticas puedan tomar su léxico del arte conceptual, en Fluxus o el arte minimalista, su sentido de ser se inscribe en el momento presente y son el resultado de una nueva forma de comprender el arte y la estética.
Nicolas Bourriaud irrumpió en 1998 en el panorama del pensamiento crítico con la obra Estética relacional. A pesar de que hayan pasado 13 años, el texto continúa siendo uno de los referentes para comprender el arte de principios del siglo XXI.
Partiendo de la idea de que las formas artísticas son el resultado de un contexto histórico y social concreto cuya esencia no es inmutable, Bourriaud considera que para entender el arte actual es esencial su análisis desde el presente y comprender el cambio radical que se produce en el arte de los noventa con respecto a las formas artísticas de las vanguardias del siglo XX, herederas de una concepción positivista de la Historia, de la modernidad entendida como herramienta de progreso social y tecnológico. Las experiencias artísticas actuales no se presentan como precursoras de dicha evolución histórica, ya no pretenden construir un mundo futuro, como en las vanguardias artísticas, sino aprender a habitarlo creando nuevos modelos de existencia dentro de la realidad dada.
La evolución histórica a través del arte se produce pero de forma aislada y fragmentaria, utilizando como herramienta la esfera de las interacciones humanas. Félix González-Torres, Philippe Parreno, Dominique González- Foester, Pierre Huyghe y Douglas Gordon así como el ya mencionado Rirkrit Tiravanija, son algunos de los nombres que van apareciendo a lo largo del libro para dar cuenta de esta nueva estética relacional  cuya lucha, heredada de la modernidad, no se centra ya en la emancipación del individuo sino en la emancipación de la comunicación humana, en la dimensión relacional de la existencia (¿podría considerarse la revolución 2.0 parte de esta emancipación?).
Estética Relacional es un texto denso e indispensable que nos ofrece respuestas a nivel filosófico e histórico sobre el por qué del arte de nuestra época, una obra que aún siendo todavía actual se ha convertido en un clásico del pensamiento estético contemporáneo.

Nicolas Bourriaud, Estética relacional, Adriana Hidalgo Editora, Argentina, 2006-2008. Precio 15€ en La Central del MACBA.
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miércoles, 24 de agosto de 2011

De Pompeya a David Tremlett

Visitar un lugar que en un pasado fue habitado por personas cuya vida cotidiana se desarrolló entre esas paredes provoca un extraño sentimiento de entromisión, como si la historia y el tiempo no hubiesen sido capaces de borrar del todo las existencias allí vividas. Al visitar Pompeya la semana pasada tuve esa extraña y afortunada sensación, en parte gracias al hecho de que llegué muy pronto y pude evitar la marabunta de turistas que le quitan a toda ruina su capacidad de evocación.

Villa dei Misteri, Pompeya, 2011. Foto: Camilayelarte

Esa presencia de la que hablo se hace especialmente palpable ante las pinturas murales que milagrosamente han sobrevivido y que la pátina del tiempo ha cubierto de una poética que va más allá de su función original. Paseando entre el silencio de los ocres, rojizos, verdes y negros de las paredes de la Villa dei Misteri me acordé del artista británico David Tremlett, cuyas pinturas murales efímeras parecen entroncar con una larga tradición de la historia del arte.

Resto de pintura mural Pompeyana en la Casa del Fauno, Pompeya, 2011. Foto: Camilayelarte

David Tremlett, Wall drawing in Capalbio, 2011. Foto: http://davidtremlett.com/

David Tremlett (Sticker, 1945) se formó como escultor, de allí que sus pinturas tengan una cualidad arquitectónica cuyo resultado es la transformación y reinterpretación del espacio a través de volúmenes y ritmos construidos con pintura pastel. Se trata de proyectos site-specific de carácter efímero tanto a nivel conceptual  como técnico y tal vez sea esta vida tan corta la que ya en el presente, le confiere a sus pinturas una poética cercana al temps perdu.

David Tremlett, Wall drawing, Villa Pisani, 2010. Foto: http://davidtremlett.com/
Villa dei Misteri, Pintura mural, Pompeya, 2011. Foto: Camilayelarte

Otra caraterística de su obra es el uso de los colores neutros, de pigmentos naturales que el artista esparce con sus manos sobre el muro. La suya es una obra conceptual en tanto que se gesta en el estudio y no se deja al azar, minimalista en sus formas pero no en su realización, totalmente manual y no seriada.  La presencia del artista se hace palpable en el rastro de los dedos que se advierte en sus pinturas. En tiempos de tanta mecanización y digitalización emociona descubrir cierta conexión con una concepción primigenia del arte y sus función.
David tremlett, Wall drawing, 2004. Foto: Artnet
Villa dei Misteri, Pintura mural, Pompeya, 2011. Foto: Camilayelarte

A Tremlett le gusta dialogar con espacios cargados de historia, cuyas características arquitectónicas sean un desafío a la tan a menudo neutralizada y desinfectada sala de exposiciones. Me pregunto qué tal seria una intervención suya en alguna de las numerosas vilas pompeyanas en peligro de derrumbe, un viaje del pasado al presente y una nueva lectura para lo contemporáneo.


David Tremlett, Place and material, 2010. Foto: http://davidtremlett.com/
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lunes, 22 de agosto de 2011

Brangulí. Barcelona 1909-1945

Sea por coincidencia o por estrategia de marketing cultural  (todo podría ser en una ciudad cada vez más centrada en la captación de turistas que en el bienestar de sus ciudadanos) este verano tres centros expositivos de Barcelona han dedicado sus exposiciones a tres grandes fotógrafos cuya obra  gira entorno la ciudad condal, Joan Colom en Foto Colectania, Francesc Català-Roca en La Pedrera y Josep Brangulí en el CCCB.

Vista de la exposición. Foto: Camilayelarte

Ordenados cronológicamente a la inversa de como yo los he mencionado, las tres exposiciones nos ofrecen un recorrido por la evolución de la fotografía a lo largo del siglo XX.  De la capacidad de captar el instante al estilo de Cartier-Bresson de Francesc Català-Roca, a la mirada personal y experimental de Joan Colom en el Raval, la obra de Josep Brangulí (Hospitalet del Llobregat 1879-1945) representa un momento histórico en el que la fotografía era entendida como documento, un eficaz sistema para testimoniar una época.

Josep Brangulí, Font de Canaletes a la Rambla de Canaletes, Barcelona, c. 1910, Foto: Camilayelarte

Distribuidas por series, las fotografías de Brangulí en el CCCB nos sumergen en un nostálgico recorrido que va desde la Barcelona anarco-sindicalista de la Setmana Tràgica hasta los desfiles franquistas de 1945. El auge industrial y sus consecuencias a nivel arquitectónico, así como los oficios, fiestas y  tiempos de ocio, todo ello está documentado por el objetivo de Brangulí, testimonio él y su cámara de una época muy convulsa de la historia de Barcelona. Particularmente impactantes las imágenes de los años veinte que nada tienen que envidiar a las del Chicago de Al Capone.

Josep Brangulí, Bar Canaletes a la Rambla de Canaletes (detalle) 1920-25. Foto: Camilayelarte

Josep Brangulí, Policia y guardia civil encuentran un depósito de armas y bomas. 1932. Foto: Camilayelarte

Tras visitar la exposición uno se da cuenta de cuán importante es la fotografía para comprender una época y cuán fragmentada y mínima es la visión que tenemos de la Historia antes que aquélla hiciera acto de presencia. Uno puede incluso imaginar como olía Barcelona, como sonaban sus calles, qué ciudad viveron y construyeron nuestros tatarabuelos. 

Josep Brangulí, Restaurante Bar chocolatería Liceo, 1940. Foto: Camilayelarte

Josep Brangulí, Función de guiñol en la terraza de un bar, 1910-19. Foto: Camilayelarte

No sólo de pasado vive el hombre y el CCCB ha querido llevar a cabo una actividad paralela a la exposición, que amplía la capacidad de visión de Brangulí y la hace contemporánea. Con Brangulí estuvo aquí, cualquiera puede enviar sus fotografías de Barcelona, para que seamos no sólo conscientes de lo que una vez fue sino también de lo que es.

Brangulí. Barcelona 1909-1945, en el CCCB hasta el 23 de octubre de 2011
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domingo, 21 de agosto de 2011

Overlay


La semana pasada hablé de un pequeño libro, La Paradoja del Conservador donde Jean Clair plantea la separación que lamentablemente existe actualmente entre arte y sociedad. A propósito de esta separación que paradójicamente se da en un momento de máximo acceso a la información  pero a la vez profundo desconocimiento, he creído oportuno recuperar un clásico del pensamiento crítico entorno al papel del arte contemporáneo en la sociedad, Overlay de Lucy Lippard.
Remitiéndose al arte primitivo y megalítico Lippard reflexiona entorno al arte y su directa relación con la naturaleza y el mito, reivindicando la íntima relación que en las sociedades primitivas existía entre arte y sociedad, siendo el uno consecuencia del otro. 
Partiendo de la premisa de que el arte tiene un significado y una función social, Lippard plantea una directa conexión entre el arte primitivo y las prácticas artísticas de los años setenta. El uso del material y su simbolismo, como la piedra, el agua, la tierra y la reflexión entorno al género y lo femenino, son todos ellos elementos presentes en las obras de artistas como Richard Long, Dennis Oppenheim, Ana Mendieta, Robert Morris y tantos otros, que conectan consciente o inconscientemente con la naturaleza esencial y primitiva del arte.
Overlay fue escrito en el año 1983 y casi treinta años después y en medio de tanta mercantilización ya no del arte sino de la vida, seria necesario volver la mirada hacia lo simple y original,  recuperar el mito que un día hizo comprensible el Arte, así como necesario para nuestra vida ordinaria.
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jueves, 18 de agosto de 2011

Sislej Xhafa en el MADRE de Nápoles


Una sábana enorme a modo de pancarta se erige en la entrada del MADRE, el Museo de Arte Contemporáneo de Nápoles. Sensiblizada como estoy ultimamente a detectar símbolos de indignación allá donde voy, enseguida pienso en que tal vez el movimiento de los indignados haya llegado a la capital Partenopea, pero de pronto me asalta la duda, la exposición que acoge el Museo estos días es del artista kosovar Sislej Xhafa, cuya obra utiliza  la performance y los símbolos de lucha social como formas de expresión artística, por lo tanto bien podría ser que la enorme pancarta que pende del palacio Donna Regina no sea otra cosa que una de sus intervenciones sobre el espacio expositivo.

Vista de la entrada del museo MADRE en Nápoles. Foto: Camilayelarte

Que una ciudad extrema en sus conflictos, su carácter y su belleza como Nápoles acoja una exposición de un artista como Sislej Xhafa parece a priori interesante. Xhafa utiliza el Sistema como lenguaje artístico, la política, la economía y los conflictos sociales son la paleta mediante la cual construye sus obras, a menudo instalaciones de carácter minimalista o bien performances donde el artista busca cuestionar la realidad construida por ese Sistema.

Sislej Xhafa, Barka, 2011, Foto: MADRE

Una de las obras de la exposición que muestran esta capacidad de subversión a través del uso del lenguaje oficial de ciertos sectores de la sociedad, es la performance en la que Xhafa se planta en la estación de tren de Ljubljana y a modo de broker de Wall Street utiliza los gestos y la entonación de éstos para anunciar la salida de los próximos trenes ante la atónita mirada de los usuarios que evidentemente no entienden nada. Con ello Xhafa muestra lo absurdo de ciertos códigos establecidos por el Sistema, en este caso por el económico y su diosa, la Bolsa.

Sislej Xhafa, Stock Exchange, 2000. Performance en la estación de tren de Ljubljana. Foto: Renaissance Society
La inmigración, la identidad cultural y la tensión que se establece con lo oficial son los temas que van apareciendo a lo largo de la exposición. Una patera construida con zapatos o los restos de la basura producida durante el día por los trabajadores del MADRE, son el resultado de esta tensión.
En algunos casos ciertas instalaciones dan la sensación de estar un poco cogidas con pinzas (no se si esta expresión es una catalanada mía o no), sobretodo por el hecho de que cada intervención va acompañada por una explicación sobre la pared demasiado justificativa aunque necesaria para guiar al visitante en el significado de gestos tan mínimos como el de un sujetador colgado en la pared.

Sislej Xhafa, Still Untitled, 2003. Foto: MADRE
Sislej Xhafa, Selfportrait, 2003. Foto: MADRE

El consabido ¿pero esto es arte? asalta en algún que otro momento, dudando de si nos están tomando el pelo o no. Probablemente sea así y Sislej Xhafa nos tome un poco el pelo, del mismo modo que lo hace el Sistema, aunque este quede impune ante sus faltas. Xhafa nos demuestra cómo el arte se puede colar en las cuestiones que más directamente nos afectan, apostando por un rol activo de éste, una forma más de hacer visible lo invisible a través del arte.
Y no, la pancarta de la entrada no es una intervención de Xhafa sino un grito de indignación de unos trabajadores hartos de que el Sistema abuse de ellos, aunque pensándolo bien ¿habría alguna diferencia si fuera el artista quien hubiera colgado la pancarta?


Lo mejor: El aire duchampiano y fluxus que rezuman las instalaciones de la exposición.

Lo peor: El texto que acompaña las obras, demasiado explicativo y filosófico, le quita espontaneidad a la obra.

Still Untitled. Sislej Xhafa hasta el 12 de septiembre de 2011 en el Museo MADRE de Nápoles.
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domingo, 14 de agosto de 2011

La Paradoja del Conservador



¿Es posible que la proliferación de museos y espacios expositivos de nuestra época se deba a que en realidad el arte ya nada cuenta en nuestra sociedad? ¿Podría ser que los muesos no sean nada más que espacios donde salvaguardar aquel arte que ha dejado de cumplir sus funciones?
Jean Clair aborda en la Paradoja del conservador un análisis del rol de éste y de los museos en la sociedad postmoderna. El punto de partida es el paralelismo entre la Roma Imperial y nuestra época, ambos coinciden en ser períodos de decadencia económica, social y cultural. Si bien Roma cuando ya había dejado de creer en sus dioses continuó edificando templos a diestro y siniestro, Occidente parece revivir el mismo proceso en cuanto a museos se refiere, siendo el sumo sacerdote de estos "templos" el conservador o comisario.
Clair nos plantea una crítica directa al sistema del comisariado y de la gestión de la cultura en general, de hecho cuestiona que la misma deba  gestionarse, siendo este concepto el fruto de una sociedad cada vez menos humanista y más consumista y especializada. Si el arte tuviera realmente un rol activo entre los individuos que conforman la sociedad, directo y cercano, ¿sería necesaria su gestión? ¿Qué es en definitiva la cultura y el arte? En fin, de la lectura de la Paradoja del conservador se extraen muchas preguntas que dificilmente tengan una respuesta directa, es una invitación a pensar, algo que nos hace mucha falta.

Jean Clair, La Paradoja del conservador,  Ed. Elba, 2010, Precio: 7€ en La Central del MACBA
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jueves, 11 de agosto de 2011

Michelangelo Pistoletto. Da uno a molti, 1956-1974

Pasear por Roma es pasear por una escenografía de la que somos partícipes mientras dura nuestro paso por el lugar en el que nos encontramos. No sólo de mármol y del rumor del agua de las fuentes están hechas sus plazas, sino también de nuestra presencia y mirada, de la capacidad de coinvolgimento que mostremos ante el espectáculo que se nos muestra.
Michelangelo Pistoletto no nació en la exhuberante Roma, sino en Biella, en el Piemonte, pero su obra y su modo de comprender el arte entronca con esta tradición de teatralidad tan propia de la ciudad eterna. El MAXXI le dedica una amplísima restrospectiva que propone un viaje por las distintas etapas artísticas del autor. 

Vista de la exposición de Michelangelo Pistoletto Foto: Sebastiano Luciano para MAXXI

Para el que no lo sepa (yo no lo sabía) Pistoletto nace y se forma en las más tradicional de las artes, la pintura. Francis Bacon es una influencia constante en sus primeros intentos de captar a través del retrato la esencia del caracter (el suyo) de la naturaleza humana. La voluntad de trascender los límites del espacio pictórico, a nivel físico y psicológico, lo llevan a investigar cómo puede el arte coinvolgere al espectador y superar la distancia del marco pictórico, de ahí el nacimiento del los famosísimos Quadri specchianti, grandes cuadros de acero inoxidable pulido que cuelan al espectador en su interior, que nos enfrentan a nuestra naturaleza narcisista o a nuestras verguenzas, según tenga uno el día...

Michelangelo Pistoletto, Autoritratto oro, 1960. Foto: www.pistoletto.it
Pasear por las salas del MAXXI supone perder la noción del papel de uno mismo en el espacio ya no pictórico sino artístico que construyen los cuadros de Pistoletto. Enfrentados unos a otros, las imágenes se reflejan y multiplican y a veces sorprendentemente nos descubrimos dentro de ellas, pasando a ser actores de sus escenografías. Esta relación con lo teatral y lo performativo está presente a lo largo de toda la exposición, desde la famosa Venere degli Stracci hasta los Oggetti in meno, son todos ellos modos de liberación creativa que ligan con un concepto del arte entendido como acción.


Vista de la exposición de Michelangelo Pistoletto Foto: Sebastiano Luciano para MAXXI


Pero acción para qué? Pistoletto entiende el papel del arte en la sociedad y más bien el del artista como de aquel que con su capacidad de crear nuevas formas de ver y comprender ofrece respuestas a los problemas y cuestiones que se nos presentan. El del artista es un oficio de alguien que actúa y en caso de Pistoletto hace actuar también al público que lo experimenta.






Lo mejor: La vitalidad que desprenden las instalaciones. Los primeros Quadri specchianti.


Lo peor: La  distribución a niveles de los Ogetti in meno. El MAXXI es uno de esos museos arquitectónicamente impresionantes pero creo que poco factibles para exponer, se come lo expuesto.
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lunes, 8 de agosto de 2011

Move on Asia. The end of Video Art (2001-2010)


La tradición del uso del videoarte en Asia arranca de su figura fundadora, Nam June Paik, nacido en Seúl, Corea en 1932 . El lenguaje del videoarte se ha venido desarrollando desde entonces a ritmos desiguales según las circunstancias políticas y sociales de cada uno de sus países, siendo Corea y Japón los principales focos de experimentación de este medio y en tiempos más recientes China y India (siempre la coincidencia del auge de una economía con el desarrollo de sus expresiones artísticas...).

Vista de la exposición en la Casa Asia, Foto: Camilayelarte
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Move on Asia. The End of Video Art en muestra en la Casa Asia de Barcelona pretende ser un recopilatorio de la producción de videoarte de la última década en Asia. El proyecto se ha llevado a cabo en colaboración con la Gallery Loop de Seúl dirigida por Jinsuk Suh, un espacio de exhibición altermativo en la capital coreana que lleva desde 2004 a 2010 comisariando exposiciones que recogen lo más interesante de la producción de videoarte de países como India, China, Japón, Indonesia, Taiwan Australia y Corea.

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La exposición recoge a modo cronológico la obra de 100 artistas asiáticos desde 2001 hasta 2010. Si pensamos en la longitud que en líneas generales tienen las obras de videoarte nos podemos hacer una idea de la de horas que uno se puede pasar descubriendo nuevos modos de ver en las comodísimas salas de la Casa Asia. Es una exposición que se puede repetir tantas veces como uno quiera sin miedo a repetir la experiencia. El planteamiento entronca con lo que en el último año nos hemos encontrado con las exposiciones del MACBA y CCCB respectivamente y que ya comenté en un post de hace unos meses.

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En cuanto a las obras en sí, destaca la heterogeneidad de las propuestas totalmente experimentales y individuales, sin posibilidad de trazar una línea temática concreta. Es un popurrí de lo mejor que se ha hecho por el continente asiático, difícil de analizar a nivel crítico si no se tiene un conocimiento previo de la obra de sus artistas. Lo mejor es dejarse llevar y sorprenderse por propuestas tan Kitsch como la de Anggun Priambodo en Sinema Electronic.

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Lo mejor: Que una propuesta de estas características tenga lugar en un espacio expositivo gratuito, necesario teniendo en cuenta la magnitud de material que propone.

Lo peor: Lo difícil que es abarcarlo todo.
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domingo, 7 de agosto de 2011

El arte del siglo XX en sus exposiciones. 1945-2007



Imprescindible. Anna Maria Guasch amplía en esta segunda edición del 2009 lo que ya presentó en El arte del siglo XX en sus exposiciones 1945-1995. Es un libro esencial, fondo de biblioteca de todo aquel que esté interesado en conocer el arte de la segund mitad del siglo XX y primera década del XXI.
Se trata de un análisis exhaustivo de las exposiciones que han generado nuevas formas de analisis crítico del arte, de quellas exposiciones "de tesis" que nos han enseñado a mirar con nuevos ojos. 
El libro está estructurado por capítulos que abordan las distintas manifestaciones del arte actual, a modo de introducción teórica Guasch plantea un estado de la cuestión para después pasar a analizar las distintas exposiciones enmarcadas en su contexto histórico, económico y social. 
Esta última edición es especialmente interesante porque aborda los planteamientos de las prácticas artísticas de esta última década, desde el arte relacional a los modos de archivo pasando por los modelos globales. 
El arte del siglo XX en sus exposiciones es una obra necesaria que plantea una nueva metododología de estudio de la Historia del arte, donde el discurso del creador deja paso al discurso de la recepción.

Anna Maria Guasch, El arte del siglo XX en sus exposiciones. 1945-2007,  Ed. del Serbal, 2009
precio: 32 € en La Central
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viernes, 5 de agosto de 2011

Iñaki Garmendia en La Virreina










El arte vasco de los últimos años ha producido figuras importantes de la talla de Ibon Aranberri y Asier Mendizábal, junto con ellos, Iñaki Garmendia viene a completar este grupo de artistas que ha desarrollado a través del arte un nuevo modo de analizar la identidad cultural, la relación con el entorno y las connotaciones sociales y políticas que determinan dicha relación.


Iñaki Garmendia, vista de una discoteca de Guipúzcua, Foto: Camilayelarte

 
De los tres, Iñaki Garmendia es probablemente el más cañero, aunque ello no le quite ni un ápice de seriedad y complejidad a su discurso. La Virreina nos ofrece una buena oportunidad para conocer su obra. No es una exposición fácil, pero el arte vasco nunca lo es, no me fue fácil Aranberri en la Tàpies ni Mendizábal en la Bienal, pero lo interesante de sus propuestas va a la par con su dificultad. 

Vista de la exposición de Iñaki Garmendia en La Virreina, Foto: Camilayelarte

Digo que Garmendia es cañero porque en su obra está muy presente la cultura suburbana y el punk, habla de identidades culturales estrechamente ligadas a un público joven. La música y la política subyacente  en dicha música así como los espacios  destinados al consumo de esta cultura underground se dan de la mano en sus obras.

Vista de la exposición de Iñaki Garmendia en La Virreina, Foto: Camilayelarte

No utiliza discursos narrativos cerrados sino abiertos siempre a nuestra interpretación, el mensaje nunca está del todo claro y de ahí cierto extrañamiento con respecto a sus instalaciones. Precisamente este juego de situaciones extrañas o descontextualizadas le sirven para hablarnos de contextos locales que pueden encontrar un paralelo o no en otros lugares del mundo. Uno de sus proyectos más aclamados es Kolpez Kolpe que supuso la traslación de un tema del rock radical vasco interpretado por un grupo de músicos taiwaneses. 

Instalación que recoge el proyecto Kolpez Kolpe, Foto: Camilayelarte

El trabajo de Garmendia es interesante porque juega con la tensión que se produce al hablar de nacionalismo cultural en la era de lo global. Muestra cómo es posible que lo local explique cuestiones extrapolables y comunes al ser humano.

Lo mejor: Los músicos taiwaneses tocando Kolpez Kolpe.

Lo peor: La instalación de la bicicleta Orbea, un poco espesa para empezar...

Iñaki Garmendia en la Virreina Centre de la Imatge hasta el 2 de Octubre de 2011



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lunes, 1 de agosto de 2011

Francesc Català-Roca en La Pedrera

 Al hacer una fotografía tenemos tantas posibilidades, puntos de vista y situaciones, 
que el mero hecho de escoger es una creación

Francesc Català-Roca

Ayer por la noche después de visitar la exposición que la Obra Social de CatalunyaCaixa le dedica a Francesc Català-Roca en La Pedrera me puse a ver Bienvenido Mr. Marshall de Luis García Berlanga. No ha sido hasta hoy mismo, en el momento de ponerme a escribir este post, que lo que ayer me pareció pura coincidencia ahora recobra un nuevo sentido. 

Francesc Català-Roca, Señoritas, 1953. Foto: El País

Francesc Català-Roca, Limpiabotas en la Gran Via, 1954. Foto: El País

Estoy convencida que mi subconsciente, sugestionado por las fantásticas fotografías de un tiempo ya perdido, que con la distancia histórica y artística pierden esa posible crítica política y social de una época a la que nuestros padres nos han enseñado a considerar gris,  buscó el equivalente cinematográfico al neorrealismo fotográfico de Francesc Català-Roca y de ahí me fui a parar a Berlanga y a ese pueblo, Villar del Río, que bien podría ser cualquiera de los fotografiados y presentes en la exposición.

Francesc Català-Roca, Madrinas de corrida, Carrascosa del Campo, 1954. Foto: Archivos fotográficos de Cataluña
 
Francesc Català-Roca, Luis Miguel Dominguín, Carrascosa del Campo, 1954. Foto: El País

Es curioso y muy interesante que precisamente en Barcelona estén coincidiendo tres exposiciones simultáneas de tres grandes fotógrafos: Joan Colom, del que hablé la semana pasada, Francesc Català-Roca y Brangulí en el CCCB que de momento tengo pendiente. Corresponden a tres momentos históricos distintos, si bien Colom y Català-Roca coinciden a finales de los cincuenta y principios de los sesenta. Los tres muestran como la fotografía no es sólo documento histórico sino un acto de creación artística.

Francesc Català-Roca, Fiesta con la família de La Chunga, 1955 Foto: Archivos fotográficos de Cataluña

Las fotografías de Català-Roca rescatan un momento de historia, pero de una historia que no se explica a través de grandilocuentes actos, sino por el gesto cotidiano y por el uso de la luz, por imágenes que no necesitan pie de foto puesto que se explican así mismas.  Lo que realmente cuenta es el pueblo y sus gentes, lo mismo que en la película de Berlanga, son las personas, la sociedad, la que logra explicar lo que un día fuimos.


Francesc Català-Roca, Carbonerillo, Vejer de la Frontera, 1959. Foto: Archivos fotográficos de Cataluña

No creo que exista ningún arte capaz de superar la inmediatez con la que la fotografía es capaz de expresar no ya un sentimiento o una situación, sino todo un mundo. Ver las imágenes de los pueblos de España, como por ejemplo la del niño Carbonero que parece sacado de un cuadro de Murillo, te enseña a comprender mucho más allá del placer estético que pueda suponer. Francesc Català-Roca supo captar como nadie aquellos instantes de lo cotidiano que con el paso del tiempo se convierten en la memoria histórica de un pueblo.

Català-Roca, Sala de exposiciones CX La Pedrera, hasta el 25 de septiembre de 2011. Barcelona.
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