lunes, 30 de mayo de 2011

SWAB: Arte emergente en Barcelona

Este año he visitado por primera vez SWAB, la feria de arte contemporáneo que desde hace cuatro años reúne en Barcelona las propuestas del arte más joven tanto a nivel nacional como internacional. 
Como esta ha sido mi primera visita, no puedo valorar el cambio de ubicación respecto a los años anteriores, en el amplio espacio del pabellón 2 de la Feria de Barcelona, ni el aumento en número de galerías participantes. 


Lo que me ha parecido más interesante es que se trata de una plataforma de difusión tanto de galerías jóvenes como de artistas emergentes, pero creo que un formato algo distinto y más original al de la clásica Feria sería un poco más interesante y arriesgado para dar visibilidad a las nuevas propuestas. El director de la feria Joaquín Díez-Cascón ha señalado la necesidad de crear complicidades con el tejido urbano de la ciudad a través de las actividades programadas por el SWABoff, aún así creo que todavía le queda camino por andar y maduración para definir su perfil.

Acción del colectivo Walking Gallery con motivo del SWABoff.

Vista del Swab Kids. Foto: Camilayelarte
De entre lo que mostraban las galerías me sorprendió ver un claro predominio de lo figurativo y de lo Kitsch. Debo ser sincera y reconocer que no me tira mucho este tipo de arte. Aún así, encontré galerías y artistas que sí me parecieron muy interesantes aunque probablemente menos "espectaculares" que otros que habrán recibido más cobertura mediática (véase la instalación de Samuel Salcedo en la Galería 3punts).

Vista de la instalación Tu sais, l'artiste qui... de Isabelle Le Minh. La versión expuesta en Swab era en inglés. Foto: www.theshadowswilltakecareofthemselves.net
Isabelle Le Minh presentaba un proyecto comisariado por Lab'BEL en la sección Art For live Art for living y otro Solo project en el stand de la  Galeria Christophe Gaillard. Se trata de una artista que utiliza la fotografía entre otros medios para hablarnos de conceptos como el de la apropiación.

Detalle del listado de Listing, you know the artist who... Foto: Camilayelarte
En Listing, you know, the artist who... Le Minh crea una instalación (esta sí que bastante espectacular) que parte de la idea de imposibilidad de recordar qué artista ha creado qué obra. A través de la práctica de la clasificación,  la artista ha construido un tejido de similitudes entre artistas, obras, anécdotas que conforman un inventario y casi una obra literaria que juega con el absurdo. Se trata de evidenciar lo tonto que es querer simplificar una obra de arte en una definición. La traslación de esto en instalación da como resultado  una máquina de escribir que escupe montañas de listados de datos artísticos coronada por la inscripción en neón:  "Conoces el artista que..."

Isabelle Le Minh, Listing you know the artist who... Foto: www.theshadowswilltakecareofthemselves.net
 
En el Stand de la Galería Gaillard, descubrí un tipo de obra muy distinto de la misma artista,  Do not fence me/Just one of those things/ I concetrate on you  una especie de collages que toman fotos de artistas consagrados situados en un espacio creado bajo los principios ideales de representación, pero a la vez el formato de la obra en sí estaba estructurado de tal forma que jugaba con el espacio externo y físico del stand. 

Isabelle Le Minh, Do not fence me in, 2011, Foto: Camilayelarte
Isabelle Le Minh, Piero Manzoni de la serie Don not fence me in, 2011. Foto: Camilayelarte

Otros dos artistas que me llamaron la atención por compartir un lenguaje estético similar pero con planteamientos  sutilmente distintos fueron Jordi Mitjà representado por la Galería Raiña Lupa de Barcelona y Alejandra Laviada por la Galería Bendana Pinel en París.  

Jordi Mitjà. Boxes in the corner, 2010. Foto: Camilayelarte
Jordi Mitjà, Broomstick, 2010. Foto: Camilayelarte

Ambos artistas utilizan la fotografía como medio artístico y comparten una lectura conceptual de la realidad que se traduce en una visión poética de lo cotidiano, lo casual y lo efímero. La diferencia estriba en que las fotografías de Jordi Mitjà son fruto, según sus propias palabras (hay que tener fe en la sinceridad del artista) de la casualidad. Por tanto él no construye la poética que recoge su objetivo sino que la descubre en el devenir de lo cotidiano.

Alejandra Laviada, Green Totem, 2011. Foto: Camilayelarte

Alejandra Laviada, Manuel, 2008. 
En cambio Alejandra Laviada parte del objeto cotidiano para construir situaciones efímeras, que registra con su cámara antes de que desaparezcan. Construye y da forma a una ficción que preexiste en la belleza de los elementos que la conforman. Su mirada nos indica la relación entre el objeto, la escultura y la imagen y la posible obra de arte que se esconde tras dicha relación, mientras que Mitjà evoca la belleza de lo casual,  el arte que se esconde tras la no ficción.

Vista del Stand de la Galería Bendana Pinel con las obras de Alejandra Laviada. Foto: Camilayelarte
De la misma Galería Raíña Lupa, me encantó el proyecto de Patricia Gómez y Mª Jesús González "Proyecto para cárcel abandonada" que reivindica la recuperación de la memoria inaudible del espacio arquitectónico en este caso de la cárcel Modelo. Las artistas han recuperado a través del arranque de los muros de la cárcel una parte de la historia perdida de dicho espacio, construyendo relaciones con los objetos reencontrados y descontextualizados, dando voz a las paredes. El suyo es un trabajo muy poético y a la vez comprometido. 

Patricia Gómez y Mª Jesús González, Libro Celda 131, 2009. Foto: Camilayelarte
 
Patricia Gómez y Mª Jesús González, Proyecto para cárcel abandonada, 2009.
Patricia Gómez y Mª Jesús González, Proyecto para cárcel abandonada, 2009

Lo mejor de Swab: Que ofrece la oportunidad de descubrir artistas emergentes, aquellos talentos que todavía no han sido absorbidos por el "sistema" del arte contemporáneo. Permite ver por dónde van los tiros en cuanto a las nuevas generaciones de artistas.

Lo peor de Swab: Cierta pretensión en querer ser lo que no se es.
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domingo, 29 de mayo de 2011

Matthew Barney & Joseph Beuys


All in the present must be transformed es el título de la exposición que Nancy Spector, curator del Guggenheim de New York, organizó junto con Matthew Barney en el 2006, para examinar y poner en relación la obra de Joseph Beuys y el propio Matthew Barney. 
En 1979 Joseph Beuys realizó una importantísima exposición en el Guggenheim a modo de definición de su trayectoria artística. Concebida como una instalación Site-specific estaba estructurada en 24 estaciones (la pasión) que mostraban el carácter mesiánico de su concepción del arte.
Veinticuatro años después Matthew Barney desarrollaba en la rotonda del Guggenheim una especie de Gesamkunstwerk que resumía y daba punto y final a su famosísimo y postmoderno Cremaster Cycle.
A pesar de separarles alguna generación y de no coindicir cronológicamente, sí lo hace su particular modo de entender la creación artística.
El texto de Nancy Spector analiza el trabajo de ambos artistas más allá de su simple influencia. Ahonda en las raíces filosóficas, mitológicas y políticas que mueven la obra de Beuys y Barney. Entre las afinidades encontramos el uso metafórico de los materiales, la creencia en la metamorfosis, así como la relación entre la acción y su documentación.
Tanto Barney como Beuys echan mano del relato autobiográfico para construir su propio universo creativo. El uso de la narración, es el eje vertabrador de sus obras. No son artistas fáciles precisamente por la complejidad del alcance de sus obras, el texto de este catálago tampoco lo es, pero al poner en relación los mundos de ambos artistas se consigue desenmarañar algo de dicha complejidad.
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viernes, 27 de mayo de 2011

1979: Un monument a instants radicals


Soplan aires de cambio aunque el árbol no nos deje ver el bosque. Los movimientos de reivindicación que arrancaron el 15 de mayo con la espontánea ocupación de la Puerta del Sol en Madrid y de Plaza Cataluña en Barcelona nos muestran que el sistema económico, político y social que  nos ha estado rigiendo hasta ahora está llegando a un punto crítico:  un cambio está por llegar. 

Plaza Catalunya el sábado 21 de mayo. Foto: Camilayelarte


En lo que llevamos de año hemos visto las revoluciones del mundo árabe, la publicación del libro de Stéphane Héssel "Indignáos", la salida a las plazas de una población harta de tanta mentira y poca efectividad, demostrando que efectivamente estamos indignados. Por otro lado las elecciones municipales de la semana pasada han dibujado un mapa bien azul en toda España, mientras en Europa la receta contra la crisis pasa por una política conservadora y neoliberal, siendo el recorte en servicios para la ciudadanía y la protección de las fronteras frente a la inmigración sus máximos pilares. Aún así estoy convencida que estamos ante el inicio de algo nuevo aunque tal vez tarde en cristalizar.

Palau de la Virreina. Foto: Camilayelarte
Imagen de Peter Weiss con su extenso archivo

El Palau de la Virreina inauguró en marzo pasado una exposición oportunísima, 1979 un monument a instants radicals, precisamente porque nos explica  a través de una fecha aparentemente banal, 1979, cómo pequeños hechos inconexos en distintos lugares del mundo, tanto de las esfera política, social y cultural, vistos con la distancia histórica, dibujan un mapa heterogéneo de sucesos que sirven para reinterpretar nuestra historia pasada más inmediata, el final del siglo XX y el principio del siglo XXI.

La exposición parte de la interesantísima figura de Peter Weiss y de su obra literaria "La estética de la resistencia". Weiss, intelectual de izquierdas, pintor, escritor y dramaturgo ligado a la lucha de los derechos del hombre, plantea cómo es posible realizar una literatura del proletariado, un arte de los oprimidos una "estética de la resistencia". Su novela recoge distintos escenarios políticos, históricos y artísticos, microescenarios  que acaban dibujando una visión global del arte y del hombre.

Robert Koehler, La huelga (1886). Se puede ver en la exposición puesto que Peter Weiss la incluyó en su "Estética"
Siguiendo la metodología de Weiss, la exposición 1979 un monument a instants radicals nos muestra una sucesión de instantes fotográficos, artísticos y políticos,  sin una relación aparente entre ellos, que fluctuando de lo local a lo global acaban sugiriendo una instante histórico, 1979,  como punto de inflexión en la historia del siglo XX y un arranque de lo que sería el futuro.


Instalación fotográfica de Pepe Cunties, Jesús Atienza y Eduardo Subias. Foto: Camilayelarte
Instalación fotográfica de Pepe Cunties, Jesús Atienza y Eduardo Subias. Foto: Camilayelarte
Qué sucedió en 1979? Por un lado el fin de la indústria nacida en el siglo XIX y la consecuente desmembración de la cultura obrera así como la decadencia urbana de ciertas zonas por la desaparición de la misma (Poble nou en el caso de Barcelona). Las fotografías de Manolo Laguillo y Humberto Rivas ilustran este fenómeno.

Marine Hugonnier, Art for Modern Architecture New York Times. Iranian revolution. January 17th 1979. Foto: Camilayelarte
Hans Haacke, Taking stock (unfinished), 1983-84
1979 coincide con las primeras elecciones democráticas en España, las reivindicaciones obreras de la Fábrica Numax, la llegada al poder de Margaret Thatcher o el estreno de Apocalypse Now en el Festival de Cannes.

Vista de la exposición sobre la revolución en Nicaragua. Foto: Camilayelarte

Vista de la exposición sobre la revolución en Nicaragua. Foto: Camilayelarte
La revolución en Irán y Nicaragua, el debate sobre la adquisición de una obra de Joseph Beuys por el Centro de exposiciones Lenbachhaus, la canción de The Cure Killing an Arab... pequeños relatos de lo cotidiano que acaban componiendo un mosaico de un instante de nuestra historia.


Pilar Aymerich, Reivindicació feminista, 1976.

Alberto García Alix, Foto después de una pelea, Foto: Camilayelarte
Qué artistas podemos encontrar? Pues infinidad, desde la fotógrafa Colita, Art&Language, Cindy Sherman hasta Thomas Ruff, Alberto García Alix, Allan Sekula, Marine Hugonnier y un sin fín más.

Manel Armengol, Mestre i els alumnes. Gran Muralla. 1979. Foto: Camilayelarte

Manel Armengol, Monument als herois, 1979. Foto: Camilayelarte
Lo mejor: El arriesgado punto de partida de la figura de Peter Weiss . Que coincida con un momento de instante radical propio en Barcelona y en el resto de España.

Lo peor: El inevitable galimatías de referencias visuales y conceptuales, yo haré una segunda visita con tiempo.

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miércoles, 25 de mayo de 2011

Ulrich Rückriem: Las piedras son piedras

Veinte estelas de granito rosa colocadas sobre un promontorio, enmarcadas por las montañas, el cielo y la tierra.
Se trata del proyecto que Ulrich Rückriem (Düsseldorf, 1938) realizó en 1995 para el CDAN en Huesca, a propóstio de la iniciativa de la Fundación Beulas de convertirse en centro de referencia de las investigaciones sobre arte, cultura y naturaleza.
Vista de la obra Siglo XX de Ulrich Rückriem en Abiego, Foto: Camilayelarte
Escribo este post como ejercicio para ver si consigo explicar la obra del artista alemán. Su obra me fascina pero a la vez me es sumamente difícil de explicar. Nada de lo que aquí pueda decir subsituye la experiencia estética y sensorial que supone ver la obra Siglo XX que se encuentra en Abiego, en medio de un paisaje incomparable. En Barcelona también tenemos una instalación suya en Pla de Palau pero su alcance es para mi gusto mucho menor.

Escultura de Rückriem en Barcelona, Pla de Palau. Foto: Camilayelarte
Cómo se explican las piedras? El propio Rükcriem rehúye de querer dar lecturas acerca de lo que hace y del por qué, las piedras son piedras dice él. Si echamos mano del manual en Historia del Arte podemos decir que su obra se enmarca en la tradición minimalista. Comparte con las "Primary Structures" americanas la voluntad de construir la obra a través de la modularidad pero hay algo más en ella que la aleja del minimalismo americano: sus piezas, aunque lo parezca, no son en realidad fruto de la serialidad puesto que el accidente, lo real, la naturaleza intervienen en ellas a través de múltiples variaciones, grietas y cortes, fruto del trabajo manual que comporta su extracción.

Ulrich Rückriem, Siglo XX, Abiego, Foto: Camilayelarte
El modo de trabajar de Rückriem se basa en el corte y la recomposición. Los bloques de granito se parten para después volverse a montar, haciendo que la herida de la piedra, el proceso mediante el cual ha sido extraída de la cantera forme parte integrante del discurso de la misma. La escultura es entendida primero como materia pero también como  forma, masa, proceso y espacio en donde irá colocada. 
Ulrich Rückriem, Siglo XX, Abiego, Foto: Camilayelarte
Parte de lo extraordinario que tienen sus esculturas es el hecho de que a pesar de su tamaño y envergadura, no perturban el paisaje donde están colocadas sino todo lo contrario, extraen de él y potencian un sinfín de posibilidades perceptivas. Ello es el resultado de un estudio exhaustivo del espacio y de las relaciones que éste debe establecer con la escultura.
Ulrich Rückriem, Siglo XX, Abiego, Foto: Camilayelarte
En el caso concreto de los veinte monolitos que conforman la obra Siglo XX, cada ángulo de visión permite un fondo y una perspectiva distinta sobre el conjunto y su relación con el emplazamiento. El espacio dónde estan colocadas las estelas fue dividido en veinte cuadrículas de ancho por veinte de largo, situando cada estela en relación la una con la otra. Valiéndose de la geometría Rückriem crea un espacio estético donde a medida que nos alejamos las estelas se van uniendo formando un único muro a modo de pedestal que sirve de soporte a las montañas y el cielo.
 
Ulrich Rückriem, Siglo XX, Abiego, Foto: Camilayelarte
Ulrich Rückriem, Siglo XX, Abiego, Foto: Camilayelarte
La obra de Ulrich Rückriem puede parecer difícil por su austeridad, pero permiten al espectador relacionarse y medirse con la escultura de un modo que muy pocas obras de arte contemporáneo consiguen alcanzar. Creo por tanto, que más que escribir y elucubrar sobre el sentido de su propuesta, lo que hay que hacer es sentir  y dejarse llevar por el reclamo ancestral de sus piedras. Citando a Wittgenstein, de lo que no se puede hablar se ha de callar.


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lunes, 23 de mayo de 2011

Gli irripetibili anni 60: Diálogo entre Roma y Milán

La Fondazione Roma con sede en el Palazzo Cipolla de Via del Corso muestra hasta el próximo 31 de Julio la exposición Gli irripetibili anni '60, un viaje por uno de los períodos más prolíficos del arte italiano del siglo XX.
Hay que reconocer que los italianos saben explicarse muy bien a sí mismos. Esta exposición, a pesar del título que suena un poco cursi, más propio de un programa presentado por el difunto Mike Buongiorno que no de una exposición de arte contemporáneo, nos invita a un fascinante recorrido por el arte italiano de finales de los cincuenta hasta mitad de los setenta, estructurado en cuatro partes: Abstracción y monocromía, Cultura Pop, Internacionalidad y explosión conceptual.

Emilio Tadini, La Camera afona (esterno), 1969
Trabajadores en el Milán de los años cincuenta. 1953-54. Foto: Ugo Mulas

A finales de los años cincuenta tiene lugar el milagro económico italiano, gracias al desarrollo industrial del norte, con Milán a la cabeza, Italia consigue meterse entre el privilegiado grupo de los países más industrializados del mundo. 
Nace una sociedad de consumo dispuesta a gastar su dinero en materias de segunda necesidad. Esta coyuntura económica y social son el escenario perfecto para el desarrollo de una vida cultural efervescente que verá nacer nuevos lenguajes artísticos. Dos figuras son imprescindibles para el desarrollo del arte italiano de este momento, los dos artistas que vertebran la primera parte de la exposición: Lucio Fontana y Piero Manzoni.

Lucio Fontana, Concetto Spaziale, 1961.
Lucio Fontana agujereando la XIII Triennale di Milano. 1964. Foto: Publifoto/Olycom

Lucio Fontana es el símbolo del Milán de los años cincuenta, con sus cortes en la tela inaugura una nueva concepción del espacio y por extensión de la pintura, se abre el camino hacia lo concreto y lo esencial. La ciudad Lombarda se convierte en un auténtico laboratorio artístico donde tienen lugar nuevos experimentos visuales que buscan la superación del informalismo y el subjetivismo.

Piero Manzoni. Milán 1958-59. Foto: Ugo Mulas
Piero Manzoni, Achrome, 1958-59.

Piero Manzoni desarrolla sus actividades en la revista Azimuth y la Galería, casi del mismo nombre, Azimut, pero también trabaja en estrecha colaboración con otro grupo europeo que está revolucionando el lenguaje artístico, el Grupo Zero en Düsseldorf. Bajo su personalidad se forman numerosos artistas que revolucionan el arte: monocromia, objetividad y objetualidad pasan a ser los nuevos términos para expresar la nueva corriente estética.

Getulio Alviani, Superficie a testura vibratile, años sesenta.
Mario Nigro, Dallo Spazio totale: progressioni ritmiche simulatanee opposte, 1966. Foto: Bruno Bani
La exposición expresa muy bien el importantísimo papel que las galerías italianas tuvieron en el desarrollo del arte de esta época. No únicamente por dar visibilidad a proyectos totalmente experimentales para la época, sino también por saber crear un diálogo con artistas internacionales y luchar por la implantación del coleccionismo de arte contemporáneo entre la sociedad italiana. 

Carlo Cardazzo en la Galleria del Naviglio, Milán final años cincuenta
Spazio Elastico de Giaani Colombo en Studio Marconi 1967-68
Studio Marconi en Milán así como la Galleria del Naviglio de Carlo Cardazzo son dos de las principales galerías del momento. Otra figura importantísima para comprender la internacionalización del arte italiano del momento es la de Pierre Restany, crítico francés y padre teórico del Nouveau Réalisme. Es precisamente en Milán donde Restany acuña el nombre para describir la obra de Yves Klein, Armand, Cesar entre otros. Más tarde se añadarían Mimmo Rotella y Niki de Saint Phalle.

Yves Klein, IKB 103, 1956, Museo Colecçao Berardo, Lisboa.
Gianni Colombo, Cromostruttura, 1961. Foto: Gianni Ummarino

Si bien Milán representa la avanguardia y el nexo de unión con las formas artísticas del norte de Europa, Roma se presenta en esta exposción como interlocutor directo con el Pop Art americano. Esta influencia está expresada en la exposición con las obras de Mario Schifano y Mimmo Rotella.

Mimmo Rotella, Aranciata con gli occhiali, 1966. Foto: Galleria Spirale
Mario Schifano, Tuttestelle, 1967
La internacionalidad de la oferta artística de ese período se muestra con los proyectos que artistas como Christo&Jeanne Claude llevaron a cabo en Milán, con el empaquetamiento de la escultura de Vittorio Emanuele en Piazza Duomo o la exposición dedicada a Man Ray en Studio Marconi.

Christo, Impacchetamento del monumento a Vittorio Emanuele II, Piazza Duomo, 24 de noviembre 1970.
Sergio Lombardo, I Vip, 1962. Foto: Giorgio Benni

Debo reconocer que recorriendo las salas de la exposición sentí algo de envidia al comparar la situación italiana de los sesenta con la de la España de la misma época. Al salir intenté pensar en cómo quedaría si trasladáramos el mismo discurso expositivo a nuestro país y comprendí cuán profundamente era la diferencia en España debido a la situación política y económica. Gli indimeticabili anni '60 no es solo un placer para los sentidos sino un interesante ejercicio de análisis de la interrelación del Arte con el contexto socio-económicoLa cultura es resultado de una estructura profundamente compleja que bien analizada nos ayuda a comprender qué fuimos, qué somos y qué podríamos ser.

Lo mejor: Lo bien transmitida que está la sensación de efervescencia cultural tan propia de los sesenta. La atención a la interrelación entre artistas y galerías, entendido como un todo. El catálogo.


Lo peor: Que no te dejan hacer fotos. La primera parte de la exposición, Milán, Fontana, Azimuth etc.,  está mejor explicada que la parte que recoge la "internacionalidad" de las exposiciones en Italia.
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